{"id":8068,"date":"2026-05-06T00:00:13","date_gmt":"2026-05-06T03:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8068"},"modified":"2026-05-05T08:00:03","modified_gmt":"2026-05-05T11:00:03","slug":"v-miercoles-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-miercoles-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"V Mi\u00e9rcoles de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8068-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/06-mayo-audio-V-MiercolesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/06-mayo-audio-V-MiercolesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/06-mayo-audio-V-MiercolesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/06-mayo-audio-V-MiercolesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abYo soy la verdadera vid y mi Padre es el vi\u00f1ador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que d\u00e9 m\u00e1s todav\u00eda. Ustedes ya est\u00e1n limpios por la palabra que yo les anunci\u00e9. Permanezcan en m\u00ed, como yo permanezco en ustedes. As\u00ed como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en m\u00ed.<\/p>\n<p>Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m\u00ed, y yo en \u00e9l, da mucho fruto, porque separados de m\u00ed, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en m\u00ed, es como el sarmiento que se tira y se seca; despu\u00e9s se recoge, se arroja al fuego y arde.<\/p>\n<p>Si ustedes permanecen en m\u00ed y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendr\u00e1n.<\/p>\n<p>La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y as\u00ed sean mis disc\u00edpulos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La cuesti\u00f3n de ir al cielo, o de tener deseos de ir al cielo, no es cualquier cosa, \u00a1cuidado! No es una cuesti\u00f3n un poco rom\u00e1ntica, porque, en definitiva, si olvidamos eso, en realidad olvidamos lo m\u00e1s transcendental, olvidamos lo m\u00e1s esencial de lo que somos, olvidamos de d\u00f3nde venimos \u2013o sea, quien nos cre\u00f3\u2013 y hacia d\u00f3nde vamos \u2014o sea, qu\u00e9 quiere Dios de nosotros\u2013. La historia muchas veces es \u2013como se dice\u2013 un p\u00e9ndulo. Y la historia de la Iglesia, por supuesto, no es ajena a estos posibles vaivenes de los pensamientos, de las culturas que se pueden ir dando en cuanto a lo que la Iglesia dice y piensa. No quiere decir que la Iglesia cambie por capricho, pero a veces se ha puesto m\u00e1s el acento en un tema que en otro, se ha hecho m\u00e1s hincapi\u00e9 en una cuesti\u00f3n o en una verdad de fe distinta a la de otras \u00e9pocas. Es medio simplista o simplificado definir as\u00ed nom\u00e1s la historia, pero ayuda a entender un poco m\u00e1s que en definitiva somos humanos, \u00bfno?, y a veces la Iglesia tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, expresa esta debilidad del ser humano. Nos equivocamos cuando expresamos las cosas, no sabemos expresar de manera certera siempre todo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Alguien me dec\u00eda una vez: \u00abPadre, \u00bfno ser\u00e1 que no hay tantas ganas de ir al cielo hoy, porque la Iglesia se qued\u00f3 en el tiempo, o que la Iglesia transmiti\u00f3 con temor la fe, planteando el castigo del infierno y el cielo solamente como un premio?\u00bb. Algo as\u00ed me acuerdo que me dijeron. Y bueno, la verdad que todo puede ser, puede haber algo de verdad. Yo tambi\u00e9n, alguna vez, lo pens\u00e9 as\u00ed. Siempre nos hemos equivocado, todos. La transmisi\u00f3n de la fe no es perfecta, est\u00e1 sujeta a la fragilidad de las personas que trasmiten la fe y aquellas que la reciben. Todos nos equivocamos, y al mismo tiempo, es dif\u00edcil etiquetar la realidad tan f\u00e1cilmente, juzgar la historia con nuestros pensamientos de hoy, como se dice, anacr\u00f3nicamente, fuera del tiempo. Es f\u00e1cil echar la culpa al pasado. Me animo a decir que s\u00ed, que muchas pueden ser que al cielo lo hemos planteado como algo no tan atractivo, como solamente un premio, como ir construyendo nuestros ladrillitos en el cielo por las buenas obras. Pero tambi\u00e9n me animo a decir que hoy ya ni si quiera se habla del cielo en la Iglesia, no digo todos, pero se escucha poco. No hablamos de ese deseo de eternidad que nos debe colmar el coraz\u00f3n. Pasamos de un extremo al otro, a esta forma de ver la historia como un p\u00e9ndulo. Es raro escuchar que estamos hechos para la Vida eterna, es raro escuchar a los predicadores, a nosotros, hablar de la santidad, de la meta de todo cristiano, de entregar la vida, de morir por Jes\u00fas, de saber que hay Vida eterna.<\/em><\/p>\n<p><em>En las \u00faltimas d\u00e9cadas casi sin querer y bajo apariencia de bien, se habla demasiado de la tierra, de solucionar los problemas humanos, de las cuestiones sociales. Que es verdad, tenemos que ocuparnos de las cosas de la tierra, de lo que tenemos que hacer ac\u00e1, que en cierta manera es verdad, hay que ocuparse de las cosas de la tierra, de lo que tenemos enfrente cada d\u00eda. Lo mejor parece a veces que est\u00e1 por estos lugares, por estas tierras. Parece ser que la salvaci\u00f3n es fruto de nuestro esfuerzo y de construir un reino casi terrenal. Ni una cosa ni la otra, ni ver solamente el cielo como un premio a nuestro esfuerzo, a nuestro amor, que nosotros casi que construimos nuestra casita all\u00e1 arriba o tenemos ganas de ir por miedo al castigo, ni el cielo en la tierra construido por nosotros, cosa que te habr\u00e1s dado cuenta ya, en el correr de tu vida, que es imposible.<\/em><\/p>\n<p><em>Un domingo, me acuerdo, antes de la bendici\u00f3n final de la Misa, despu\u00e9s de haber dedicado todo el serm\u00f3n a tratar de explicar lo que significaba ir al cielo, para quitarme la frustraci\u00f3n de haber visto pocas manos levantadas esa vez, volv\u00ed a preguntar: \u00ab\u00bfQui\u00e9n quiere ir al cielo?\u00bb. Para mi alegr\u00eda, todos levantaron las manos y hasta se escucharon algunos gritos en el fondo: \u00ab\u00a1Yo!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo! \u00a1Qu\u00e9 lindo es terminar una Misa as\u00ed, una predicaci\u00f3n as\u00ed, con muchas ganas de ir al cielo! \u00a1Qu\u00e9 lindo que es que, por ejemplo, ahora vos tambi\u00e9n digas: \u00abYo quiero ir al cielo tambi\u00e9n, para eso vine a la tierra y por eso quiero amar ahora, en este momento\u00bb! Estamos hechos para el cielo, porque por nuestras venas corre la savia de la vid de Jes\u00fas, que es Jes\u00fas mismo, su Esp\u00edritu. Corre en nuestras venas la sangre de Jes\u00fas, el Esp\u00edritu Santo que nos fue dado por \u00e9l mismo. \u00abYo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, da mucho fruto, porque separados de m\u00ed, nada pueden hacer\u00bb, dice Algo del Evangelio de hoy.<\/em><\/p>\n<p><em>El Padre es el buen vi\u00f1ador, que est\u00e1 siempre queriendo que demos frutos, que nuestra vida aporte algo a la vida del mundo. Es el Padre que sabe esperar, pero que al mismo tiempo quiere que demos frutos de Vida eterna. Exige, pero con amor, porque conoce todo lo que podemos dar. Para \u00e9l no somos inservibles, no sos inservible, nunca pienses eso. Somos sarmientos, somos las ramitas de esa planta que es la vid, y desde ellos es donde brotan las hojas, los zarcillos y los racimos. Por eso no podemos dar frutos separados de la planta. Cuando estamos separados, no servimos para nada, porque en realidad sin Jes\u00fas no podemos hacer nada que d\u00e9 frutos de santidad. Podemos hacer muchas cosas exteriores, pero frutos de santidad, eso no. Podemos hacer muchas cosas en este mundo, incluso ser muy exitosos. Podemos colaborar mucho en la Iglesia, ser reconocidos, ser aplaudidos, ser queridos por todos. Podemos decir que trabajamos para \u00e9l, pero si sus palabras no permanecen en nosotros, si no amamos como \u00e9l ama, de nada servir\u00e1. En el fondo es lo de san Pablo: \u00abAunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar monta\u00f1as, si no tengo amor, no soy nada; si no tengo la gracia de la caridad, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada; si no lo hago por amor de Dios, no me sirve para la santidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo que nos une vitalmente a Jes\u00fas es el amor que \u00e9l mismo nos da y nos permite amar como \u00e9l. La clave es no hacer muchas cosas buenas, sino hacerlas como \u00e9l las har\u00eda, con el amor de \u00e9l, solo as\u00ed daremos frutos de santidad. Todo lo dem\u00e1s, todo lo dem\u00e1s, aunque todos nos reconozcan, quedar\u00e1 en la nada, no nos servir\u00e1 para nada. Cuando nos toque partir de este mundo, nos guste o no, tengamos ganas o no, no nos preguntar\u00e1 Jes\u00fas cu\u00e1ntas cosas hicimos, cu\u00e1nto nos aplaudieron, cu\u00e1nto dinero juntamos, cu\u00e1ntos t\u00edtulos acumulamos, cu\u00e1nto nos quisieron, cu\u00e1nto nos amaron, sino cu\u00e1nto amamos, c\u00f3mo amamos, si amamos, si buscamos el bien de los otros y no primero el nuestro. Solo el que est\u00e1 unido a Jes\u00fas, el que permanece con \u00e9l puede dar estos frutos y que sean duraderos. \u00bfQuer\u00e9s ir al cielo? \u00bfQueremos ir al cielo? Amemos, amemos m\u00e1s, ese es el camino, como ama Jes\u00fas. \u00bfSab\u00e9s en definitiva qu\u00e9 ser\u00e1 el cielo? Amor eterno. Alegr\u00eda eterna. \u00bfNo te dan ganas de ir para all\u00e1? Si te dan ganas, levant\u00e1 la mano.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abYo soy la verdadera vid y mi Padre es el vi\u00f1ador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que d\u00e9 m\u00e1s todav\u00eda. Ustedes ya est\u00e1n limpios por la palabra que yo les anunci\u00e9. Permanezcan en m\u00ed, como yo permanezco en ustedes. 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