{"id":8045,"date":"2026-05-02T00:00:54","date_gmt":"2026-05-02T03:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8045"},"modified":"2026-04-30T08:15:24","modified_gmt":"2026-04-30T11:15:24","slug":"iv-sabado-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/iv-sabado-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"IV S\u00e1bado de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8045-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/02-mayo-audio-IV-SabadoPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/02-mayo-audio-IV-SabadoPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/02-mayo-audio-IV-SabadoPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/02-mayo-audio-IV-SabadoPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSi ustedes me conocen, conocer\u00e1n tambi\u00e9n a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.\u00bb<\/p>\n<p>Felipe le dijo: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y eso nos basta.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abFelipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, \u00bfy todav\u00eda no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. \u00bfC\u00f3mo dices: &#8220;Mu\u00e9stranos al Padre&#8221;? \u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y que el Padre est\u00e1 en m\u00ed? Las palabras que digo no son m\u00edas: el Padre que habita en m\u00ed es el que hace las obras.<\/p>\n<p>Cr\u00e9anme: yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed. Cr\u00e9anlo, al menos, por las obras.<\/p>\n<p>Les aseguro que el que cree en m\u00ed har\u00e1 tambi\u00e9n las obras que yo hago, y a\u00fan mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo har\u00e9 todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo har\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Llegamos al final de esta cuarta semana de Pascua. Espero que la hayas disfrutado, que est\u00e9s disfrutando mucho de escuchar la Palabra de Dios, especialmente este Evangelio maravilloso de san Juan que es una delicia y que seguiremos disfrutando durante todo el tiempo pascual, en todas las semanas, durante la semana.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Alguna vez me dijeron: \u00abPadre, me estoy volviendo adicto a la Palabra de Dios\u00bb. Muchas veces me dijeron eso. En realidad, es una palabra que suena un poco fuerte, puede parecer incluso dura o que es peyorativa hacia los que sufren esto, pero, si la entendemos bien o a lo que se refirieron cuando me dijeron eso, creo que es muy lindo pensar as\u00ed. Es una manera de decir: \u00abLa verdad que me atrap\u00f3, me sedujiste y me dej\u00e9 seducir, Se\u00f1or\u00bb. Es lindo poder sentir y comprender que no deber\u00edamos pasar ni siquiera un d\u00eda sin escuchar la Palabra de Dios, sin una santa \u00abadicci\u00f3n\u00bb, pero llam\u00e9mosle mejor \u00abenamoramiento\u00bb, que no nos har\u00eda mal, nos har\u00eda tambi\u00e9n mucho bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin embargo, podemos vivir en un mundo que a veces se burla de los \u00abexcesos con Dios\u00bb. Podemos ser \u00abfan\u00e1ticos\u00bb como se dice de cualquier cosa en esta tierra, de hecho, parece que est\u00e1 bueno decir que sos fan de algo y no vas a escandalizar a nadie, ahora\u2026 si sos \u00abfan\u00e1tico\u00bb de Dios, de Jes\u00fas, parece una exageraci\u00f3n. \u00bfNo? En realidad, no somos fanes de nadie, de ning\u00fan sacerdote, no deber\u00edamos serlo, tampoco somos fanes de Jes\u00fas, no es una palabra linda para pensarla hacia \u00e9l. Pero te dicen a veces o nos dicen: \u00a1Pareces un \u00abfan\u00e1tico\u00bb o una \u00abfan\u00e1tica\u00bb !, o sea, alguien que no piensa, que no piensa por s\u00ed mismo. Obviamente que Jes\u00fas no quiere fan\u00e1ticos para con \u00e9l, Dios Padre no quiere mascotas, no quiere esclavos, sino que quiere hijos, pero hijos de verdad, que tengan en su coraz\u00f3n una linda y \u00fanica obsesi\u00f3n: enamorarse m\u00e1s de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Me gusta mucho esta oraci\u00f3n, que la volv\u00ed a leer en estos d\u00edas despu\u00e9s de mucho tiempo, de un sacerdote de apellido Arrupe, dice as\u00ed: \u00ab\u00a1Enam\u00f3rate! Nada puede importar m\u00e1s que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse de \u00e9l de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamor\u00e1s atrapa tu imaginaci\u00f3n y acaba por ir dejando su huella en todo. Ser\u00e1 lo que decida qu\u00e9 es lo que te saca de la cama a cada ma\u00f1ana, qu\u00e9 hac\u00e9s con tus atardeceres, en qu\u00e9 emple\u00e1s tus fines de semana, lo que le\u00e9s, lo que conoc\u00e9s, lo que rompe tu coraz\u00f3n y lo que te sobrecoge de alegr\u00eda y gratitud. \u00a1Enam\u00f3rate! \u00a1Permanec\u00e9 en el amor! Todo ser\u00e1 de otra manera\u00bb. Bueno, una linda y sabia manera de enamorarse de alguien es sentarse a escucharlo y contemplarlo. Eso es lo que nos proponemos cada d\u00eda. Podemos pedir esto que nos hace tanto bien.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy es una buena oportunidad para animarse a pedir y pedir: \u00abSi ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo har\u00e9\u00bb. Pidamos creer, pidamos enamorarnos de \u00e9l, con todas las letras. Pidamos confiar y tener fe, creer en \u00e9l, creerle a \u00e9l. Es posible vivir distinto, es posible creer que conocer a Jes\u00fas es conocer a Dios Padre. No necesitamos que nos muestren nada m\u00e1s. No necesitamos, como le pas\u00f3 a Felipe, que nos muestren m\u00e1s que a Jes\u00fas. \u00ab\u00bfNo crees que yo estoy en el Padre y el Padre est\u00e1 en m\u00ed? Las palabras que digo no son m\u00edas: el Padre que habita en m\u00ed es el que hace las obras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestro Padre del Cielo, aquel que todos anhelamos en nuestro interior, aquel que todos anhelan, aunque no se den cuenta, es el que se manifest\u00f3 en Jes\u00fas, en todo lo que hizo y dijo. Por eso escuchar a Jes\u00fas es escuchar a nuestro Pap\u00e1 del Cielo y no deber\u00edamos esperar nada m\u00e1s. La fe sencilla y simple es la que no necesita ni espera nada m\u00e1s que las palabras de Jes\u00fas, porque tiene una certeza profunda que nada podr\u00e1 quitarle. Eso le dec\u00eda Daniel \u2013mi amigo\u2013 a Facundo, ese chico que hab\u00eda tocado fondo con las drogas, le se\u00f1alaba a la cruz y dec\u00eda: \u00abH\u00e1blale a \u00e9l, h\u00e1blale a Jes\u00fas porque \u00e9l te va a llevar al Padre\u00bb. Se lo dec\u00eda con una convicci\u00f3n y una fe que conmov\u00eda. Habl\u00e9mosle a Jes\u00fas, porque, si le hablamos a \u00e9l, \u00e9l intercede por nosotros ante el Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Es entendible, como le pas\u00f3 a Felipe y a los disc\u00edpulos, que a veces esperemos m\u00e1s, que necesitemos manifestaciones m\u00e1s visibles, por decirlo de alg\u00fan modo. Sin embargo, en la medida que crecemos en la fe, en realidad, nos vamos \u00abconformando\u00bb, de una manera positiva, con menos, y que, en el fondo, siempre, es m\u00e1s. El que pretende m\u00e1s de lo que Jes\u00fas da, es el eterno insatisfecho, el ni\u00f1o caprichoso que no se conforma con lo que tiene y, por lo tanto, al pedir m\u00e1s se pierde de lo que ya tiene. En cambio, el que sabe que Jes\u00fas es todo, que su palabra lo es todo, que la Eucarist\u00eda lo es todo, que el perd\u00f3n es todo, tiene todo porque no pretende lo que no puede alcanzar y acepta lo que Jes\u00fas quiere darle y aunque pueda, por momentos, aspirar a m\u00e1s, cosa l\u00f3gica y que ayuda, se alegra con el ritmo de Dios, con su pedagog\u00eda y paciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Que Mar\u00eda nos ayude a enamorarnos m\u00e1s, cada d\u00eda m\u00e1s, de lo que realmente vale la pena, de Jes\u00fas y de su obra, de sus palabras, de su coraz\u00f3n y por medio de \u00e9l, del Padre. \u00ab\u00a1Enam\u00f3rate! \u00a1Permanece en el amor! Todo ser\u00e1 de otra manera\u00bb. Eso es lo que desea Mar\u00eda, hoy y siempre. Por eso, por Mar\u00eda a Jes\u00fas, por Jes\u00fas al Padre. El gozo de Mar\u00eda es que, gracias a ella, descubramos m\u00e1s y m\u00e1s el amor de su Hijo. El gozo de Jes\u00fas es que, gracias a su amor, descubramos el del Padre. Pidamos eso en su Nombre, que \u00e9l nos lo conceder\u00e1.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen s\u00e1bado y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSi ustedes me conocen, conocer\u00e1n tambi\u00e9n a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.\u00bb Felipe le dijo: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y eso nos basta.\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abFelipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, \u00bfy todav\u00eda no me conocen? El que me ha visto, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8046,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8045","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8045"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8049,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8045\/revisions\/8049"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8046"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}