{"id":8035,"date":"2026-04-30T00:00:45","date_gmt":"2026-04-30T03:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8035"},"modified":"2026-04-29T08:29:35","modified_gmt":"2026-04-29T11:29:35","slug":"iv-jueves-de-pascua-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-jueves-de-pascua-2\/","title":{"rendered":"IV Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8035-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/30-abril-audio-IV-JuevesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/30-abril-audio-IV-JuevesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/30-abril-audio-IV-JuevesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/>Despu\u00e9s de haber lavado los pies a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas les dijo:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que el servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or, ni el enviado m\u00e1s grande que el que lo env\u00eda. Ustedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican.<\/p>\n<p>No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvi\u00f3 contra m\u00ed.<\/p>\n<p>Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.<\/p>\n<p>Les aseguro que el que reciba al que yo env\u00ede, me recibe a m\u00ed, y el que me recibe, recibe al que me envi\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>A veces decimos: \u00abDios quiera que tengamos un buen d\u00eda, Dios quiera que pueda hacer tal cosa, Dios quiera que nos veamos\u00bb. M\u00e1s como una expresi\u00f3n de deseo de lo que nosotros queremos que Dios quiera, y no tanto como una realidad, porque no sabemos siempre perfectamente lo que Dios quiere, en algunas cosas est\u00e1n muy seguros, pero no tanto en otras. Lo claro es que Dios quiere que seamos felices, que estemos bien, que tengamos un buen d\u00eda. C\u00f3mo Dios no va a querer que tengamos un buen d\u00eda, si es lo \u00fanico que \u00e9l quiere, que vivamos en paz, que vivamos felices, que amemos. Pero bueno, as\u00ed lo decimos, simb\u00f3licamente, as\u00ed est\u00e1 como apoltronada esta frase, en nuestro lenguaje. Dios quiera. \u00bfNo? Dios quiera. Pero digamos as\u00ed: Dios quiere que tengas un buen d\u00eda. \u00c9l quiere que hoy est\u00e9s bien, quiere que te levantes, quiere que dejes de mirarte el ombligo, quiere que mires a tu alrededor y que veas todo lo bueno que \u00e9l nos da, todo el amor que nos concede, su palabra que nos consuela, la presencia de tu familia, de los que est\u00e1n y de los que no est\u00e1n, que no dejar\u00e1s de amar nunca, ni ellos tampoco.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Dios quiere que hoy tengamos un buen d\u00eda, que cumplamos su voluntad, un d\u00eda en el que podamos descubrirlo a \u00e9l en todas las cosas y que todas las cosas nos hablen de \u00e9l. Porque el que tiene fe empieza a escuchar la voz de Dios en cualquier cosa. Y para eso es necesario empezar el d\u00eda escuchando lo mejor que podemos escuchar, la m\u00fasica que hace bien a los o\u00eddos del coraz\u00f3n, la m\u00fasica de la Palabra de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Me acuerdo que una vez me lleg\u00f3 un mensaje muy lindo en el que me mostraban lo que alguien propon\u00eda en un grupo de WhatsApp, como diciendo: \u00abEscuchen, escuchen esto, yo no soy muy practicante, pero me animo a mostrarles esto, an\u00edmense a escuchar, no soy demagogo, no como diciendo, no estoy predicando, no me pongo de ejemplo, pero an\u00edmense a escuchar\u00bb. Qu\u00e9 lindo es ver cuando alguien se juega por otros, para que otros hagan algo o escuchen algo que les hace bien. Hac\u00e9 lo mismo, \u00a1an\u00edmate! \u00a1An\u00edmate a mandar este audio u otro, el que tengas, el que te guste, este audio sencillo a alguien que seguramente lo necesita, que por ah\u00ed le va a costar al principio, porque de golpe ver un audio de siete, de ocho, nueve minutos cuesta, a m\u00ed tambi\u00e9n, pero, si pone un poquito de esfuerzo, si ponemos un poquito de esfuerzo, les va a hacer muy bien!<\/em><\/p>\n<p><em>Retomemos tambi\u00e9n algo de lo de estos d\u00edas. Si tom\u00e1ramos dimensi\u00f3n de que al escuchar a Jes\u00fas estamos escuchando al Padre, qu\u00e9 distinto ser\u00eda, por ejemplo, nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l o nuestra manera de rezar o nuestra imagen que tenemos de Dios Padre, que a veces est\u00e1 tan desdibujada o caricaturizada. Muchas veces no sabemos rezar porque no sabemos escuchar y, adem\u00e1s, porque no sabemos a qui\u00e9n escuchamos, c\u00f3mo es ese Dios, al cual decimos que le hablamos. No sabemos detenernos y frenar un poco. En realidad, no sabemos con qui\u00e9n estamos hablando y tomar conciencia de que estamos hablando con el Padre, o sea, saber bien lo que estamos haciendo, nos ayuda a rezar con un coraz\u00f3n y con verdad. Preguntando tambi\u00e9n se aprende: \u00bfA qui\u00e9n escuchamos cuando escuchamos a los dem\u00e1s? \u00bfA qui\u00e9n escuchamos cuando escuchamos a Jes\u00fas? \u00bfA qui\u00e9n escuchamos cuando recibimos a otros? \u00bfA qui\u00e9n recibimos cuando recibimos a Jes\u00fas? Escuchar a los dem\u00e1s con amor, es escuchar a Jes\u00fas en los otros y escuchando a Jes\u00fas en los otros, escuchamos al Padre. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o!, \u00bfno? \u00a1Qu\u00e9 misterio, pero qu\u00e9 gran verdad nos ense\u00f1a el Evangelio! Escuchar es recibir y recibir es servir. Esta es un poco la l\u00f3gica de Algo del Evangelio de hoy, continuando con lo de estos d\u00edas. Y, hablando vulgarmente, es como decir que es una cadena de favores.<\/em><\/p>\n<p><em>El Padre que env\u00eda a su Hijo para servirnos, para darnos vida, para lavarnos los pies, para amarnos y darnos su vida por nosotros y nosotros que, si nos dejamos servir por Jes\u00fas, si nos dejamos amar, tenemos que experimentar que es Dios Padre quien nos est\u00e1 sirviendo y, al mismo tiempo, eso nos tiene que mover desde adentro, desde lo profundo del coraz\u00f3n a ayudar, a poder hacer lo mismo con los dem\u00e1s, porque \u00abel servidor no es m\u00e1s grande que su Se\u00f1or\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>La l\u00f3gica de Dios invierte la l\u00f3gica, no tan l\u00f3gica, del hombre, la tuya y la m\u00eda, que pensamos que, por ser m\u00e1s grandes, por estar m\u00e1s acomodados, por estar en un nivel de poder m\u00e1s alto, podemos llegar a pensar que los dem\u00e1s tienen que servirnos o que tenemos alg\u00fan derecho sobre otros, un privilegio. Casi que naturalmente pensamos que, a medida que crecemos, tenemos que ser servidos. Y por eso un jefe a veces se puede creer que tiene derecho a ser servido por sus empleados casi como esclavos y, por eso, a veces un sacerdote no entiende esta parte del Evangelio, como me puede pasar a m\u00ed tambi\u00e9n, y pretende que sus fieles deben rendirse a sus pies. Y por eso un padre de familia puede confundirse y pensar que sus hijos son producto de \u00e9l y son para servirlo. Nada de esto\u2026 o una madre tambi\u00e9n. Nada de esto es el mensaje de Jes\u00fas, porque nada de esto hizo Jes\u00fas. Todo lo contrario. \u00c9l vino a servir siendo el m\u00e1s grande, siendo Dios. Vino a lavar los pies siendo el Maestro. Vino a perdonar siendo que no ten\u00eda pecado, vino a morir siendo inmortal, vino a hacerse hombre, siendo Dios. Seguro que a medida que escuchamos por ah\u00ed estamos diciendo: \u00abEsto ya lo s\u00e9, esto ya lo escuch\u00e9 mil veces\u00bb. Bueno\u2026 pero con saberlo, sab\u00e9s qu\u00e9\u2026 no alcanza. Si no, escuchemos a Jes\u00fas otra vez: \u00abUstedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican\u00bb. No somos felices por saber cosas buenas. No somos felices por acumular una cierta sabidur\u00eda humana, o incluso teol\u00f3gica, para nuestro orgullo y regocijo. No somos felices por aprender nuestra fe y saber explicarla perfectamente y que los dem\u00e1s se maravillen. No seremos felices por tener muchos t\u00edtulos; no seremos felices por ganar un premio Nobel; por plantar un \u00e1rbol, por tener un hijo; sino que seremos felices, si descubrimos que la felicidad est\u00e1 en practicar concretamente y, cada d\u00eda, lo que Jes\u00fas hizo concretamente y hace cada d\u00eda por nosotros. Jes\u00fas sigue lav\u00e1ndonos los pies, sigue sirviendo al hombre, sigue sirvi\u00e9ndote a vos y a m\u00ed, a fuerza de amarnos y servirnos, nos quiere despertar la conciencia de que, una vez por todas, de que una vez por todas, nos demos cuenta de que \u00abtenemos que devolverle el favor con amor\u00bb, amando y sirviendo a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy, concretamente, sin esperar, sin so\u00f1ar grandes cosas, en donde nos toque, ahora, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en lo que hacemos, ahora podemos amar, ahora podemos hacer lo mismo que Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de haber lavado los pies a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas les dijo: \u00abLes aseguro que el servidor no es m\u00e1s grande que su se\u00f1or, ni el enviado m\u00e1s grande que el que lo env\u00eda. Ustedes ser\u00e1n felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8036,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8035","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8035"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8039,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8035\/revisions\/8039"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8036"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8035"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}