{"id":7721,"date":"2026-03-03T00:00:27","date_gmt":"2026-03-03T03:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7721"},"modified":"2026-03-02T08:13:01","modified_gmt":"2026-03-02T11:13:01","slug":"ii-martes-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-martes-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"II Martes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7721-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/03-marzo-audio-II-MartesCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/03-marzo-audio-II-MartesCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/03-marzo-audio-II-MartesCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/03-marzo-audio-II-MartesCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los dem\u00e1s, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.<\/p>\n<p>Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y o\u00edrse llamar &#8220;mi maestro&#8221; por la gente.<\/p>\n<p>En cuanto a ustedes, no se hagan llamar &#8220;maestro&#8221;, porque no tienen m\u00e1s que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen &#8220;padre&#8221;, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco &#8220;doctores&#8221;, porque s\u00f3lo tienen un Doctor, que es el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>Que el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La Cuaresma, como camino al coraz\u00f3n, nos puede ir llevando de a poquito a encontrarnos con lo m\u00e1s profundo y puro de nosotros, con lo mejor y tambi\u00e9n con lo peor, con eso que nos alegra, nos llena de gozo, pero tambi\u00e9n con lo que no queremos ver, con eso que ocultamos y nos cuesta reconocer y no podemos. Con todo. Y eso cuesta, porque es m\u00e1s f\u00e1cil andar y andar sin frenar, sin mirar, sin profundizar, para evitar ver la verdad sobre nosotros, que frenarse y empezar a darnos cuenta lo que nos pasa, por qu\u00e9 nos pasa lo que nos pasa, por qu\u00e9 a veces andamos tirados por el piso, como dec\u00edamos ayer.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pero para eso\u2026 siempre est\u00e1 la Palabra, que es viva y eficaz, pero, al mismo tiempo, m\u00e1s cortante que espada de doble filo, corta y corta mucho cuando nos animamos a escucharla en serio, y duele un poco, como todo corte. Hoy es uno de esos d\u00edas cortantes, especialmente para los que estamos con alguna responsabilidad dentro de la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es un llamado de atenci\u00f3n para los que ense\u00f1amos la fe, pero tambi\u00e9n para los que la reciben. La soberbia del alma se mete en cualquier coraz\u00f3n, no conoce fronteras, ni clases sociales, ni condici\u00f3n econ\u00f3mica, ni nada, y tenemos que aprender a percibirla, tanto en nuestro coraz\u00f3n, para expulsarla, como en el de los otros para evitar que nos haga mal.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEs posible que a veces la soberbia tenga tanta fuerza y a veces vivamos como si fu\u00e9ramos los \u00fanicos en este mundo? \u00bfEs posible que siendo tan poca cosa nos la creamos tanto? Vos dir\u00e1s: \u00abBueno\u2026 no es para tanto, padre\u00bb. Afloj\u00e1 un poco. No somos tan soberbios todos. Es bueno que cada uno se deje interpelar por las palabras de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>La soberbia, no olvidemos, toma mil colores y tonos distintos seg\u00fan la personalidad y la experiencia de vida de cada uno, y justamente el peor mal de la soberbia es que a veces no se ve, solo una luz de afuera, de la gracia de Dios puede ayudarnos a iluminar nuestro interior, nuestro coraz\u00f3n y hacernos dar cuenta lo centrado en nosotros mismos que a veces estamos y cu\u00e1nto nos enferma eso.<\/em><\/p>\n<p><em>No solo puede ser soberbio el engre\u00eddo, el que se lleva todo por delante, el que impone todo, sino que tambi\u00e9n es y puede ser soberbio el apocado, el silencioso, el que parece exteriormente humilde y sencillo. La soberbia no es solo una cuesti\u00f3n exterior, es principalmente del coraz\u00f3n, que est\u00e1 muy solapada, muy silenciosa. A veces se disfraza de falsa humildad, de baja autoestima. Por eso tenemos que aprender a abrir los ojos del coraz\u00f3n y dejar que Jes\u00fas nos ilumine.<\/em><\/p>\n<p><em>Dije que soberbia toma mil colores, ahora, en Algo del Evangelio de hoy, las palabras de Jes\u00fas son lapidarias, especialmente para los que ten\u00edan una funci\u00f3n en el pueblo de Israel, y sin miedo tenemos que trasladarlas al Pueblo de Dios, que es la Iglesia, espec\u00edficamente a los ministros de la Iglesia, a los que se han consagrado, a los que deben servir a otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando la soberbia ataca a nosotros, los ministros de la Iglesia, obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, ataca a la cabeza, y si la cabeza est\u00e1 llena de soberbia, el Cuerpo tambi\u00e9n se puede ir enfermando de este virus tan imperceptible. Tambi\u00e9n pasa en cualquier grupo, en cualquier comunidad.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00e9 que suena muy duro, pero hay que decirlo, no hay que tener miedo, especialmente nosotros, los sacerdotes, de decir las cosas como son, pero con amor. No tenemos que buscar que nos quieran, sino ense\u00f1ar la verdad. Y lo m\u00e1s peligroso es que cuando la soberbia se entremezcla con un cargo, con una posici\u00f3n social, con una posici\u00f3n eclesial, con una cuesti\u00f3n de poder, se puede transformar, como decimos, en una bomba de tiempo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abQue el m\u00e1s grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Estas palabras de Jes\u00fas, todos los sacerdotes deber\u00edamos grabarlas en el coraz\u00f3n, vivirlas y no escaparle, y los laicos, deber\u00edan repetirlas y decirlas con caridad a quienes vean que \u00abpone cargas en los dem\u00e1s que ni ellos mismos pueden llevar\u00bb, a quienes escuchen que predica una cosa y despu\u00e9s hace otra, a quien le gusta ser sacerdote para tener poder, a quien le gusta disfrutar de un privilegio, a quien se cree m\u00e1s importante por ser llamado padre, maestro, doctor, hermano, hermana, consagrada, por haber tenido un t\u00edtulo y haber estudiado m\u00e1s, a quien somete y manipula a las personas a su cargo, a\u00fan incluso sin darse cuenta.<\/em><\/p>\n<p><em>El problema no es solo del que manipula con su poder, sino del que se deja manipular. Muchas veces \u00abla culpa no es sola del chancho, como decimos, sino del que le da de comer\u00bb. La soberbia se retroalimenta y no se extirpa del coraz\u00f3n hasta que Jes\u00fas no nos voltea del caballo, no nos abre los ojos y nos ayuda a darnos cuenta cu\u00e1nto tiempo hemos perdido por andar enfermos y sin s\u00edntomas, asintom\u00e1ticos, como se dice.<\/em><\/p>\n<p><em>No vamos a ser cre\u00edbles, si no somos humildes. Sin verdadera humildad no hay evangelizaci\u00f3n profunda, no hay testimonio posible, duradero y eficaz; ser\u00e1 un poco de espuma, pero despu\u00e9s seguir\u00e1, ser\u00e1 un poco de humo, pero despu\u00e9s se disipar\u00e1, ser\u00e1 un poco de fuegos artificiales, pero se apagar\u00e1. Sencillamente porque el que nos salv\u00f3, no se la crey\u00f3. Si \u00e9l, siendo Dios, no se la \u00abcrey\u00f3\u00bb, \u00bfqu\u00e9 nos queda a nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>Recemos hoy por todos los que nos toca tener un cargo en la Iglesia, recemos por los sacerdotes, por los ministros de la Iglesia, por los consagrados, por los obispos, por todos, recemos por todos los que le toca servir, por aquellos que Dios eligi\u00f3 para ser humildes y a veces no lo son. Todos lo necesitamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la multitud y a sus disc\u00edpulos: \u00abLos escribas y fariseos ocupan la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se gu\u00eden por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 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