{"id":7820,"date":"2026-03-21T00:00:50","date_gmt":"2026-03-21T03:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7820"},"modified":"2026-03-20T10:14:23","modified_gmt":"2026-03-20T13:14:23","slug":"iv-sabado-de-cuaresma-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-sabado-de-cuaresma-3\/","title":{"rendered":"IV S\u00e1bado de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7820-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/21-marzo-audio-IV-SabadoCuaresma-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/21-marzo-audio-IV-SabadoCuaresma-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/21-marzo-audio-IV-SabadoCuaresma-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/21-marzo-audio-IV-SabadoCuaresma-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Algunos de la multitud que lo hab\u00edan o\u00eddo, opinaban: \u00abEste es verdaderamente el Profeta.\u00bb Otros dec\u00edan: \u00abEste es el Mes\u00edas.\u00bb Pero otros preguntaban: \u00ab\u00bfAcaso el Mes\u00edas vendr\u00e1 de Galilea? \u00bfNo dice la Escritura que el Mes\u00edas vendr\u00e1 del linaje de David y de Bel\u00e9n, el pueblo de donde era David?\u00bb Y por causa de \u00e9l, se produjo una divisi\u00f3n entre la gente. Algunos quer\u00edan detenerlo, pero nadie puso las manos sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no lo trajeron?\u00bb<\/p>\n<p>Ellos respondieron: \u00abNadie habl\u00f3 jam\u00e1s como este hombre.\u00bb<\/p>\n<p>Los fariseos respondieron: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n ustedes se dejaron enga\u00f1ar? \u00bfAcaso alguno de los jefes o de los fariseos ha cre\u00eddo en \u00e9l? En cambio, esa gente que no conoce la Ley est\u00e1 maldita.\u00bb<\/p>\n<p>Nicodemo, uno de ellos, que hab\u00eda ido antes a ver a Jes\u00fas, les dijo: \u00ab\u00bfAcaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?\u00bb<\/p>\n<p>Le respondieron: \u00ab\u00bfT\u00fa tambi\u00e9n eres galileo? Examina las Escrituras y ver\u00e1s que de Galilea no surge ning\u00fan profeta.\u00bb<\/p>\n<p>Y cada uno regres\u00f3 a su casa.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abNadie habl\u00f3 jam\u00e1s como este hombre\u00bb, dice la Palabra de hoy. \u00abNadie habl\u00f3 jam\u00e1s como Jes\u00fas\u00bb, nadie, absolutamente nadie. Es lindo imaginar a Jes\u00fas hablando. \u00bfAlguna vez lo imaginaste? Habl\u00e1ndonos a nosotros ahora, habl\u00e1ndonos al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, habl\u00e1ndonos en el silencio de este s\u00e1bado, de ese silencio que tenemos que buscar nosotros mismos. Nadie jam\u00e1s habl\u00f3 como \u00e9l, y lo lindo de Algo del Evangelio de hoy es que, como siempre, podemos volver a escucharlo a Jes\u00fas. \u00abNadie habl\u00f3 como Jes\u00fas\u00bb, lo que pasa es que no todos lo supieron escuchar o no todos escucharon lo que Jes\u00fas realmente quiso decir. Nadie jam\u00e1s dijo lo que Jes\u00fas dijo, nadie hizo lo que \u00e9l hizo. No sabemos si fue \u00e9l un gran \u00aborador\u00bb en el sentido actual de la palabra, con una gran oratoria, donde lo que se valora finalmente es otra cosa, la forma y no el fondo, m\u00e1s el modo de decir que las cosas de su contenido. No lo sabemos. Lo que s\u00ed sabemos es que sus palabras cautivaban, con lo cual hablaba muy bien. Su manera de decir las cosas atra\u00eda, enamoraba a aquellos que ten\u00edan el coraz\u00f3n abierto para recibirlas. Porque por m\u00e1s que uno sea un buen orador y por m\u00e1s orador bueno que tengamos en frente, si nuestro \u00abcoraz\u00f3n\u00bb no quiere abrirse, no quiere escuchar, nada lo puede doblegar. Y es por eso que, a pesar de que \u00abnadie hab\u00eda hablado como Jes\u00fas\u00bb, muchos no lo quisieron escuchar, muchos no le quisieron creer por m\u00e1s buen orador que fue. Se necesitan las dos partes: palabras lindas y bien dichas, verdades bien dichas, y corazones bien dispuestos y abiertos. Ahora\u2026 lo que no puede faltar nunca es el coraz\u00f3n dispuesto. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 \u00abagazapado\u00bb para escuchar, por m\u00e1s que las cosas que digamos no salgan tan bien dichas, siempre ese coraz\u00f3n encontrar\u00e1 algo bueno para rescatar.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Ser\u00eda bueno que, en esta cuarta semana de Cuaresma, ya a las puertas de la recta final hacia la Semana Santa, recemos para reflexionar c\u00f3mo estamos recibiendo las palabras de Jes\u00fas, esas palabras que salieron de la boca de alguien que \u00abhabl\u00f3 como jam\u00e1s se hab\u00eda hablado\u00bb. Pensemos en ese cantante o canci\u00f3n que nos gusta escuchar siempre, aunque pase el tiempo. Pensemos en ese profesor que nos gusta o nos gustaba escuchar por su manera de transmitir. Pensemos en esa pel\u00edcula o serie que nos encanta sentarnos a ver y escuchar. Pensemos en ese libro que nos apasiona sentarnos a leer. Pensemos en ese sacerdote u orador que nos gusta escuchar. Bueno, ahora pensemos si la escucha de Jes\u00fas se acerca un poco, o por lo menos un poquito, a eso que pensamos, a esa persona que se nos viene al coraz\u00f3n. No siempre ponemos la misma fuerza del coraz\u00f3n en escuchar lo que nos gusta escuchar y en escuchar a Jes\u00fas. Claramente nos deber\u00eda apasionar m\u00e1s escucharlo a Jes\u00fas. \u00a1Pobre Jes\u00fas!, es el que mejor habla, el que mejores cosas, verdades dice y muchas veces no lo escuchamos.<\/em><\/p>\n<p><em>Este s\u00e1bado, por eso, es una buena oportunidad para que repasemos por nuestra cuenta esas cosas que escuchamos en la semana y nos sali\u00f3 decir: \u00abNadie me habl\u00f3 as\u00ed jam\u00e1s\u00bb, \u00abnunca hab\u00eda escuchado algo as\u00ed\u00bb, \u00abla Palabra de Dios me toc\u00f3 de una manera especial el coraz\u00f3n\u00bb. Es la oportunidad para volver a escuchar lo que vale la pena escuchar. Es la oportunidad para volver a profundizar en eso que nos sorprendimos. Retomemos alguno de los evangelios, retomemos Algo del Evangelio de hoy, alg\u00fan comentario. Retomemos algo que nos ayude. Imaginemos que Jes\u00fas es el que nos lo est\u00e1 diciendo, una vez m\u00e1s. Imaginemos, cerrando los ojos, que solo \u00e9l puede decirnos algo as\u00ed. Solo \u00e9l habl\u00f3 as\u00ed, solo \u00e9l nos seguir\u00e1 hablando as\u00ed siempre. Que hoy podamos revivir esta experiencia, de la misma manera que la vivieron los que estuvieron cara a cara con Jes\u00fas y pudieron escucharlo.<\/em><\/p>\n<p><em>Vuelvo a recordarte una vez m\u00e1s, que la manera m\u00e1s f\u00e1cil y pr\u00e1ctica de recibir los audios con el comentario del Evangelio es baj\u00e1ndote la aplicaci\u00f3n de Telegram, disponible para cualquier celular, que te permite buscar nuestro canal que se llama @algodelevangelio y unirte para tener los audios todos los d\u00edas y los comentarios, incluso pod\u00e9s buscar audios viejos, pod\u00e9s compartirlos. Tambi\u00e9n record\u00e1 que en nuestra web www.algodelevangelio.org pod\u00e9s buscar otros modos de recibir los audios en tu celular, compartirlos, dejarnos testimonios y ayudarnos a seguir difundiendo la Palabra de Dios que tan bien nos hace, a vos y a m\u00ed.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos de la multitud que lo hab\u00edan o\u00eddo, opinaban: \u00abEste es verdaderamente el Profeta.\u00bb Otros dec\u00edan: \u00abEste es el Mes\u00edas.\u00bb Pero otros preguntaban: \u00ab\u00bfAcaso el Mes\u00edas vendr\u00e1 de Galilea? \u00bfNo dice la Escritura que el Mes\u00edas vendr\u00e1 del linaje de David y de Bel\u00e9n, el pueblo de donde era David?\u00bb Y por causa de \u00e9l, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7821,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-7820","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7820"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7820\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7825,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7820\/revisions\/7825"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}