{"id":7747,"date":"2026-03-08T00:00:56","date_gmt":"2026-03-08T03:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7747"},"modified":"2026-03-06T08:22:27","modified_gmt":"2026-03-06T11:22:27","slug":"iii-domingo-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-domingo-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"III Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7747-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/08-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/08-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/08-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/08-marzo-audio-III-DomingoCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas lleg\u00f3 a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob hab\u00eda dado a su hijo Jos\u00e9. All\u00ed se encuentra el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda.<\/p>\n<p>Una mujer de Samar\u00eda fue a sacar agua, y Jes\u00fas le dijo: \u00abDame de beber.\u00bb<\/p>\n<p>Sus disc\u00edpulos hab\u00edan ido a la ciudad a comprar alimentos.<\/p>\n<p>La samaritana le respondi\u00f3: \u00ab \u00a1C\u00f3mo! \u00bfT\u00fa, que eres jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?\u00bb Los jud\u00edos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abSi conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: &#8220;Dame de beber&#8221;, t\u00fa misma se lo hubieras pedido, y \u00c9l te habr\u00eda dado agua viva.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. \u00bfDe d\u00f3nde sacas esa agua viva? \u00bfEres acaso m\u00e1s grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde \u00e9l bebi\u00f3, lo mismo que sus hijos y sus animales?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abEl que beba de esta agua tendr\u00e1 nuevamente sed, pero el que beba del agua que Yo le dar\u00e9, nunca m\u00e1s volver\u00e1 a tener sed. El agua que Yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1 en \u00e9l en manantial que brotar\u00e1 hasta la Vida eterna.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga m\u00e1s sed y no necesite venir hasta aqu\u00ed a sacarla.\u00bb \u00abSe\u00f1or, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta monta\u00f1a, y ustedes dicen que es en Jerusal\u00e9n donde se debe adorar.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abCr\u00e9eme, mujer, llega la hora en que ni en esta monta\u00f1a ni en Jerusal\u00e9n ustedes adorar\u00e1n al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad.\u00bb<\/p>\n<p>La mujer le dijo: \u00abYo s\u00e9 que el Mes\u00edas, llamado Cristo, debe venir. Cuando \u00e9l venga, nos anunciar\u00e1 todo.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abSoy yo, el que habla contigo.\u00bb<\/p>\n<p>Muchos samaritanos de esta ciudad hab\u00edan cre\u00eddo en \u00c9l. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jes\u00fas, le rogaban que se quedara con ellos, y \u00c9l permaneci\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas. Muchos m\u00e1s creyeron en \u00c9l, a causa de su palabra. Y dec\u00edan a la mujer: \u00abYa no creemos por lo que t\u00fa has dicho; nosotros mismos lo hemos o\u00eddo y sabemos que \u00c9l es verdaderamente el Salvador del mundo.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abSi conoci\u00e9ramos el don de Dios y quien es el que nos dice: \u201cDenme de beber\u201d \u2026\u00bb. Si realmente conoci\u00e9ramos el don que hemos recibido, si verdaderamente conoci\u00e9ramos que \u00abDios tiene sed de que tengamos sed de \u00c9l\u00bb, cu\u00e1ntas cosas cambiar\u00edan en nuestras vidas, cu\u00e1nto amor tendr\u00edamos para dar en nuestro coraz\u00f3n. Se me ocurri\u00f3 empezar as\u00ed el audio de hoy, parafraseando las palabras de Jes\u00fas a la samaritana, esas palabras a esta mujer privilegiada del relato de Algo del Evangelio de hoy.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy es uno de esos d\u00edas en donde los sacerdotes corremos el riesgo de decir muchas cosas y no decir tanto, o querer decir todo y no terminar diciendo nada, o habiendo sido tanto lo que decimos que la gente no se quede con nada, porque es uno de esos evangelios con una gran riqueza, con un gran simbolismo que la Palabra de Dios quiere ayudarnos a que penetre profundamente en nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero claramente y m\u00e1s all\u00e1 de miles de detalles, las lecturas de hoy nos orientan a reconocer por donde est\u00e1 nuestra \u00absed\u00bb, qu\u00e9 anda buscando nuestra \u00absed\u00bb del alma, por d\u00f3nde estamos rumbeando para saciar esa \u00absed\u00bb que siempre tenemos. Todos tenemos sed, es inevitable, es parte de nuestra existencia, y la imagen de la sed de cuerpo, esa que tenemos todos los d\u00edas y que ni nos planteamos, esa que miles de \u00abpublicidades\u00bb de bebidas quieren saciar a toda costa, nos ayuda a pensar, a reflexionar sobre la \u00absed\u00bb de nuestro esp\u00edritu, de nuestra alma, sobre c\u00f3mo la estamos saciando. Todos tenemos \u00absed\u00bb en el alma, en el coraz\u00f3n. Cada d\u00eda, utilizando este simbolismo, queremos saciarla con un poco de todo, con el agua, con agua saborizada, con bebidas con gas, con bebidas alcoh\u00f3licas. Continuamente necesitamos saciar la sed del cuerpo, pero la \u00absed\u00bb del alma muchas veces la saciamos con miles de tentaciones que se nos presentan en el camino y nuestro propio coraz\u00f3n se enga\u00f1a y acepta esa propuesta que nos hace olvidar que solo podemos saciarnos con Jes\u00fas. Lo mismo que le habia pasado a la samaritana hasta que se encontr\u00f3 con Jes\u00fas. Hab\u00eda tenido una vida desordenada.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 hace Jes\u00fas ante nuestra sed mal saciada, ante nuestras b\u00fasquedas erradas, ante nuestra falta de conocimiento del don de Dios? Lo que hizo con la samaritana, lo que quiere hacer con nosotros en este d\u00eda, poco a poco, amorosamente y pedag\u00f3gicamente llevarnos a descubrir el vac\u00edo del coraz\u00f3n para encontrar el don de su amor. De la sed del cuerpo, a la sed del alma, eso fue descubriendo esta mujer gracias al amor de Jes\u00fas. De ir a cargar un c\u00e1ntaro con agua, a llenar el coraz\u00f3n con el don de un Dios amoroso, de Jes\u00fas que siempre est\u00e1 con nosotros al costado del camino, al borde del pozo donde vamos a saciar nuestra sed. De la vaciedad del pecado a la saciedad del amor de Jes\u00fas. Todo eso pas\u00f3 en un d\u00eda, pas\u00f3 de todo. \u00abSi conoci\u00e9ramos el don de Dios\u2026\u00bb, cu\u00e1nto tiempo dejar\u00edamos de perder, cu\u00e1nto amor tendr\u00edamos para dar.<\/em><\/p>\n<p><em>Dejemos que hoy Jes\u00fas se nos \u00absiente al lado\u00bb para conversar, mano a mano, cara a cara, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 bebida estamos tomando? \u00bfCon qu\u00e9 cosas o personas estamos saciando nuestra \u00absed\u00bb de amor? Yo tengo sed de vos, nos dice Jes\u00fas. \u00bfVos ten\u00e9s sed de M\u00ed?<\/em><\/p>\n<p><em>Aprovechemos este d\u00eda, este domingo para descansar y dejar que Jes\u00fas nos hable al coraz\u00f3n, que no quiere otra cosa que ense\u00f1arnos a saciar nuestra sed del alma con la \u00fanica agua viva que no se acaba y quita la sed para siempre, con don de Dios, con el Esp\u00edritu que quiere avivarnos desde adentro. Por eso Jes\u00fas nos vuelve a decir: \u00abSi conoci\u00e9ramos el don de Dios y quien es el que nos dice: \u201cDenme de beber\u201d, nosotros mismos se lo hubi\u00e9ramos pedido, y \u00c9l nos habr\u00eda dado agua viva\u00bb. Se\u00f1or, danos siempre de esa agua para que apague nuestra sed.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob hab\u00eda dado a su hijo Jos\u00e9. All\u00ed se encuentra el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda. 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