{"id":7794,"date":"2026-03-17T00:00:57","date_gmt":"2026-03-17T03:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7794"},"modified":"2026-03-16T08:02:18","modified_gmt":"2026-03-16T11:02:18","slug":"iv-martes-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-martes-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"IV Martes de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7794-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17-marzo-audio-IV-MartesCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17-marzo-audio-IV-MartesCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17-marzo-audio-IV-MartesCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/17-marzo-audio-IV-MartesCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Se celebraba una fiesta de los jud\u00edos y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusal\u00e9n, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco p\u00f3rticos. Bajo estos p\u00f3rticos yac\u00eda una multitud de enfermos, ciegos, paral\u00edticos y lisiados, que esperaban la agitaci\u00f3n del agua.<\/p>\n<p>Hab\u00eda all\u00ed un hombre que estaba enfermo desde hac\u00eda treinta y ocho a\u00f1os. Al verlo tendido, y sabiendo que hac\u00eda tanto tiempo que estaba as\u00ed, Jes\u00fas le pregunt\u00f3: \u00ab \u00bfQuieres curarte?\u00bb<\/p>\n<p>El respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abLev\u00e1ntate, toma tu camilla y camina.\u00bb<\/p>\n<p>En seguida el hombre se cur\u00f3, tom\u00f3 su camilla y empez\u00f3 a caminar.<\/p>\n<p>Era un s\u00e1bado, y los jud\u00edos dijeron entonces al que acababa de ser curado: \u00abEs s\u00e1bado. No te est\u00e1 permitido llevar tu camilla.\u00bb<\/p>\n<p>El les respondi\u00f3: \u00abEl que me cur\u00f3 me dijo: &#8220;Toma tu camilla y camina.&#8221;\u00bb Ellos le preguntaron: \u00ab \u00bfQui\u00e9n es ese hombre que te dijo: &#8220;Toma tu camilla y camina?&#8221;\u00bb<\/p>\n<p>Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jes\u00fas hab\u00eda desaparecido entre la multitud que estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Jes\u00fas lo encontr\u00f3 en el Templo y le dijo: \u00abHas sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrir\u00e1n peores cosas todav\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>El hombre fue a decir a los jud\u00edos que era Jes\u00fas el que lo hab\u00eda curado. Ellos atacaban a Jes\u00fas, porque hac\u00eda esas cosas en s\u00e1bado.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La luz que nos viene a dar Jes\u00fas, en realidad, es \u00e9l mismo. No hay muchas vueltas. No son cosas, no es una verdad en abstracto, sino que es \u00e9l mismo, su persona. No es algo distinto a lo que es \u00e9l. Creer en \u00e9l y amar como \u00e9l, es estar en la luz, es poder ver m\u00e1s y mejor. Por m\u00e1s que tengamos ojos, no vemos bien hasta que no estamos con Jes\u00fas, hasta que no lo conocemos con todo nuestro ser. Dice san Juan: \u00abDios es luz, y en \u00e9l no hay tinieblas. Si decimos que estamos en comuni\u00f3n con \u00e9l y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad\u00bb (1 Jn. 1, 5-6). Caminar en las tinieblas es no vivir conforme a su Palabra, a sus ense\u00f1anzas, es decir que lo amamos, pero con los labios, y no con el coraz\u00f3n. El Evangelio del domingo era muy simb\u00f3lico, demasiado gr\u00e1fico, dec\u00eda muchas cosas, el ciego de nacimiento es el que termin\u00f3 viendo; y los que dec\u00edan que ve\u00edan en realidad, no ve\u00edan nada, porque no se abr\u00edan al amor de Jes\u00fas, no se abr\u00edan a la gracia. Por eso, permanec\u00edan en el pecado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Escuch\u00e9 hace un tiempo un testimonio muy lindo de un sacerdote espa\u00f1ol en donde contaba una experiencia de otro sacerdote que le hab\u00eda tocado la gracia de ir a un pa\u00eds, Kazajist\u00e1n, en donde nunca hab\u00eda habido un sacerdote, algo incre\u00edble. Hablando sobre la necesidad de vocaciones, dec\u00eda: \u00abEl sacerdote es puente que lleva a los hombres a la orilla de Dios. La vida del sacerdote es como ir pasando por la playa y encontrar much\u00edsimos peces que est\u00e1n sobre la arena y que est\u00e1n boqueando. Y est\u00e1n a lo mejor con un ojo viendo la arena y con el otro viendo el cielo y dicen: \u201cEl mar no existe\u201d. Y est\u00e1n a un palmo, est\u00e1n ah\u00ed, est\u00e1n cerquita. El sacerdote los toma con su mano y los va poniendo en el mar y ellos dicen: \u201c\u00a1Ahh! \u00a1Qu\u00e9 alivio!\u201d. Bueno, esta es la sensaci\u00f3n que se tiene cuando pas\u00e1s tu vida como sacerdote. Tom\u00e1s las almas y las pones en el mar de Dios\u00bb. \u00a1\u00a1\u00a1Qu\u00e9 lindo testimonio!!! \u00a1Qu\u00e9 lindo es escuchar estas palabras y darnos cuenta que, en realidad, todos podemos ser puente entre Dios y los hombres, todos podemos, de alguna manera, hacer esta tarea, de ayudar a que los que est\u00e1n en las tinieblas, ah\u00ed, en la orilla de la luz, se den cuenta que Jes\u00fas est\u00e1 al lado de ellos\u2026y a veces no lo podemos ver por nuestras cegueras.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy describe de alg\u00fan modo lo mismo, pero realizado por Jes\u00fas: \u00abYac\u00eda una multitud de enfermos, ciegos, paral\u00edticos y lisiados, que esperaban la agitaci\u00f3n del agua\u00bb. Esperaban ser sanados. En realidad, es Jes\u00fas quien, a trav\u00e9s nuestro, pone los peces en el agua de su amor. Hoy en d\u00eda, los sacerdotes simplemente intentamos hacer lo mismo que Jes\u00fas. Vos tambi\u00e9n pod\u00e9s. Pero el \u00abmar de Dios\u00bb no es una piscina, no es un lugar f\u00edsico, sino que es el mismo Jes\u00fas, porque \u00e9l es Dios y \u00e9l es la luz. \u00c9l es la inmensidad del mar, y nosotros somos una gotita, que nos mezclamos en su divinidad, en su amor, que se derrama sobre cada uno de nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Este pobre hombre del Evangelio de hoy no ten\u00eda quien lo acerque a la pileta en donde supuestamente se iba a curar. Treinta y ocho a\u00f1os de enfermedad y no sabemos cu\u00e1ntos de indiferencia. Nadie lo acercaba al \u00abmar de Dios\u00bb mientras \u00e9l boqueaba de dolor. Nadie se compadec\u00eda de \u00e9l, salvo Jes\u00fas. Solo Jes\u00fas se acerc\u00f3 a preguntarle qu\u00e9 quer\u00eda. Ahora, el milagro tambi\u00e9n muestra algo m\u00e1s profundo todav\u00eda, no solo la curaci\u00f3n f\u00edsica: \u00bfQui\u00e9n es el que lo cura finalmente? \u00bfEl agua de la pileta o Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1l es el \u00abmar de Dios\u00bb de nuestros tiempos? Digo esto porque hoy escuchamos tantas cosas, tantas alternativas de curaciones, tantas \u00abpiscinas de Betsata\u00bb, de curanderos, sanadores, videntes, cursos de no s\u00e9 qu\u00e9, el spa de no s\u00e9 cu\u00e1nto, y uno se pregunta: \u00bfY Jes\u00fas? \u00bfY el pobre Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 nos pasa que a veces no acudimos directamente a \u00e9l? \u00bfQu\u00e9 nos pasa? Es entendible que ante el dolor y la desesperaci\u00f3n busquemos lo que est\u00e1 al alcance de la mano sin pensar mucho, todo lo que nos ofrecen. Pero no nos dejemos enga\u00f1ar, no nos dejemos atraer por propuestas tentadoras.<\/em><\/p>\n<p><em>Es entendible que a veces erremos el camino, pero al mismo tiempo, tambi\u00e9n es inentendible que, teniendo a Jes\u00fas, busquemos cosas tan peque\u00f1as y que muchas veces, adem\u00e1s, nos quitan bastante dinero.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas hoy nos dice a todos: \u00bfQuer\u00e9s curarte? \u00bfQuer\u00e9s dejarte ayudar? \u00bfQuer\u00e9s salir de esa enfermedad espiritual en la que te metiste sin querer y no pod\u00e9s salir, de esa ceguera? La Cuaresma es tiempo para salir de eso, de tomar la camilla y levantarse, resucitar y dejar el pecado, la debilidad que nos agobia, la avaricia, la pereza, la lujuria, la soberbia insoportable, la gula, la ira, la envidia y todo lo que nos aleja de los dem\u00e1s y del Padre. El remedio es simple, pero implica un poco de nuestra parte.<\/em><\/p>\n<p><em>Siempre hay alguien que puede sumergirnos en el \u00abmar de Dios\u00bb, en Jes\u00fas. Nosotros, vos y yo, ahora, hoy, podemos ser los que ayudemos a otros a encontrarse con \u00e9l, no solo los sacerdotes. Jes\u00fas sabe que desde hace mucho tiempo estamos as\u00ed, solo \u00e9l lo sabe. \u00a1Levant\u00e9monos, tomemos nuestra camilla y empecemos a caminar, que nos queda mucho por delante!<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se celebraba una fiesta de los jud\u00edos y Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusal\u00e9n, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco p\u00f3rticos. 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