{"id":7702,"date":"2026-02-28T00:00:23","date_gmt":"2026-02-28T03:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7702"},"modified":"2026-02-27T08:13:42","modified_gmt":"2026-02-27T11:13:42","slug":"i-sabado-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/i-sabado-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"I S\u00e1bado de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7702-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/28-febrero-audio-I-SabadoCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/28-febrero-audio-I-SabadoCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/28-febrero-audio-I-SabadoCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/28-febrero-audio-I-SabadoCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abUstedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as\u00ed ser\u00e1n hijos del Padre que est\u00e1 en el cielo, porque \u00e9l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.<\/p>\n<p>Si ustedes aman solamente a quienes los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, \u00bfqu\u00e9 hacen de extraordinario? \u00bfNo hacen lo mismo los paganos?<\/p>\n<p>Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que est\u00e1 en el cielo.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Terminamos esta primera semana de la Cuaresma llenos de recomendaciones, llenos a veces de cosas por hacer, aparentemente, de palabras por cumplir, pero en el fondo, en el fondo no es tan as\u00ed. En realidad, es m\u00e1s para recibir, contemplar y asimilar que para \u00abhacer\u00bb. Basta de hacer tanto, tenemos que escuchar m\u00e1s. Una semana en la que los evangelios nos sacudieron de lado a lado y, por agregado, de yapa, como decimos, terminamos escuchando una de las p\u00e1ginas m\u00e1s dif\u00edciles del Nuevo Testamento, no solo porque, de alg\u00fan modo, es dif\u00edcil de comprender, sino tambi\u00e9n, fundamentalmente, por lo dif\u00edcil de vivirlas. Por eso te propongo que antes de pensar, calcular y recalcular lo que tenemos que hacer, lo que deber\u00edamos hacer, es dar gracias a Jes\u00fas por estos d\u00edas de regalo que hemos recibido.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Demos gracias a nuestro Maestro porque d\u00eda a d\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras debilidades, estamos haciendo lo posible para escucharlo. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! Miles de personas en este momento escuchando a Jes\u00fas. El Reino de Dios est\u00e1 entre nosotros y es verdad, solo hay que aprender a percibirlo. Vos y yo ahora estamos escuchando la Palabra de Dios. \u00a1Qu\u00e9 cosa m\u00e1s linda podemos tener en la vida que alimentarnos de las palabras que salen de la boca de Dios! Es verdad, a veces lo hacemos mejor, otras veces no tanto, algunas veces ni siquiera escuchamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Si de casualidad volviste a escuchar de nuevo el audio, no te olvides, todos los d\u00edas tenemos que escuchar. Pero lo importante, por eso, es volver a empezar, volver a levantarse y desear como alguna vez lo deseamos. Dar gracias es fundamental para no caer en un cristianismo vac\u00edo de contenido, para no caer en el farise\u00edsmo del cumplimiento, de la conciencia anestesiada por la tranquilidad de ser, relativamente buenos.<\/em><\/p>\n<p><em>Acord\u00e9monos: esta semana escuchamos muchas veces: \u00abNo solamente viv\u00eds de pan. No solamente vivimos de las cosas materiales\u00bb. Vivimos del amor que recibimos del Padre y de los dem\u00e1s y que podemos dar a los dem\u00e1s. Vivimos tambi\u00e9n de lo espiritual, que est\u00e1 siempre. Vivimos de lo que muchas veces no vemos. Por eso lev\u00e1ntate otra vez. \u00a1Vamos que podemos! \u00a1Vamos! Que podemos ser cada d\u00eda m\u00e1s santos.<\/em><\/p>\n<p><em>Evidentemente, tambi\u00e9n es verdad, despu\u00e9s de escuchar Algo del Evangelio de hoy, que no alcanza con ser relativamente buenos, acord\u00e9monos de la frase de ayer. \u00abLes aseguro que, si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos\u00bb. Les aseguro que, si ustedes creen y piensan que, con ser buenos, con no matar a nadie, como se dice, con no robar alcanza para ser Hijo, est\u00e1n equivocados. Jes\u00fas vino a hacernos hijos, no esclavos, dec\u00edamos y lo decimos tantas veces.<\/em><\/p>\n<p><em>Si queremos llegar a la Vida eterna, si queremos llegar a lo que llamamos cielo, al encuentro con Dios cara a cara, es verdad que alcanza con que cumplamos los mandamientos, es verdad que con no matar y robar, por sintetizarlo, casi que tenemos el pase asegurado, es verdad que, si no le hacemos mal a nadie, tenemos una habitaci\u00f3n \u00abganada\u00bb en el cielo, regalada mejor dicho. Pero\u2026 \u00bfy mientras tanto? Nos perdemos de vivir como hijos, nos perdemos en vivir calculando, nos perdemos de ser cristianos en serio, de coraz\u00f3n, de entrar en el Reino de los Cielos ahora.<\/em><\/p>\n<p><em>No entrar en el Reino de los Cielos equivale entonces a perderse desde hoy la posibilidad de dar m\u00e1s, perderse la alegr\u00eda de amar no solo a los que nos aman y nos tratan bien, sino que, incluso a los que no son muy amables, a los que son un poco desagradables a veces, a los que nos critican, a los que nos molestan, a los que nos cuesta soportar, a los que nos hacen el mal sin raz\u00f3n, en definitiva, a los que \u00abnaturalmente\u00bb, como decimos, no nos sale amar de coraz\u00f3n, pero s\u00ed con una decisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta es la propuesta de Algo del Evangelio. No es obligaci\u00f3n, es la propuesta de algo mayor y mejor. Es el empuje de algo que no podr\u00edamos hacer si no fuera porque Jes\u00fas lo hizo y porque nos da esa fuerza. Es matar en nuestro coraz\u00f3n todo intento de odio, de venganza, de rencor, de bronca.<\/em><\/p>\n<p><em>Es dejar que la Gracia nos invada el coraz\u00f3n. Por eso, si est\u00e1s queriendo emprender el camino de la venganza, como dice un pensador por ah\u00ed, empez\u00e1 cavando dos tumbas. Como diciendo: el que se quiere vengar, el que vive del odio finalmente cava una tumba para \u00e9l tambi\u00e9n, y para el otro. No vale la pena odiar, te haces mal a vos mismo y a los dem\u00e1s. No vale la pena vengarse, no vale la pena tener rencor a nadie. No sirve. Por eso Jes\u00fas nos quiere proteger de eso. Es verdad, naturalmente a veces no se puede, pero sobrenaturalmente s\u00ed. Esa es la perfecci\u00f3n de la que Jes\u00fas nos habla.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser perfectos entonces no significa no equivocarse, ser un perfectito que le sale todo bien, sino que ser perfecto desde el evangelio es buscar y querer amar como ama el Padre, con el amor que proviene de \u00e9l, con amor que viene de lo alto. S\u00ed se puede ser perfecto al modo del Evangelio, es mentira que no se puede. Miles y millones de santos lo lograron con la gracia del cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras que no queramos esto, mientras pensemos que la perfecci\u00f3n del evangelio es para algunos, estaremos todav\u00eda viviendo como paganos, como no creyentes, viviremos como la mayor\u00eda del mundo, intentando ser un poco m\u00e1s buenos y evitando cruzarse con las personas que no son tan amables. Los enemigos ser\u00e1n, ser\u00edan todas aquellas personas que no nos sale amar naturalmente. No pensemos en ese que directamente nos hizo algo malo, sino tambi\u00e9n aquellos que nos cuesta amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no pretende que seamos amigos de los molestos, de los poco amables, o de los malos, pretende que por lo menos, no les quitemos el saludo, pretende especialmente que recemos por ellos. Si empezamos a transitar este camino, empezaremos a sentir la alegr\u00eda de ser hijos, de ser hermanos de todos, de vivir sin rencores, de vivir sin destruir, de construir siempre. Eso es ser perfectos como el Padre del Cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Que esta primera semana de Cuaresma nos haya movido el coraz\u00f3n para que nos animemos a amar como Jes\u00fas nos ama, para que nos animemos a abrazar a todos como hermanos, como nuestro Padre del Cielo nos ense\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen s\u00e1bado y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abUstedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as\u00ed ser\u00e1n hijos del Padre que est\u00e1 en el cielo, porque \u00e9l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7703,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-7702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7702","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7702"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7702\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7707,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7702\/revisions\/7707"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}