{"id":7583,"date":"2026-02-06T00:00:09","date_gmt":"2026-02-06T03:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7583"},"modified":"2026-02-05T09:50:03","modified_gmt":"2026-02-05T12:50:03","slug":"iv-viernes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-viernes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"IV Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7583-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/06-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/06-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/06-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\"><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/06-febrero-audio-IV-ViernesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>El rey Herodes oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas, porque su fama se hab\u00eda extendido por todas partes. Algunos dec\u00edan: \u00abJuan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en \u00e9l poderes milagrosos\u00bb Otros afirmaban: \u00abEs El\u00edas.\u00bb Y otros: \u00abEs un profeta como los antiguos.\u00bb Pero Herodes, al o\u00edr todo esto, dec\u00eda: \u00abEste hombre es Juan, a quien yo mand\u00e9 decapitar y que ha resucitado.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Herodes, en efecto, hab\u00eda hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herod\u00edas, la mujer de su hermano Felipe, con la que se hab\u00eda casado. Porque Juan dec\u00eda a Herodes: \u00abNo te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano.\u00bb Herod\u00edas odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no pod\u00eda, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo proteg\u00eda. Cuando lo o\u00eda, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Un d\u00eda se present\u00f3 la ocasi\u00f3n favorable. Herodes festejaba su cumplea\u00f1os, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herod\u00edas sali\u00f3 a bailar, y agrad\u00f3 tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: \u00abP\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9.\u00bb Y le asegur\u00f3 bajo juramento: \u00abTe dar\u00e9 cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.\u00bb Ella fue a preguntar a su madre: \u00ab \u00bfQu\u00e9 debo pedirle?\u00bb \u00abLa cabeza de Juan el Bautista\u00bb, respondi\u00f3 esta.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">La joven volvi\u00f3 r\u00e1pidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: \u00abQuiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">El rey se entristeci\u00f3 mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mand\u00f3 a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la c\u00e1rcel y le cort\u00f3 la cabeza. Despu\u00e9s la trajo sobre una bandeja, la entreg\u00f3 a la joven y esta se la dio a su madre.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><span class=\"cf0\">Cuando los disc\u00edpulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cad\u00e1ver y lo sepultaron.<\/span><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Palabra del Se\u00f1or<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><strong><span class=\"cf0\">Comentario<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">La felicidad, por supuesto, tiene adversarios, dec\u00edamos el lunes, \u00bfte <\/span><span class=\"cf0\">acord\u00e1s<\/span><span class=\"cf0\">? Ese d\u00eda hablamos fundamentalmente de dos: Satan\u00e1s, el padre de la mentira, y la mentalidad del mundo que pone otros intereses antes que el bien de las personas (el poder, el dinero, el prestigio). Pero, como se dice en el lenguaje futbol\u00edstico, no hay que \u00abtirar la pelota afuera\u00bb, hay que hacerse cargo.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Tirar la pelota afuera es echarle la culpa siempre a los otros, o al otro y no darnos cuenta de que, de alguna manera, el principal adversario de nuestro gran anhelo de felicidad en el coraz\u00f3n, es nuestro mismo coraz\u00f3n que muchas veces \u00abno se siente ni se sabe amado\u00bb, como dec\u00eda san Agust\u00edn. No encuentra el arte ni la sabidur\u00eda de ser feliz.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Dando vuelta la frase de san Agust\u00edn nosotros podr\u00edamos decir: Es infeliz el que no ama y no se sabe amado, o el que no se sabe amado y no ama, el que ama mal, o ego\u00edstamente. Aunque ser\u00eda como una contradicci\u00f3n, pero creo que se entiende, o sea, el que queriendo amar, pero en el fondo se busca a s\u00ed mismo y no a los otros. Cada infelicidad, cada mal trago de la vida, cada tristeza fruto de nuestras malas elecciones proviene de esto, de no estar amando bien, o que no nos est\u00e1n amando como lo necesitamos, o que no hemos aprendido a amar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">El gran obst\u00e1culo, el gran adversario de nuestra felicidad es nuestro excesivo amor propio o nuestra falta de amor propio, que nos lleva a andar siempre poniendo la felicidad en el poder, en el orgullo, en la vanidad o en las riquezas de este mundo que nos engatusan, nos enga\u00f1an, o bien en el estar esperando que todos nos amen, pero no largarse a amar.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Algo del Evangelio de hoy es muy claro: Herodes es la personificaci\u00f3n de la debilidad del coraz\u00f3n humano, del gran adversario de nuestra felicidad, ese amor propio exacerbado que a veces subido al pedestal del poder sea donde nos toque estar, vive una gran \u00abfantas\u00eda\u00bb, una vida de \u00abfantas\u00eda\u00bb por ese poder o deseo de m\u00e1s, deseo de agradar a todo el mundo, incapacidad de jugarse por la verdad, por las personas y, finalmente, impidi\u00e9ndonos que busquemos el bien ajeno, sino que lo \u00fanico que le interesa al orgulloso es mantenerse en el lugar de privilegio, de que sigan pensando bien de \u00e9l.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">En cambio, Juan el Bautista, el que muere decapitado, finalmente es el que nos muestra la felicidad. Muri\u00f3 dignamente y por eso nadie olvidar\u00e1 su muerte, aunque haya sido fruto de un juego macabro; en cambio, de la muerte de Herodes, <\/span><span class=\"cf0\">\u00bfqui\u00e9n<\/span><span class=\"cf0\"> se acuerda? Juan fue asesinado por un juramento barato, vano de este hombre viciado por el poder, por la seducci\u00f3n lujuriosa, seguramente, de un baile de una joven que lo cautiv\u00f3, por un ratito de vanidad, de cobard\u00eda; Juan el Bautista muri\u00f3 por la verdad, pero no por una frase que era verdad, o por una frase que era una regla moral, de sentido com\u00fan; Juan el Bautista muri\u00f3 por una verdad que \u00e9l mismo viv\u00eda y disfrutaba porque la verdad es vida y la verdad es camino, la verdad es Jesucristo. Y estar con Jes\u00fas nos asegura la felicidad de vivir siempre en la verdad, de estar en el buen camino.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Cuidado que nosotros a veces nos comportamos as\u00ed <\/span><span class=\"cf1\">\u2013aunque no seamos muy poderosos\u2013, somos as<\/span><span class=\"cf0\">\u00ed cuando cuidamos nuestro ranchito a costa de todo, cuando callamos alguna verdad profunda que nos puede incomodar o traer un malestar, o puede incomodar a los dem\u00e1s y lo hacemos por miedo; Herodes habita en nuestro coraz\u00f3n cuando matamos lo que nos molesta, cuando le cortamos la cabeza a aquellos que antes admir\u00e1bamos, cuando somos capaces de traicionar lo que m\u00e1s nos hac\u00eda felices hace un ratito nada m\u00e1s, y por miedo o falta de amor, cuando terminamos trayendo en la bandeja la cabeza de ese amor que matamos nosotros mismos.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Ser veraces y sinceros a veces cuesta la vida, cuesta la vida que nos quieren vender, que nos quiere vender muchas veces el mundo; pero al mismo tiempo nos da una vida que nadie nos puede quitar: la vida de los hijos de Dios, de la paz del coraz\u00f3n cuando hacemos lo que tenemos que hacer, la felicidad nos da esa satisfacci\u00f3n de la obra hecha con amor y por amor.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Y por eso incluso Jes\u00fas nos ha prometido que seremos felices si sabemos dar la vida por \u00e9l, dar la vida por la verdad.<\/span><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p class=\"pf0\"><em><span class=\"cf0\">Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rey Herodes oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas, porque su fama se hab\u00eda extendido por todas partes. 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