{"id":8029,"date":"2026-04-29T00:00:32","date_gmt":"2026-04-29T03:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8029"},"modified":"2026-04-28T11:35:04","modified_gmt":"2026-04-28T14:35:04","slug":"iv-miercoles-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-miercoles-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"IV Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8029-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/29-abril-audio-IV-MiercolesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/29-abril-audio-IV-MiercolesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/29-abril-audio-IV-MiercolesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/29-abril-audio-IV-MiercolesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abEl que cree en m\u00ed, en realidad no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3. Y el que me ve, ve al que me envi\u00f3.<\/p>\n<p>Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en m\u00ed no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.<\/p>\n<p>El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda. Porque yo no habl\u00e9 por m\u00ed mismo: el Padre que me ha enviado me orden\u00f3 lo que deb\u00eda decir y anunciar; y yo s\u00e9 que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo orden\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 bien que nos hace creer! \u00a1qu\u00e9 bien que nos hace confiar en algo que no vemos! Aunque parezca una contradicci\u00f3n, lo que estoy diciendo es un grito a este mundo que todo lo quiere comprobar, todo lo quiere tocar con sus manos, todo lo quiere ver, con nuestro coraz\u00f3n tambi\u00e9n. Hay que reconocerlo que le cuesta, a veces, aferrarse a esas cosas que no son tangibles. Sin embargo, la fe, en realidad, dicho de una manera poco vulgar, es el remedio contra nuestra omnipotencia, contra nuestro deseo de controlarlo todo. Por eso, acordate, dej\u00e1 de lado un poco ese control que te atormenta, que te lleva a creerte superior, a pensar que lo pod\u00e9s todo. Y no es as\u00ed, porque cuando nos llega el dolor, la enfermedad, la tristeza, la angustia, el sufrimiento, realmente es ah\u00ed cuando nos damos cuenta de que en el fondo todo est\u00e1 en sus manos, como dec\u00edamos ayer. \u00a1Qu\u00e9 bien que nos hace creer!, gritalo hoy. Mir\u00e1 al cielo y dec\u00ed: \u00a1qu\u00e9 bien! \u00a1qu\u00e9 lindo es tener fe y ponerme en manos de Dios que es mi Padre, por medio de Jes\u00fas!<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy tambi\u00e9n nos dice algo muy lindo: \u201cEl que cree en m\u00ed, en realidad no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3. Y el que me ve, ve al que me envi\u00f3.\u201d Es interesante volver a escuchar estas palabras de Jes\u00fas, a pesar de que nos olvidamos a veces esto, y pensar qu\u00e9 es lo que nos quiere decir verdaderamente. Es interesante porque ni siquiera Jes\u00fas se pone como centro a s\u00ed mismo. Qu\u00e9 bueno. Jes\u00fas quiere que creamos en \u00e9l, que confiemos en \u00e9l, pero para que creamos en el Padre, para que confiemos en que Dios es Padre, su Padre y nuestro Padre. Lo mismo nos pasa a nosotros, a los sacerdotes, pero tambi\u00e9n a vos. No tienen que creer \u201cen nosotros\u201d. En realidad, tienen que confiar en que lo que nosotros ense\u00f1amos es lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 porque lo ense\u00f1\u00f3 el Padre. \u00c9l es el enviado del Padre, con sus palabras y su vida nos quiere mostrar lo que el Padre tiene para decirnos a todos. Por eso nuestra fe, es cristoc\u00e9ntrica. Creemos en Cristo, pero al mismo tiempo es fe que nos remite al Padre. Creemos en Jes\u00fas y Jes\u00fas nos muestra al Padre, nos se\u00f1ala al Padre. \u00c9l es la imagen del Dios invisible. \u00c9l es el rostro del Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfTe acord\u00e1s lo que escuch\u00e1bamos la semana pasada \u201cNadie viene a m\u00ed si mi Padre no lo atrae\u201d? Tiene que ver con lo de hoy. Y podr\u00edamos decirlo de otra manera; \u201cEl Padre nos atrae a Jes\u00fas, pero, en definitiva, para atraernos a \u00e9l, para hacernos sus hijos, para que nos sintamos hijos, para que vivamos como hijos\u201d. Somos sus hijos dispersos y \u00e9l envi\u00f3 a su Hijo al mundo para reunirnos, como buen pastor.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayer tambi\u00e9n medit\u00e1bamos sobre la escucha, sobre la necesidad de escuchar la voz del Pastor que es Jes\u00fas. La clave en esta vida, dec\u00edamos, es ir aprendiendo a escuchar, a escuchar al Pastor y a escuchar a los dem\u00e1s en donde tambi\u00e9n, de alguna manera, nos habla. El que no sabe escuchar no sabe amar, porque no sabe detenerse. No sabe bajar un cambio para reflexionar. No sabe mirar a los ojos a los dem\u00e1s; no sabe dejar de hablar para dar tiempo; no sabe lo que es esperar; no sabe lo que es olvidarse de sus caprichos por un momento; no sabe lo que es cargar con dolores ajenos, no sabe sufrir por el otro. El que no escucha no ama bien y solo ama en profundidad el que escucha mucho m\u00e1s de lo que pretende hablar.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchar a Jes\u00fas es escuchar al Padre, \u201cporque \u00e9l no habl\u00f3 por s\u00ed mismo\u201d dice, y es lo que nos ense\u00f1a a amar. \u00a1Si tom\u00e1ramos dimensi\u00f3n de que al escuchar a Jes\u00fas estamos escuchando al Padre, qu\u00e9 distinto ser\u00eda, por ejemplo, nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l, o nuestra manera de rezar! Muchas veces no sabemos rezar porque no sabemos escuchar. No sabemos detenernos y frenar un poco.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuchemos hoy a Jes\u00fas que nos dice que \u00e9l es luz, que vino a traer luz a las tinieblas de nuestra vida, de nuestro coraz\u00f3n, porque la luz da vida y cuando hay luz la muerte desaparece.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora&#8230; no basta con decir de la boca para afuera que creemos, eso sobra y hace mal. Hay muchos cristianos que dicen creer y son ovejas sordas, como vos y yo a veces.<\/em><\/p>\n<p><em>Es necesario dejar que la fe se haga vida, que la fe ilumine lo propio y que irradie hacia afuera. Es necesario cambiar de vida tambi\u00e9n. Y esto no es un imperativo moral, una obligaci\u00f3n, una cosa que viene desde afuera que nos quita libertad. Es en realidad una consecuencia natural cuando se cree en serio, cuando se escucha todos los d\u00edas a Jes\u00fas, cuando dejamos que sus palabras y su vida nos muestren un nuevo camino. Nos muestren el pecado que hay en nosotros, nos muestren nuestra bondad y la de los dem\u00e1s, nos eviten caer una y otra vez, nos iluminen el dolor para aprender a ayudar. Si Cristo que es luz no est\u00e1 en nuestras vidas, si sus palabras no iluminan nuestro obrar y pensar, nada nos conmueve, nada nos saca de nuestra somnolencia, de ese andar anestesiados ante tanta oscuridad e injusticia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es sencillo: o soy oveja que escucha y sigue a Jes\u00fas, o soy oveja que sigue a un reba\u00f1o distinto, a un reba\u00f1o de la pol\u00edtica, de una ideolog\u00eda, de una filosof\u00eda, de modas pasajeras o incluso a un reba\u00f1o que, en realidad, soy yo mismo, mis propias voces.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas exclam\u00f3: \u00abEl que cree en m\u00ed, en realidad no cree en m\u00ed, sino en aquel que me envi\u00f3. Y el que me ve, ve al que me envi\u00f3. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en m\u00ed no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8030,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8029"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8033,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8029\/revisions\/8033"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}