{"id":7757,"date":"2026-03-10T00:00:47","date_gmt":"2026-03-10T03:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7757"},"modified":"2026-03-09T08:25:41","modified_gmt":"2026-03-09T11:25:41","slug":"iii-martes-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-martes-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"III Martes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7757-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/10-marzo-audio-III-MartesCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/10-marzo-audio-III-MartesCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/10-marzo-audio-III-MartesCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/10-marzo-audio-III-MartesCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se adelant\u00f3 Pedro y le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.<\/p>\n<p>Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que deb\u00eda diez mil talentos. Como no pod\u00eda pagar, el rey mand\u00f3 que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que ten\u00eda, para saldar la deuda.<\/p>\n<p>El servidor se arroj\u00f3 a sus pies, dici\u00e9ndole: &#8220;Se\u00f1or, dame un plazo y te pagar\u00e9 todo.&#8221;<\/p>\n<p>El rey se compadeci\u00f3, lo dej\u00f3 ir y, adem\u00e1s, le perdon\u00f3 la deuda.<\/p>\n<p>Al salir, este servidor encontr\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien denarios y, tom\u00e1ndolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: &#8220;P\u00e1game lo que me debes.&#8221;<\/p>\n<p>El otro se arroj\u00f3 a sus pies y le suplic\u00f3: &#8220;Dame un plazo y te pagar\u00e9 la deuda.&#8221;<\/p>\n<p>Pero \u00e9l no quiso, sino que lo hizo poner en la c\u00e1rcel hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s servidores, al ver lo que hab\u00eda sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su se\u00f1or. Este lo mand\u00f3 llamar y le dijo: &#8220;\u00a1Miserable! Me suplicaste, y te perdon\u00e9 la deuda. \u00bfNo deb\u00edas tambi\u00e9n t\u00fa tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo me compadec\u00ed de t\u00ed?&#8221;<\/p>\n<p>E indignado, el rey lo entreg\u00f3 en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Lo mismo har\u00e1 tambi\u00e9n mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de coraz\u00f3n a sus hermanos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>En el mundo en el que vivimos, en donde parece que todo se compra y se vende, casi sin querer podemos ir perdiendo el sentido de la gratuidad, del don, de lo que nos es dado, regalado y no necesita nada a cambio. Es verdad que para conseguir el pan de cada d\u00eda tenemos que aprender a esforzarnos, a buscar, a trabajar, que \u201cnada es gratis\u201d en la vida y que es bueno ganarse el pan con el \u201csudor de la frente\u201d, es necesario luchar. Pero en la vida de fe, en lo espiritual, en la vida del disc\u00edpulo de Jes\u00fas, en esta cuaresma que estamos transitando, vale m\u00e1s la frase de Santa Teresita: \u201cTodo es gracia\u201d. Todo es gratis, todo es don, todo lo bueno que tenemos es recibido. \u00bfSab\u00edas eso? No es m\u00e9rito nuestro, es regalado, aun cuando parece que no lo merecemos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso es lindo volver a escuchar esa frase tan decidora del evangelio del domingo en este encuentro de Jes\u00fas con la samaritana, una y mil veces: \u00abSi conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: \u201cDame de beber&#8221;, t\u00fa misma se lo hubieras pedido, y \u00c9l te habr\u00eda dado agua viva.\u00bb No hay que olvidarse que ser cristiano, es \u201creconocer el don\u201d, reconocer lo gratuito, reconocer que somos amados, que somos buscados por Jes\u00fas encontrados ah\u00ed, en el pozo donde vamos a buscar saciar esa sed profunda que tenemos de amor, aun cuando somos pecadores. La cuaresma tambi\u00e9n es camino de reconocimiento del don, vamos hacia la Pascua para verlo a Jes\u00fas muerto y resucitado por nosotros. Es camino de volver a reconocer lo que supuestamente conocemos\u2026 Ahora \u00bfLo conocemos? \u00bfConocemos el don de Dios? \u00bfQu\u00e9 es para nosotros conocer? \u00bfConocemos lo que \u00e9l nos ha regalado? \u00bfPedimos continuamente esta gracia, el agua viva que nos saciar la sed?<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy no podemos dejar de repasar Algo del Evangelio. No es uno m\u00e1s. Es un canto a la bondad y a la misericordia de Dios y por otro lado, un cachetazo, por decir as\u00ed, a nuestra desfachatez de exigirle a Dios lo que despu\u00e9s nosotros, muchas veces, no queremos vivir y hacer por olvidadizos. La pregunta de Pedro es necesaria para todos, es bueno hac\u00e9rsela uno mismo. \u00bfTenemos que perdonar siempre? En definitiva, es eso. \u00bfTiene l\u00edmite nuestro perd\u00f3n? Tenemos que ponerle l\u00edmite o es como dicen algunos por ah\u00ed: \u201cEso solo lo perdona Dios\u201d \u201cEso es imperdonable\u201d. O tambi\u00e9n la otra: \u201cYo no soy qui\u00e9n para perdonar\u201d, dicen a veces algunas personas. \u00bfEscuchaste esas frases que andan dando vueltas por ah\u00ed? Los dichos populares, los de nuestras abuelas, abuelos, los que alguien nos dijo alguna vez, muchas veces est\u00e1n llenos de sabidur\u00eda y de evangelio, pero otras veces, \u00a1cuidado! Est\u00e1n repletos de medias verdades o de excusas para no hacer lo que, en realidad, podr\u00edamos hacer si quisi\u00e9ramos y crey\u00e9ramos en las palabras de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>La par\u00e1bola de Jes\u00fas tiene una comparaci\u00f3n casi rid\u00edcula, parece absurdo. Para simplificarlo ser\u00eda algo as\u00ed mir\u00e1: el servidor este que sale perdonado y finalmente no perdona una deuda de unos centavos, antes se le hab\u00eda perdonado una deuda de millones, esa es la comparaci\u00f3n. Era abismal la diferencia, centavos a millones. A uno le sale decir casi sin pensar: \u00a1Qu\u00e9 espanto, yo jam\u00e1s har\u00eda una cosa as\u00ed! En realidad, te dir\u00eda o por lo menos lo pienso as\u00ed, Jes\u00fas nos est\u00e1 diciendo a todos: \u201cEso hacen ustedes cuando no quieren perdonar a alguien\u201d No estar dispuesto a perdonar es comportarse como este servidor olvidadizo, que fue perdonado y despu\u00e9s sali\u00f3 y no quiso perdonar. Es tan infinita la distancia entre lo que nos perdon\u00f3 Dios y nos perdonar\u00e1 a lo largo de la vida, que no llegamos a comprenderla, \u201cno conocemos el don de Dios\u201d. Y por eso somos capaces de hacer esta ridiculez tan grande y absurda.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando no perdonamos, sin darnos cuenta, estamos tomando \u201cdel cuello a alguien hasta ahogarlo\u201d con tal de que nos devuelva lo que nos quit\u00f3; la fama, la paz, la dignidad y tantas cosas m\u00e1s. La falta de perd\u00f3n es la medida de nuestro pobre amor, es la medida de nuestra incapacidad de darnos cuenta lo que Dios ya nos perdon\u00f3 a\u00fan antes de que hubi\u00e9ramos nacido.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso solo el que se siente perdonado es capaz de perdonar todo y siempre. Solo el que reconoce el don de Dios, es capaz de no negar un don a otro. Pens\u00e1 en esta ecuaci\u00f3n que se entiende con la raz\u00f3n, pero no con el coraz\u00f3n. Dios ama plenamente, por eso perdona plenamente. Nosotros amamos poco y por eso somos capaces de ahogar a los dem\u00e1s, con tal de que nos devuelvan lo que nos quitaron. \u00bfQu\u00e9 nos queda? Solo reconocer el perd\u00f3n que se nos regal\u00f3, para poder nosotros perdonar y dar el don que hemos recibido.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se adelant\u00f3 Pedro y le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tendr\u00e9 que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? \u00bfHasta siete veces?\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 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