{"id":7990,"date":"2026-04-22T00:00:35","date_gmt":"2026-04-22T03:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=7990"},"modified":"2026-04-21T08:40:31","modified_gmt":"2026-04-21T11:40:31","slug":"iii-miercoles-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iii-miercoles-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"III Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-7990-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/22-abril-audio-III-MiercolesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/22-abril-audio-III-MiercolesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/22-abril-audio-III-MiercolesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/22-abril-audio-III-MiercolesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a la gente:<\/p>\n<p>\u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a m\u00ed, y al que venga a m\u00ed yo no lo rechazar\u00e9, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que \u00e9l me dio, sino que lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.<\/p>\n<p>Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La vida es un camino. Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, que escuchamos el domingo, iban por un camino. Volv\u00edan al lugar donde ellos seguramente se sent\u00edan c\u00f3modos, seguros. Iban por el camino tristes, desilusionados. Es ah\u00ed, en ese camino, donde Jes\u00fas se les aparece, aunque ellos no pod\u00edan verlo. Algo imped\u00eda que sus ojos lo vieran. Y despu\u00e9s, vuelven por otro camino, por el mismo camino, pero con una actitud totalmente distinta, para anunciarles a sus amigos que Jes\u00fas estaba vivo. La vida es un camino. Si estamos quietos, dif\u00edcilmente Jes\u00fas se nos presentar\u00e1. Si estamos encerrados, dif\u00edcilmente descubriremos su presencia. Sin embargo, a veces tomamos caminos equivocados. A veces vamos por otros lados, y Jes\u00fas se las ingenia siempre para aparecerse ah\u00ed y otra vez hacernos sentir su presencia. \u00bfQu\u00e9 estamos hablando por el camino? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s hablando ahora por el camino de tu vida? Esa es una buena pregunta que Jes\u00fas les hizo a los disc\u00edpulos y nos la podemos hacer nosotros tambi\u00e9n hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>Hay que trabajar para encontrar a Jes\u00fas, hay que trabajar para buscarlo, dec\u00edamos ayer; y en Algo del Evangelio de hoy, podr\u00edamos retomar un poco esto y pensar: hay que trabajar por lo que vale la pena, hay que trabajar d\u00eda a d\u00eda para alcanzar el Pan del alma, el alimento del coraz\u00f3n que ayuda a no desfallecer por el camino de la vida. Por eso no hay mejor manera de empezar este d\u00eda dejando que Jes\u00fas nos diga a todos otra vez: \u00abYo soy el pan de Vida. El que viene a m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 hambre; el que cree en m\u00ed jam\u00e1s tendr\u00e1 sed\u00bb, o decirle nosotros desde lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n y con la mayor sinceridad posible: Jes\u00fas, quiero que seas el Pan que me quite el hambre de mi coraz\u00f3n, el agua que quite mi sed. Esa hambre y sed que muchas veces no me dejan en paz. \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Es bueno que pensemos a qu\u00e9 se refiere la Palabra de Dios con el s\u00edmbolo del alimento, representado por el pan. Se refiere, por supuesto, a todo aquello que buscamos para saciar las necesidades b\u00e1sicas de cada d\u00eda, pero, al mismo tiempo, representa las necesidades m\u00e1s profundas de nuestras vidas. Somos cuerpo y esp\u00edritu, esp\u00edritus corporizados, esp\u00edritus en cuerpos, y no podemos aislar una cosa de la otra. No solo vivimos de pan material, de cosas, no solo vivimos para saciar nuestra hambre biol\u00f3gica, sino que para vivir necesitamos lo m\u00e1s esencial, que \u2013como dec\u00eda el Principito, \u00bfte acord\u00e1s? \u2013 es invisible a los ojos, pero que es esencial y sensible al coraz\u00f3n. Sin amor no podemos vivir. Sin amar y sin ser amados desesperamos. El amor es el verdadero motor y alimento de nuestras vidas y la prueba m\u00e1s palpable de esta verdad es que hay personas que tienen todo lo material que podamos imaginar y mucho m\u00e1s, adem\u00e1s, que les sobra, y sin embargo muchas veces viven insatisfechas. Y, por el contrario, podemos encontrar personas que viven con lo justo y necesario, o incluso con menos de lo necesario y, sin embargo, viven en una cierta plenitud espiritual o, por lo menos, no viven como eternos insatisfechos. Tengamos la cantidad que tengamos, de cosas materiales, la edad que tengamos, los afectos que tengamos, vivir solo volcados hacia afuera, buscando satisfacer las necesidades del cuerpo nada m\u00e1s, finalmente nos deja vac\u00edos. Si vivimos centrando la vida solo en nosotros y nuestros deseos personales, la superficialidad, muchas veces puede ser un s\u00edntoma de que nos estamos alimentando mal, que estamos comiendo mucho pan material y poco pan espiritual, el pan del cielo. Todos podemos creer en Jes\u00fas y, sin embargo, vivir aliment\u00e1ndonos de otras cosas mientras decimos que creemos en \u00e9l. Incluso podemos defenderlo con nuestras palabras, podemos estar trabajando para \u00e9l, para su Iglesia. Estar caminado detr\u00e1s de \u00e9l no es garant\u00eda absoluta de que lo consideremos como nuestro mejor alimento. \u00a1Cuidado! La eterna insatisfacci\u00f3n del coraz\u00f3n en la que vivimos muchas veces es como un term\u00f3metro de la mala alimentaci\u00f3n de los que decimos creer, pero que todav\u00eda no nos satisface creer.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfNo te pas\u00f3 alguna vez? \u00bfNo te pasa que aun estando con Jes\u00fas no termin\u00e1s de estar feliz? Bueno. Hay que pensar qu\u00e9 nos pasa. El que cree en serio, el que va caminando hacia Jes\u00fas y con Jes\u00fas, en la pureza de la fe, am\u00e1ndolo, hacia ese buscar \u00fanicamente al \u00abDios de los consuelos y no los consuelos de Dios\u00bb, vive satisfecho, sabiendo que no hay mejor alimento de la vida que el Pan bajado del cielo, que es el mismo Jes\u00fas. Y ese Pan llega a nuestras vidas por diferentes \u00abproveedores\u00bb, digamos as\u00ed. Llega del cielo, pero se hace algo humano y cotidiano. Se hace Palabra escrita d\u00eda a d\u00eda, para meditar, se hace hijo a quien ayudar y sostener, se hace marido y mujer a quien amar siempre, aun en el dolor, aun en las peores dificultades. Se hace pobre a quien socorrer y ayudar, se hace oraci\u00f3n diaria a d\u00f3nde acudir, se hace trabajo cotidiano que dignifica, se hace Eucarist\u00eda y comuni\u00f3n en donde nos alimentamos realmente de \u00e9l. Y lo m\u00e1s lindo de todo, que es gratuito. Se nos da gratuitamente. Solo que nosotros muchas veces ponemos trabas y seguimos insistiendo en alimentarnos con alimentos baratos que no sacian, o que sacian, pero solamente por un momento.<\/em><\/p>\n<p><em>El que se alimenta de Jes\u00fas recibe estas palabras de consuelo y verdad: \u00abEsta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en \u00e9l, tenga Vida Eterna y que yo lo resucite en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lindo mensaje de Algo del Evangelio de hoy! Levantemos la cabeza, levantemos el coraz\u00f3n y volvamos a mirar a Jes\u00fas que es nuestro alimento, el tuyo y el m\u00edo.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a la gente: \u00abYo soy el pan de Vida. 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