{"id":7762,"date":"2026-03-11T00:00:20","date_gmt":"2026-03-11T03:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7762"},"modified":"2026-03-10T08:16:30","modified_gmt":"2026-03-10T11:16:30","slug":"iii-miercoles-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7762-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/11-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/11-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/11-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/11-marzo-audio-III-MiercolesCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.<\/p>\n<p>El que no cumpla el m\u00e1s peque\u00f1o de estos mandamientos, y ense\u00f1e a los otros a hacer lo mismo, ser\u00e1 considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense\u00f1e, ser\u00e1 considerado grande en el Reino de los Cielos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abSi conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: &#8220;Dame de beber&#8221;, t\u00fa misma se lo hubieras pedido, y \u00c9l te habr\u00eda dado agua viva.\u00bb El mayor esfuerzo que tenemos que hacer en nuestra vida de fe, muchas veces, no es tanto poner el acento en el \u201chacer\u201d, valga la redundancia, sino en descubrir, en el reconocer, en conocer los dones de Dios que permanecen ocultos a nuestros ojos, del coraz\u00f3n y de la cabeza. Siempre es mayor la obra de Dios en nosotros, que la obra de nosotros con Dios. Tenemos que volver a eso, en la Iglesia tenemos que volver a la \u201cprimac\u00eda de Dios\u201d, tenemos que escaparle al voluntarismo, tenemos que escaparle al activismo, tenemos que escaparle a todos los \u201cismos\u201d, todas las exageraciones que no nos hacen bien, que nos hacen ir de un lado hacia el otro sin encontrar el equilibrio, sin encontrar paz y serenidad para vivir la fe. Siempre est\u00e1 la tentaci\u00f3n de ponernos en el centro, de creernos el centro, incluso de nosotros mismos. Siempre vivimos en riesgo, de poner a Dios en segundo lugar, aun trabajando para \u00c9l, aun diciendo que lo queremos mucho. El que descubre el don de Dios, empieza a experimentar la dulce y confortante sensaci\u00f3n, de una gratitud continua. Todo es recibido, todo es don, nada de lo que nos pasa es en vano, todo est\u00e1 orientado hacia \u00c9l, todo puede transformarse en un bien si confiamos en \u00c9l. Por eso tenemos que pedir \u201cconocer el don\u201d para que nos llenemos de alegr\u00eda y poder pedirle a Jes\u00fas que nos siga calmando la sed de coraz\u00f3n con su amor, con sus dones que se nos manifiestan a cada instante del d\u00eda.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Hay dones de Dios que a veces no terminamos de reconocer y valorar, \u00bfsab\u00e9s cu\u00e1les son? Los mandamientos. \u00bfC\u00f3mo? \u00bfLos mandamientos? Si, para la palabra de Dios los mandatos siempre fueron un don, un regalo, una gu\u00eda. Todo lo que nos han ense\u00f1ado que no colabora a pensar as\u00ed, es un error, es un desv\u00edo. Los mandamientos son un don de Dios para nuestra vida, son faros de luz en nuestras vidas. Para vos, para m\u00ed, para tus hijos. As\u00ed es como hay que ense\u00f1arlos. Si en alg\u00fan momento de nuestra vida de fe, nos invadi\u00f3 la ilusi\u00f3n de que Jes\u00fas vino a la tierra para liberarnos de la necesidad de vivir los mandamientos, Algo del Evangelio de hoy, nos rompe un poco los esquemas: \u201cNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento\u201d No piensen eso, no piensen as\u00ed dir\u00edamos nosotros. No piensen que es tan f\u00e1cil. No sean extremistas, no se vayan a los extremos. Al contrario, no vine a desecharlos, sino a ense\u00f1arles a vivir la ley. En realidad, Jes\u00fas como Hijo del Padre, vino a liberarnos de la esclavitud del cumplimiento sin coraz\u00f3n, de un cumplimiento vac\u00edo de amor, del cumplimiento que busca calmar una culpa, del cumplimiento que no mira el coraz\u00f3n de Dios sino el propio coraz\u00f3n. Si ya desde el mismo Evangelio aparecen estas palabras de Jes\u00fas quiere decir que siempre existe ese peligro de que ante la novedad queramos a veces desechar lo anterior, como ya superado. Es la gran tentaci\u00f3n, caer en los extremos. Cumplir sin coraz\u00f3n o dejar de cumplir. No, mejor cumplirlos con amor. Los mandamientos, la ley de Dios del AT no es para desecharla, sino para superarla y vivirla como Jes\u00fas nos ense\u00f1a. Por eso San Pablo, sintetizando toda esa idea, nos dir\u00e1, \u201camar es cumplir la ley entera\u201d. Si no agregamos la sal del amor a nuestras obras no somos nada, no somos cristianos, somos cumplidores de una ley. Si dejamos de cumplir los mandamientos \u201cchapeando\u201d con la excusa del amor, en realidad no estamos amando. La sal da sabor y desaparece entre la comida, no se ve. El amor al Padre debe ser la sal escondida de nuestras obras, de nuestro modo de ser, de nuestro ser hijos de Dios, que le da sentido al vivir sus mandamientos. Ese es el desaf\u00edo de nuestra vida. Liberarnos de vivir una relaci\u00f3n con Dios que se base en el miedo, en el cumplir por cumplir, en el cumplir porque me lo dijeron, en el cumplir porque me conviene, en el cumplir porque as\u00ed ser\u00e9 m\u00e1s bueno, en el cumplir para quedarme tranquilo.<\/em><\/p>\n<p><em>Y al mismo tiempo corregirnos si pensamos que \u201cliberarse\u201d es no escuchar los mandamientos, o es desechar los mandamientos como si fueran normas que \u201cya no van\u201d, que \u201cya no sirven\u201d, que hay que adecuar y cambiar. Los dos los extremos hacen mal, son un enga\u00f1o, se tocan entre ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>Pid\u00e1mosle hoy a Jes\u00fas, el Hijo que nos ense\u00f1a a vivir como hijos libres, a que el amor sincero sea el que nos impulse a no tirar los mandamientos por el balc\u00f3n creyendo que ya pasaron de moda, pero que, al mismo tiempo, nos ayude a vivir m\u00e1s all\u00e1 de ellos, sabiendo que el amor debe regir nuestra vida, amando de verdad, salando nuestras obras con ese condimento que nos da la verdadera libertad. Pid\u00e1mosle al Se\u00f1or que nos d\u00e9 de beber, que nos de su agua viva que nos calma la sed el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 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