{"id":7881,"date":"2026-04-01T00:00:52","date_gmt":"2026-04-01T03:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7881"},"modified":"2026-03-31T08:09:43","modified_gmt":"2026-03-31T11:09:43","slug":"miercoles-santo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/miercoles-santo-3\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles Santo"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7881-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/01-abril-audio-MiercolesSanto-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/01-abril-audio-MiercolesSanto-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/01-abril-audio-MiercolesSanto-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/01-abril-audio-MiercolesSanto-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1nto me dar\u00e1n si se lo entrego?\u00bb Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasi\u00f3n favorable para entregarlo.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de los \u00c1cimos, los disc\u00edpulos fueron a preguntar a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfD\u00f3nde quieres que te preparemos la comida pascual?\u00bb<\/p>\n<p>El respondi\u00f3: \u00abVayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y d\u00edganle: &#8220;El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis disc\u00edpulos&#8221;.\u00bb<\/p>\n<p>Ellos hicieron como Jes\u00fas les hab\u00eda ordenado y prepararon la Pascua.<\/p>\n<p>Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras com\u00edan, Jes\u00fas les dijo: \u00abLes aseguro que uno de ustedes me entregar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: \u00ab\u00bfSer\u00e9 yo, Se\u00f1or?\u00bb<\/p>\n<p>El respondi\u00f3: \u00abEl que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como est\u00e1 escrito de \u00e9l, pero \u00a1ay de aquel por quien el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado: m\u00e1s le valdr\u00eda no haber nacido!\u00bb<\/p>\n<p>Judas, el que lo iba a entregar, le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfSer\u00e9 yo, Maestro?\u00bb<\/p>\n<p>\u00abT\u00fa lo has dicho\u00bb, le respondi\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Cuando uno se quiere \u00absalvar a s\u00ed mismo\u00bb, lo que en el fondo termina haciendo es privarles a los otros del amor de uno mismo, de la salvaci\u00f3n que llega por medio del amor. Jes\u00fas hizo todo lo contrario, no se dej\u00f3 vencer por esa gran \u00abatracci\u00f3n\u00bb de hacer \u00abla suya\u00bb y prefiri\u00f3 entregarse por todos. Si \u00e9l se hubiera \u00absalvado a s\u00ed mismo\u00bb, no nos habr\u00eda amado hasta el final, no nos habr\u00eda salvado a nosotros, no se hubiese entregado hasta la locura, y eso no nos tocar\u00eda el coraz\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 distinto ser\u00eda!, \u00bfno? Porque vivimos en un mundo en el que, generalmente, todos \u00abquieren salvarse a s\u00ed mismos\u00bb y eso termina conduciendo al \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb. Todos queremos \u00absalvar\u00bb nuestro pellejo, como se dice, nuestro prestigio, nuestra buena fama, nuestros puestos. Y como nadie quiere ceder nada, la vida en sociedad termina siendo una especie de \u00abcinchada\u00bb, de puja para ver qui\u00e9n tira m\u00e1s fuerte; y como siempre, los m\u00e1s d\u00e9biles terminan perdiendo. La ley del amor no es la ley del m\u00e1s fuerte, sino es la ley de la entrega por el otro, dando vida, dignific\u00e1ndonos mutuamente por medio del amor. No entremos en la l\u00f3gica de luchar para \u00absalvarnos a nosotros mismos\u00bb, olvid\u00e1ndonos de los dem\u00e1s; hace mucho mal, termina desgastando, termina atrofiando el coraz\u00f3n. No es lo que nos ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo de los evangelios de este d\u00eda por ah\u00ed te est\u00e1n sorprendiendo con la figura de Judas, pero te invito a que nos sorprendamos m\u00e1s y nos maravillemos mucho m\u00e1s con el amor del coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Judas existi\u00f3. Judas hubo, hay y habr\u00e1 siempre. Judas tambi\u00e9n somos nosotros, vos y yo, cuando con nuestras traiciones grandes o peque\u00f1as no hacemos la voluntad de Dios. Aunque a veces nos cueste aceptarlo, no podemos lavarnos las manos como lo har\u00e1 Pilato el Viernes Santo; somos parte de esta humanidad ca\u00edda, pecadora y traicionera, que se deja comprar muchas veces por algunas monedas, por poco o por nada. Pedro tambi\u00e9n prometi\u00f3 y no cumpli\u00f3 finalmente. \u00bfCu\u00e1ntas veces nosotros prometimos todo y nos chocamos con nuestra propia debilidad en la primera esquina? La vida, nuestra vida de fe muchas veces es as\u00ed. Por un lado, o, mejor dicho, al mismo tiempo, el deseo de amar, la entrega diaria, silenciosa, sacrificada, generosa; la presencia del Reino de Dios, de Jes\u00fas entre nosotros; miles de lugares donde Jes\u00fas se sigue entregando por medio de tantas personas que dan la vida. Pero tambi\u00e9n, y a un ritmo diferente, la presencia del Mal, de personas que se dedican a hacer maldades, injusticias, traiciones, personas que se venden por dinero, guerras, muertes y tantas cosas m\u00e1s, y por qu\u00e9 no nuestras propias traiciones, infidelidades al amor de Jes\u00fas, infidelidades a nuestra vocaci\u00f3n, a nuestros seres queridos, y tantas cosas m\u00e1s. Es el drama de esta humanidad en la cual Jes\u00fas quiso meterse, el drama del coraz\u00f3n humano incapaz de amar a veces y de doblegarse ante tanto amor. Por eso Jes\u00fas se meti\u00f3, para vencer el odio desde adentro, para enfrentarlo no con las mismas armas que nosotros, sino con las armas de un amor extremadamente paciente y misericordioso, que va penetrando en el coraz\u00f3n de aquellos que est\u00e1n cerrados. \u00bfQu\u00e9 otro milagro de paciencia pudo haber hecho Jes\u00fas que esperar hasta el final a este supuesto amigo que lo termin\u00f3 traicionando por dinero? \u00a1Qu\u00e9 ense\u00f1anza nos deja Jes\u00fas a todos y, en especial, a los que tenemos el cuidado y gu\u00eda de personas, de corazones! Paciencia extrema sin esperar nada a cambio, esa es la f\u00f3rmula. Eso tambi\u00e9n tenemos que hacer nosotros con nuestros hijos, con los alumnos, con nuestros amigos.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo que parece un fracaso ante los ojos poco profundos de este mundo, como, por ejemplo, el m\u00e1s bueno de todos traicionado por un tonto ambicioso, es ante nosotros el \u00e9xito del amor misericordioso de Dios, que respeta la libertad de sus hijos y que nos ense\u00f1a c\u00f3mo debemos actuar tambi\u00e9n. Apostar siempre, siempre hasta el final. Siempre puede haber una luz al final del t\u00fanel. Todo ser humano tiene la capacidad de amar y de convertirse, nunca hay que rendirse.<\/em><\/p>\n<p><em>Solo el amor puro y sincero puede cambiar a las personas m\u00e1s alejadas y renegadas, m\u00e1s reacias al amor. Sin embargo, hay algo que no hay que olvidar. Incluso haciendo todo lo posible, siempre hay que dejar la puerta abierta a la posibilidad del rechazo, del olvido y de la traici\u00f3n, no porque nos guste, sino porque puede pasar. Si a Jes\u00fas le pas\u00f3, \u00bfpor qu\u00e9 pens\u00e1s que no nos puede pasar a nosotros?<\/em><\/p>\n<p><em>No nos cansemos de hacer el bien y de buscar el bien de los dem\u00e1s. Elijamos a los menos amados y menos amables para hacerles sentir el amor de un Dios que no se cansa de amar y esperar hasta el final. Jes\u00fas hizo y hace lo mismo con cada uno de nosotros, \u00e9l no quiso jugar a la \u00abcinchada\u00bb, eso es lo que nos tiene que maravillar. Alguna vez fuimos Judas, otras veces fuimos Pedro. \u00bfPor qu\u00e9 entonces no animarnos a empezar de una vez por todas a ser como Jes\u00fas, que sabe amar, esperar y apostar siempre a la bondad de nuestros corazones?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: \u00ab\u00bfCu\u00e1nto me dar\u00e1n si se lo entrego?\u00bb Y resolvieron darle treinta monedas de plata. 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