{"id":7552,"date":"2026-01-31T00:00:29","date_gmt":"2026-01-31T03:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7552"},"modified":"2026-01-30T08:17:10","modified_gmt":"2026-01-30T11:17:10","slug":"iii-sabado-durante-el-ano-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-sabado-durante-el-ano-3\/","title":{"rendered":"III S\u00e1bado durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7552-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/31-enero-audio-III-SabadoDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/31-enero-audio-III-SabadoDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/31-enero-audio-III-SabadoDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/31-enero-audio-III-SabadoDuranteAno-A.zip\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2583 size-full\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Lo despertaron y le dijeron: \u00ab\u00a1Maestro! \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Despert\u00e1ndose, \u00e9l increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u00ab\u00a1Silencio! \u00a1C\u00e1llate!\u00bb El viento se aplac\u00f3 y sobrevino una gran calma.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Despu\u00e9s les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo? \u00bfC\u00f3mo no tienen fe?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Entonces quedaron atemorizados y se dec\u00edan unos a otros: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00a1Qu\u00e9 bien nos har\u00eda a todos dedicarle cada d\u00eda m\u00e1s tiempo a la lectura y a la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, no decir que necesitamos m\u00e1s tiempo, sino hacernos el tiempo! Me lo planteo siempre como sacerdote, en especial cuando experimento que justamente cuanto m\u00e1s le dedico a la oraci\u00f3n o al tiempo del silencio, m\u00e1s especial se hace el d\u00eda. Seguro que alguna vez te pas\u00f3. Y es ah\u00ed cuando me digo: \u00a1Si hiciera esto con m\u00e1s coraz\u00f3n todos los d\u00edas, con amor nuevo, con constancia, con decisi\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 distintos ser\u00edan mis d\u00edas! Pero lo que me pregunto y te pregunto es un poco lo que dije al principio, \u00bfnos falta tiempo o nos falta amor?<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">San Juan Pablo II cuando estuvo en Argentina desde hace much\u00edsimos a\u00f1os dijo algo as\u00ed, yo lo le\u00ed de grande porque cuando vino aqu\u00ed era ni\u00f1o, pero recuerdo que dec\u00eda as\u00ed: \u00abEl cristiano que dice que no tiene tiempo para rezar lo que le falta no es tiempo, sino amor\u00bb. \u00bfHace falta que expliquemos esta frase? Creo que no. No nos falta tiempo ni a m\u00ed ni a vos, aunque a veces quisiera que el d\u00eda dure un poco m\u00e1s de veinticuatro horas; lo que me falta, y lo que nos falta es amor, lo que nos falta es darnos cuenta que el Se\u00f1or quiere comunicarse con nosotros, que \u00e9l quiere demostrarnos y darnos su amor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Por eso, record\u00e1 que esta semana estuvimos reflexionando sobre la comunicaci\u00f3n, de Dios con nosotros, nosotros con Dios y entre nosotros. Creo que esto nos ayuda a tomar dimensi\u00f3n de lo que nos perdemos cuando escuchamos mal o cuando no escuchamos, o cuando no ponemos algo de nosotros, cuando queremos que las cosas sean f\u00e1ciles y nos damos cuenta que en realidad hay que lucha, hay que ser constantes.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Nunca tenemos que olvidar que la Palabra de Dios, como escuch\u00e1bamos ayer, tiene una fuerza en s\u00ed misma capaz de transformarnos, aunque nosotros no la percibamos. Tenemos que recordar, aunque parece obvio que el Reino es de Dios, no es de nosotros. No es el Reino m\u00edo, en donde todo depende de m\u00ed, no es el Reino tuyo, no es el Reino de nosotros, que depende de nuestro esfuerzo, sino que es el Reino del Padre, con su Hijo y sus hijitos y hermanos de Jes\u00fas, que somos nosotros.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00c9l no quiere que ninguno se pierda, \u00e9l necesita de cada uno de nosotros para continuar su obra, pero al mismo tiempo, puede hacerlo sin nosotros, no somos completamente indispensables, aunque el Reino de Dios crece tambi\u00e9n gracias a nosotros, a nuestro esfuerzo. Sin embargo, como dijimos, crece mientras dormimos, nos levantamos, crece porque \u00e9l lo hace crecer, aunque muchas veces parezca dormido, como en Algo del Evangelio de hoy, en donde se ve claramente que Jes\u00fas se duerme, mientras todo se va llenando de agua, todo parece que se inunda. Una escena maravillosa, pero al mismo tiempo impactante, incre\u00edble.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">\u00bfQui\u00e9n de nosotros no hubiese tenido la misma actitud de los disc\u00edpulos? \u00bfQui\u00e9n de nosotros no tuvo alguna vez esa misma reacci\u00f3n para con Dios, para con Jes\u00fas?: \u00ab\u00a1Maestro! Se\u00f1or Jes\u00fas, \u00bfqu\u00e9 te pasa? \u00bfPor qu\u00e9 no me hablas? \u00bfNo te importa que nos ahoguemos?\u00bb. \u00ab\u00bfNo te importa que nos tape el agua de la injusticia, de la insensatez de este mundo, de la amargura, del pecado, de los propios vicios, de la pobreza, de la maldad, de nuestras debilidades, de las debilidades de la Iglesia, de la depresi\u00f3n, de tantas personas, de todo lo que nos ahoga y nos hace vivir a veces inestables, como esa barca golpeada por las olas, pensando que en cualquier momento todo se puede hundir? \u00bfNo te importa, Jes\u00fas? Vos dorm\u00eds mientras nos pasa todo esto. Decinos la verdad Jes\u00fas, \u00bfno te importa o lo haces a prop\u00f3sito para probarnos?\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Una imagen vale m\u00e1s que mil palabras dijimos, y a veces el silencio de Dios es tambi\u00e9n un modo de comunicarse. No nos olvidemos que. Dios no se comunica con nosotros solo hablando, sino tambi\u00e9n durmiendo, sino tambi\u00e9n con sus silencios que a veces nos abruman y desesperan. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o es a veces el actuar de Dios! El silencio de Dios es tambi\u00e9n semilla del Reino sembrada en nuestros corazones que dar\u00e1 fruto a su tiempo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">A Jes\u00fas s\u00ed le importa que nos \u00abahoguemos\u00bb, aunque no parezca, por eso se levanta, pero cuando es necesario y hace \u00abcallar al viento y al mar que se pone muy bravo\u00bb y nos quiere tapar. Pero lo que realmente le importa a Jes\u00fas, es que perdamos la fe, es que dudemos de \u00e9l, de su presencia en la barca de este mundo, en la barca de la Iglesia. Eso es en realidad \u00abahogarse\u00bb, perder la confianza, dejar de creer que \u00e9l est\u00e1 aun cuando parece dormido.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Es ah\u00ed cuando tenemos que sentirnos ahogados en serio. No cuando las cosas del mundo nos sobrepasan, cuando lo externo parece que nos \u00abinunda\u00bb, sino cuando el coraz\u00f3n se inunda de angustia, cuando deja de creer, de confiar, cuando deja de hablar con Jes\u00fas, cuando deja de escuchar. Cuando estemos as\u00ed, preocup\u00e9monos, ah\u00ed s\u00ed gritemos. Mientras tanto, todo lo dem\u00e1s es solucionable de una manera u otra.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Terminemos esta semana escuchando a Jes\u00fas, tranquilos, en silencio, mientras todo el mundo anda de ac\u00e1 para all\u00e1 buscando no s\u00e9 qu\u00e9, nosotros busquemos otra cosa, escuchemos otra cosa: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tienen miedo? \u00bfC\u00f3mo no tienen fe?\u00bb.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al atardecer de aquel d\u00eda, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abCrucemos a la otra orilla.\u00bb Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, as\u00ed como estaba. Hab\u00eda otras barcas junto a la suya. Entonces se desat\u00f3 un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jes\u00fas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7553,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-7552","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7552"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7552\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7556,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7552\/revisions\/7556"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}