{"id":7778,"date":"2026-03-14T00:00:30","date_gmt":"2026-03-14T03:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7778"},"modified":"2026-03-13T08:32:14","modified_gmt":"2026-03-13T11:32:14","slug":"iii-sabado-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-sabado-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"III S\u00e1bado de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7778-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14-marzo-audio-III-SabadoCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14-marzo-audio-III-SabadoCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14-marzo-audio-III-SabadoCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14-marzo-audio-III-SabadoCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Refiri\u00e9ndose a algunos que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s, dijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola:<\/p>\n<p>\u00abDos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba as\u00ed: &#8220;Dios m\u00edo, te doy gracias porque no soy como los dem\u00e1s hombres, que son ladrones, injustos y ad\u00falteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la d\u00e9cima parte de todas mis entradas.&#8221;<\/p>\n<p>En cambio, el publicano, manteni\u00e9ndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: &#8220;\u00a1Dios m\u00edo, ten piedad de m\u00ed, que soy un pecador!&#8221;<\/p>\n<p>Les aseguro que este \u00faltimo volvi\u00f3 a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza ser\u00e1 humillado y el que se humilla ser\u00e1 ensalzado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Creo que podemos aprovechar este s\u00e1bado, terminando esta semana, para pedirle a la Palabra de Dios que produzca lo que necesitamos en nosotros y en los dem\u00e1s; porque acord\u00e9monos que la Palabra de Dios es como la lluvia que no vuelve al cielo sin haber hecho germinar la semilla, sin haberla hecho crecer, sin haber fecundado la tierra, la tierra de nuestra vida, la tierra de nuestro coraz\u00f3n, de nuestras actividades y proyectos, de todo lo que somos. Y bueno, depende de nosotros tambi\u00e9n que esa lluvia produzca su efecto, y una de las cosas que podemos hacer es pedirle al Padre, pedirle que produzca lo que necesitamos de lo que escuchamos esta semana, aquel Evangelio que m\u00e1s nos toc\u00f3 el coraz\u00f3n, que m\u00e1s nos represent\u00f3, que m\u00e1s nos mostr\u00f3 de alg\u00fan modo lo que estamos viviendo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Y de la par\u00e1bola de Algo del Evangelio de hoy creo que lo primero que podemos decir o lo que se me ocurre hoy decir es: \u00bfNo ser\u00e1 que a veces interpretamos demasiado literal algunas cosas del Evangelio y nos olvidamos de lo esencial, de lo m\u00e1s profundo? Lo digo porque a veces pasa mucho en nuestras Iglesias que cuando hay celebraciones de poca gente \u2013celebraciones semanales, por ejemplo\u2013, tambi\u00e9n en las dominicales, la gente se va siempre al fondo, se va a los asientos del fondo, a grandes distancias, como si a veces pens\u00e1ramos que dependiendo del lugar que ocupemos estamos m\u00e1s o menos cerca de Dios, o lo merecemos m\u00e1s o menos, o que es un signo de humildad o no. Y hoy justamente el Se\u00f1or nos quiere mostrar que no se trata de eso.<\/em><\/p>\n<p><em>Obviamente la actitud del publicano que est\u00e1 lejos, es la actitud del que se siente pecador, del que se siente necesitado de Dios y, al mismo tiempo, avergonzado; y la actitud del fariseo que est\u00e1 de pie, es todo lo contrario, porque \u00e9l se siente justo, se siente mejor que los dem\u00e1s y da gracias porque \u00abno es como los dem\u00e1s\u00bb. Pero entonces no es una cuesti\u00f3n de lugar, de estar parado, sentado, de estar sentado m\u00e1s cerca o menos, o en el asiento de adelante o en el de atr\u00e1s, porque puedo estar en el primer asiento sinti\u00e9ndome un gran pecador y por tanto necesitado de Dios que es lo que me hace ir hasta ah\u00ed; puedo ser sacerdote y estar en el altar, muy cerca de Dios aparentemente, pero mi coraz\u00f3n puede estar lejos de \u00e9l, porque soy soberbio y pienso que soy m\u00e1s que los dem\u00e1s, entonces, en definitiva, no importa tanto el lugar.<\/em><\/p>\n<p><em>Vamos a lo esencial del Evangelio: Jes\u00fas se refiere a aquellos que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s; y de eso es de lo que debemos tener cuidado, reflexionar si nosotros a veces de alguna forma en nuestra manera de pensar, de sentir, de actuar o de mirar a los dem\u00e1s, no nos creemos un poco m\u00e1s justos y despreciamos a los otros. En el fondo es esa actitud la que nos aleja de Dios, cuando me siento capaz de juzgar y pensar que soy diferente, incluso agradecer que soy diferente y llegar a decir: \u00abGracias, Se\u00f1or, porque me libraste de esto o de lo otro\u00bb, y miro a los dem\u00e1s de reojo. Cuando caemos en esa actitud de soberbia, es cuando m\u00e1s lejos estamos del Padre y no nos iremos \u00abjustificados\u00bb en nuestra oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n que brota del fondo de nuestro coraz\u00f3n no es creernos diferentes a los dem\u00e1s, sino m\u00e1s bien pedirle al Se\u00f1or que nos ayude a reconocernos como realmente somos y no temer mostrarnos ante Dios como realmente somos. Me cont\u00f3 alguna vez un sacerdote que despu\u00e9s de una misa, en el atrio de la Iglesia mientras saludaba a los que sal\u00edan, escuch\u00f3 a un grupo de se\u00f1oras que hablaban entre ellas y dec\u00edan algo as\u00ed: \u00abY al final en el cielo vamos a estar los mismos de siempre\u00bb, como una actitud de mucha soberbia, de la cual seguramente no se daban cuenta, estas se\u00f1oras que estaban hablando incluso despu\u00e9s de salir de misa.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo ser\u00e1 que a veces nosotros nos creemos como una \u00e9lite dentro de la Iglesia o del mundo? \u00bfNo ser\u00e1 que muchas veces tenemos mucha soberbia en el coraz\u00f3n? Nos creemos como la \u00e9lite de los que estamos m\u00e1s cerca, y \u00abmenos mal que somos nosotros, menos mal que Dios nos eligi\u00f3 a nosotros\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay que tener mucho cuidado de no caer en este orgullo tan sutil que se mete en el coraz\u00f3n de los \u00abm\u00e1s creyentes\u00bb incluso, de los que aparentemente estamos m\u00e1s cerca de Dios, estamos \u00abde pie\u00bb al lado de Dios. Mejor es salir justificado de la oraci\u00f3n, porque el que se humilla ser\u00e1 ensalzado; el que se reconoce como es \u2013a eso se refiri\u00f3 Jes\u00fas\u2013, ese es el que se humilla. Humillarse, entonces, es reconocerse con la verdad. \u00abLa humildad es la verdad\u00bb, dec\u00eda santa Teresa, y por eso aquel que se pone frente a Dios sin miedo a mostrarse como es y por esa peque\u00f1ez que reconoce en \u00e9l pide perd\u00f3n y se arrodilla, tambi\u00e9n como una actitud interior, es el que realmente saldr\u00e1 de la presencia de Dios como \u00e9l quiere que salgamos y no como nosotros creemos que tenemos que salir.<\/em><\/p>\n<p><em>Pid\u00e1mosle esta gracia en este fin de semana, aprovechemos para pedirle a la Palabra que produzca este fruto en nosotros: frutos de humildad, que es lo que realmente nos ayuda a vivir como el Se\u00f1or quiere.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Refiri\u00e9ndose a algunos que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s, dijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola: \u00abDos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. 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