{"id":7727,"date":"2026-03-04T00:00:10","date_gmt":"2026-03-04T03:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7727"},"modified":"2026-03-03T08:12:47","modified_gmt":"2026-03-03T11:12:47","slug":"ii-miercoles-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ii-miercoles-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"II Mi\u00e9rcoles de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7727-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/04-marzo-audio-II-MiercolesCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/04-marzo-audio-II-MiercolesCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/04-marzo-audio-II-MiercolesCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/04-marzo-audio-II-MiercolesCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Cuando Jes\u00fas se dispuso a subir a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo s\u00f3lo a los Doce, y en el camino les dijo: \u00abAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenar\u00e1n a muerte y lo entregar\u00e1n a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer d\u00eda resucitar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acerc\u00f3 a Jes\u00fas, junto con sus hijos, y se postr\u00f3 ante \u00e9l para pedirle algo.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres?\u00bb, le pregunt\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ella le dijo: \u00abManda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNo saben lo que piden\u00bb, respondi\u00f3 Jes\u00fas. \u00ab\u00bfPueden beber el c\u00e1liz que yo beber\u00e9?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPodemos\u00bb, le respondieron.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien, les dijo Jes\u00fas, ustedes beber\u00e1n mi c\u00e1liz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a m\u00ed concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.\u00bb<\/p>\n<p>Al o\u00edr esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jes\u00fas los llam\u00f3 y les dijo: \u00abUstedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder as\u00ed. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No es bueno perder la memoria de las cosas lindas de la vida y de la fe, la memoria de las cosas que nos han pasado y nos pasan en la vida fueron como mojones de amor, de alegr\u00eda, de gozo, para seguir adelante. \u00bfTe acord\u00e1s que el domingo habl\u00e1bamos de eso, de las transfiguraciones, o sea, de esas manifestaciones que tuvo Jes\u00fas para con nosotros? Cuando perdemos la memoria o cuando nos olvidamos o cuando nos acordamos mal o selectivamente, el coraz\u00f3n, de alguna manera, se nos \u00abatrofia\u00bb y no se transforma, no se \u00abtransfigura\u00bb como Jes\u00fas quiere.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso la Cuaresma es tambi\u00e9n un tiempo de ejercicio, de memoria, para recuperar la memoria de la fe, la memoria que nos ayuda a no dudar cuando en el presente todo parece \u00abtambalearse\u00bb, todo se quiere desmoronar. Nos llevamos de dudas, escuchamos voces disonantes, que nos tientan, que nos ponen pruebas. Cuando perdemos la memoria de lo que realmente somos, de lo que Jes\u00fas hizo por nosotros, terminamos cayendo en lo mismo que todos, terminamos \u00abpisando el palito\u00bb de la soberbia, que siempre quiere aflorar en nuestro coraz\u00f3n y tambi\u00e9n perdemos la esperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 crees que les pas\u00f3 a los disc\u00edpulos en el relato de hoy? Algo del Evangelio de hoy nos muestra claramente que \u00abperdieron la memoria\u00bb o se olvidaron, y al olvidarse lo que Jes\u00fas les hab\u00eda dicho uno segundos antes, cuando les anticip\u00f3 que iba a ser entregado, maltratado y crucificado, se dejaron \u00abenfermar\u00bb por el ego, por su soberbia que ambicionaba un lugar sin importar lo que Jes\u00fas est\u00e1 haciendo y ense\u00f1ando. Jes\u00fas habla un idioma, los disc\u00edpulos otro, mucho m\u00e1s llano, mucho m\u00e1s carnal, digamos, mucho m\u00e1s mundano. Y una cosa lleva a la otra, la ambici\u00f3n, por supuesto, se alimenta de peque\u00f1as ambiciones, suma ambiciosos a esas ambiciones y termina generando broncas entre otros ambiciosos.<\/em><\/p>\n<p><em>Todo parece un trabalenguas, pero quiero que lo pienses un poco. Parece gracioso, pero es as\u00ed. La escena de hoy es una pel\u00edcula de lo que pasa cada d\u00eda, en cada lugar, en tantos corazones como el tuyo y el m\u00edo, que se olvidan del amor de Dios y solo piensan en su lugar, en su \u00abquintita\u00bb, en su poder, en su puesto, en su prestigio, en definitiva, la pretensi\u00f3n de salvarse solos. La madre de Juan y Santiago ambiciona un lugar para sus hijos (queriendo realizarse ella por medio de ellos), cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Juan y Santiago ambicionan lo que ambiciona su madre y los otros diez se enojan porque en el fondo tambi\u00e9n ambicionan lo que ambicionaban los otros dos. \u00bfTe das cuenta la locura y la enfermedad de la soberbia?<\/em><\/p>\n<p><em>Decir enfermedad suena bastante fuerte y duro, pero me refiero a esta tendencia espiritual que todos tenemos a querer ser alguien por medio de lo que hacemos. \u00abTen\u00e9s que ser alguien en la vida\u00bb, me dijeron alguna vez. Como si fuera que ya no lo somos, que ser alguien es hacer cosas pata los dem\u00e1s. La ambici\u00f3n y la soberbia, en todos sus matices y colores nos enferman, as\u00ed, literalmente. Nos vamos enfermando en el coraz\u00f3n y alg\u00fan d\u00eda nos enferma el cuerpo, y a veces nos pasa factura. No nos damos cuenta que el mundo, la sociedad est\u00e1 enferma de soberbia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfCu\u00e1ndo vamos a comprender esto que Jes\u00fas nos ense\u00f1a? \u00abEntre ustedes no debe suceder as\u00ed\u00bb. Jes\u00fas sabe que esto pasa, pero nos vuelve a decir: \u00abEntre ustedes no debe suceder as\u00ed\u00bb. No podemos hacer en la Iglesia lo mismo que se hace afuera, lo mismo que hace todo el mundo, lo mismo que pretende hacer nuestro coraz\u00f3n, porque no estamos ajenos a esa enfermedad. No podemos, porque hace mal, enferma a todos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNos damos cuenta a veces lo que ambicionamos? \u00bfNos olvidamos de que aquel al que seguimos vino a servir, pero a servir con amor? Eso es lo que no tenemos que olvidar nunca para evitar pisar el palito de la ambici\u00f3n y soberbia de nuestro coraz\u00f3n, que es capaz de olvidarse de todo en minutos, por un simple lugar, por un simple y deseable lugar de poder, tanto en la Iglesia, como fuera de ella.<\/em><\/p>\n<p><em>Que nuestro coraz\u00f3n no ambicione otra cosa que amar, que amar con libertad, sin poder sobre los otros, sin manipular a nadie. Podemos. Podemos decir con los disc\u00edpulos, tal vez un poco inconscientes\u2026 \u00abpodemos\u00bb, podemos, Se\u00f1or, \u00abbeber el c\u00e1liz del amor, beber el c\u00e1liz de la entrega\u00bb, podemos vivir tu misma vida Jes\u00fas, no buscando sobresalir por sobre otros, por ambici\u00f3n, sino solo por amor. Como dice san Pablo: \u00abQue la \u00fanica deuda con los dem\u00e1s sea la del amor\u00bb. Nada m\u00e1s que eso.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas se encargar\u00e1 de purificar nuestros \u00abpodemos\u00bb, a veces un poco ego\u00edstas, y por eso tom\u00f3 el \u00abpodemos\u00bb de Juan y Santiago y finalmente los llev\u00f3 a donde \u00e9l quer\u00eda, que entreguen su vida por amor a los dem\u00e1s. Aunque nuestros podemos sean un poco impuros, digamos, con todo el coraz\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, puedo beber tu c\u00e1liz, puedo llevar la misma vida que vos llevaste por m\u00ed, si me entrego con amor y por amor como vos me ense\u00f1aste\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes\u00fas se dispuso a subir a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo s\u00f3lo a los Doce, y en el camino les dijo: \u00abAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. 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