{"id":8061,"date":"2026-05-05T00:00:46","date_gmt":"2026-05-05T03:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8061"},"modified":"2026-05-04T08:22:53","modified_gmt":"2026-05-04T11:22:53","slug":"v-martes-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-martes-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"V Martes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8061-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/05-mayo-audio-V-MartesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/05-mayo-audio-V-MartesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/05-mayo-audio-V-MartesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/05-mayo-audio-V-MartesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLes dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. \u00a1No se inquieten ni teman! Me han o\u00eddo decir: &#8220;Me voy y volver\u00e9 a ustedes.&#8221; Si me amaran, se alegrar\u00edan de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es m\u00e1s grande que yo.<\/p>\n<p>Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.<\/p>\n<p>Ya no hablar\u00e9 mucho m\u00e1s con ustedes, porque est\u00e1 por llegar el Pr\u00edncipe de este mundo: \u00e9l nada puede hacer contra m\u00ed, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como \u00e9l me ha ordenado.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Este tema del cielo que venimos rezando y pensando creo que es para no dejarlo pasar. Es demasiado importante como para minimizarlo, o como para darlo por obvio. Por eso me animo a que nos preguntemos cosas en serio, un poco m\u00e1s profundas de lo que estamos acostumbrados, preguntarnos un poco m\u00e1s sobre aquello que hemos aprendido por ah\u00ed en la catequesis de ni\u00f1os, que intuimos con el coraz\u00f3n y que por una cosa o la otra no la seguimos profundizando, nos quedamos ah\u00ed. Porque con la fe, lamentablemente a veces, pasa todo lo contrario de lo que pasa con las cosas que nos dan un resultado inmediato y visible. Estudiamos en la primaria, en la secundaria, en la universidad, postgrados, doctorados, cursos y m\u00e1s cursos y tantas cosas m\u00e1s que nos ofrece este mundo lleno de lindas ofertas, y sin embargo para la fe, para las verdades de nuestra fe, muchas veces nos hemos quedado con los cuentitos de la \u00abprimaria\u00bb, de los primeros a\u00f1os, en la ni\u00f1ez espiritual, con esos lindos cuentos que nos contaron de ni\u00f1os.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 entendemos por el \u00abcielo\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 hablar hoy del cielo parece ser una cosa extra\u00f1a y ajena a nuestra vida? \u00bfQu\u00e9 es el \u00abcielo\u00bb para nosotros? \u00bfEsta cultura de hoy anhela el cielo? \u00bfVos anhelas el cielo? \u00bfSabemos lo que ser\u00e1 ir al cielo o bien es una especie de caricatura, como la contraria al infierno, un poco de nubes y un color celeste?<\/em><\/p>\n<p><em>En la Misa una vez una ni\u00f1a me interrumpi\u00f3 el serm\u00f3n para preguntarme c\u00f3mo ser\u00e1 eso de que nuestra alma estar\u00e1 con Dios y que el cuerpo quede por ah\u00ed nom\u00e1s en la tierra. Una pregunta muy interesante para venir de una ni\u00f1a, muy profunda. Por lo menos, por mi parte, y espero que no te escandalices, imaginarme el cielo eterno solo de almas flotando por ah\u00ed, me resulta un poco extra\u00f1o, y aburrido incluso. Sin embargo, puede ser que es lo que nos transmitieron o por lo menos lo que entendimos. As\u00ed no dan muchas ganas de ir al cielo. Y no porque pretendo que el Cielo sea un lugar divertido al estilo de este mundo, sino porque sencillamente es dif\u00edcil imaginarnos sin el cuerpo, sin sentidos, sin abrazos, sin gestos, sin nuestros rostros. Lo que ense\u00f1a la Iglesia y es la verdad, es que sabemos el qu\u00e9, pero no el c\u00f3mo. \u00bfQu\u00e9 quiere decir eso? Sabemos que al final de los tiempos \u00abhabr\u00e1 un cielo y una tierra nuevos\u00bb, pero no sabemos exactamente c\u00f3mo ser\u00e1. Nadie volvi\u00f3 para contarnos detalles, como se dice. Sabemos que moment\u00e1neamente, dici\u00e9ndolo a nuestro modo, a nuestro estilo, estaremos sin cuerpo esperando la resurrecci\u00f3n, esperando algo maravilloso que pasar\u00e1 cuando Jes\u00fas vuelva a triunfar definitivamente, y es que nuestro cuerpo resucitar\u00e1 como el de Jes\u00fas, seremos nosotros mismos, nos reconoceremos como los Ap\u00f3stoles finalmente reconocieron a Jes\u00fas, toda la creaci\u00f3n resucitar\u00e1. Sin embargo, para eso hay que esperar. Nada de lo creado por el Padre se perder\u00e1, sino que se renovar\u00e1. Viviremos una nueva y definitiva creaci\u00f3n, donde ya no \u00abhabr\u00e1 llanto ni dolor\u00bb, donde el amor ser\u00e1 todo, ser\u00e1 eterno. Algo un poco m\u00e1s agradable que \u00abestar ah\u00ed flotando por las nubes\u00bb. Algo del Evangelio de hoy nos da una gran certeza: \u00ab\u201cMe voy y volver\u00e9 a ustedes&#8221;. Si me amaran, se alegrar\u00edan de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es m\u00e1s grande que yo\u00bb. Jes\u00fas resucit\u00f3, est\u00e1, pero en realidad como nos dec\u00eda ayer, se fue para prepararnos un lugar, se fue para volver alg\u00fan d\u00eda a buscarnos. Esa es tambi\u00e9n una verdad de nuestra fe, una verdad demasiado grande y maravillosa. El cielo ser\u00e1 algo tan maravilloso que no podemos imaginarlo, as\u00ed lo dice san Pablo: \u00ab\u2026lo que nadie vio ni oy\u00f3 y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios prepar\u00f3 para los que lo aman\u00bb. Si supi\u00e9ramos lo que es el cielo, desear\u00edamos irnos demasiado r\u00e1pido de la tierra. Por eso, mientras tanto hay que confiar, porque es mucho m\u00e1s grande y maravilloso de lo que nuestra pobre cabecita puede entender. Por eso no hay por qu\u00e9 inquietarse, por eso no es raro tener ganas a veces de ir al cielo, sin despreciar lo que tenemos en la tierra, y sin dejar de luchar por hacer de este mundo algo un poco mejor.<\/em><\/p>\n<p><em>Una cosa no quita la otra. As\u00ed lo dec\u00eda san Pablo: \u00abMe siento urgido de ambas partes, deseo irme para estar con Cristo porque es mucho mejor\u00bb. Deseaba irse al cielo y sigue diciendo: \u00ab(\u2026) Pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo\u00bb. Una cosa no quita la otra.<\/em><\/p>\n<p><em>Amar lo que vendr\u00e1, amar el cielo, es amar la vida, es amar todo lo creado, pero amar esta vida es tambi\u00e9n reconocer que ac\u00e1 no est\u00e1 lo definitivo, es darse cuenta de que ac\u00e1 se juega nuestra vida, pero lo que vendr\u00e1 ser\u00e1 algo inimaginable, ser\u00e1 una paz eterna. Mientras tanto, Jes\u00fas nos dej\u00f3 su paz, nos da su paz, nos quiere en paz, pero no como la paz que nos promete este mundo que muchas veces vive en \u00absu mundo\u00bb, en la suya, esperando soluciones m\u00e1gicas a los problemas, o soluciones que vienen solo de lo material; sino que la paz debe ser buscada, luchada, la paz conquistada por el amor, es la paz \u00abarmada\u00bb, pero con las armas del amor, de la entrega que nos pone siempre en el campo de batalla de este mundo, para hacerlo mejor, para crecer, para cuidarlo, para amarlo, pero sabiendo siempre que al final, solo podr\u00e1 ser mejor si todos reconocemos que el mundo no es nuestro, que no somos \u00abdioses\u00bb, que el mundo es un regalo, que somos creaturas, hechas para el Padre, hijos del mismo Padre, creados para la eterna felicidad. As\u00ed\u2026 \u00bfNo te dan ganas de ir y\u00e9ndote al cielo mientras intentamos encontrarlo en la tierra?<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abLes dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. \u00a1No se inquieten ni teman! Me han o\u00eddo decir: &#8220;Me voy y volver\u00e9 a ustedes.&#8221; Si me amaran, se alegrar\u00edan de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es m\u00e1s grande que yo. Les [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8064,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8061","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8061"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8061\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8066,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8061\/revisions\/8066"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8064"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}