{"id":8073,"date":"2026-05-07T00:00:19","date_gmt":"2026-05-07T03:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8073"},"modified":"2026-05-05T08:04:37","modified_gmt":"2026-05-05T11:04:37","slug":"v-jueves-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/v-jueves-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"V Jueves de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8073-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/07-mayo-audio-V-JuevesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/07-mayo-audio-V-JuevesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/07-mayo-audio-V-JuevesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/07-mayo-audio-V-JuevesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.<\/p>\n<p>Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Andan dando vueltas por ah\u00ed, muchas frases populares que expresan o intentan expresar realidades que muchas veces no se pueden explicar f\u00e1cilmente. Nuestro vocabulario por lo menos por estos lados est\u00e1 impregnado de fe, de la fe de nuestros abuelos, de nuestros padres, aunque a veces no nos demos cuenta, aunque algunos quieran negar o renieguen de nuestras ra\u00edces cristianas. Por ejemplo, se dice a veces: \u00abToqu\u00e9 el cielo con las manos\u00bb. Hay momentos de la vida que no se olvidan m\u00e1s porque nos hicieron experimentar un \u00abrato\u201d de cielo en la tierra, un momento de gozo que no se puede explicar y que al que siempre se quiere volver. Tocar el cielo con las manos es experimentar lo que parece \u00absobrehumano\u00bb o \u00absobrenatural\u00bb, lo que parece que no puede venir de ac\u00e1, lo que nos da algo fuera de lo com\u00fan, que no se da todos los d\u00edas. Esas experiencias nos ayudan a pensar, a imaginar que debe haber algo m\u00e1s, debe haber algo mejor, debe haber algo definitivo. Porque lo anhelamos. Hay momentos y d\u00edas \u00abde cielo\u00bb, de cielo en la tierra que nos hacen \u00abgustar\u00bb un poquito de lo que ser\u00e1.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Pensemos. Pens\u00e1 y rez\u00e1 con esto. Pens\u00e1 en esos momentos que te dec\u00eds a vos mismo: \u00abQue esto dure para siempre\u00bb, \u00abQue este momento no pase jam\u00e1s\u00bb. Un amor verdadero, un buen abrazo, un lindo perd\u00f3n, una oraci\u00f3n profunda, una adoraci\u00f3n, un retiro espiritual, una linda canci\u00f3n, una sana amistad, un buen paisaje, no s\u00e9, una buena comida, un buen asado. Ya s\u00e9 que te estar\u00e1s riendo, pero bueno, no es malo imaginarse el cielo al modo de cada uno, lo importante es creer y so\u00f1ar con un \u00abcielo nuevo y una tierra nueva\u00bb, como dice san Pablo.<\/em><\/p>\n<p><em>La Palabra de Dios usa mucho la imagen del \u00abbanquete\u00bb para expresar de alguna manera lo que vendr\u00e1, lo que ser\u00e1 el estar con Dios. \u00bfQui\u00e9n no quiere ir a un banquete y si es con los seres queridos mucho m\u00e1s todav\u00eda? Bueno, no te aburro m\u00e1s con esto, pero el cielo ser\u00e1 mucho m\u00e1s grande de lo que podamos imaginar, ser\u00e1 mucho m\u00e1s que cualquier comparaci\u00f3n que podamos hacer, es imposible imaginarlo. Pero ese imposible, es lo que nos mueve a poseerlo, no por lo que imaginemos, sino por lo que buscamos, por lo que amemos, porque en definitiva si Dios es amor, y el cielo ser\u00e1 estar con Dios y muchos hermanos, obviamente el cielo ser\u00e1 amor y entonces al amar empezamos a experimentar y a vivir el cielo \u00aba domicilio\u00bb, en nuestra vida, en nuestra casa, en nuestro coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso Algo del Evangelio de hoy nos anima a permanecer en el amor y nos invita a participar del gozo de Dios. Jes\u00fas habla del amor, del amor del Padre, de su amor y de c\u00f3mo tenemos que amarnos entre nosotros. \u00bfNo ser\u00e1 que todav\u00eda no experimentamos algo del cielo en la tierra porque no sabemos lo que es amar verdaderamente? \u00bfNo ser\u00e1 que a veces pretendemos un cielo en la tierra, pero armado a nuestra medida, y no en base al amor? Amar es cosa seria, para amar en serio no basta con decir que amamos, no basta con amar a los que nos sale amar, as\u00ed nom\u00e1s. Para amar en serio en realidad tenemos que reconocer, revivir, experimentar esa corriente de amor verdadero y eterno que proviene del Padre, que pas\u00f3 por su Hijo y que se sembr\u00f3 en nosotros para ayudarnos a amar. Jes\u00fas no nos habla de un simple amor humano, espont\u00e1neo con los que nos sale \u00fanicamente, sino que nos habla de amor del cielo, amor de Dios que se derrama en corazones humanos incapaces de amar como Dios ama por sus propias debilidades. Hay que ser sinceros, no tenemos la fuerza para amar tanto. Los que pudieron mucho es porque se dieron cuenta de este misterio. Pero podemos si nos damos cuenta de que el amor no es un mandamiento que obliga desde afuera, sino que es vida que brota desde adentro y que descubre lo m\u00e1s verdadero que tenemos, nuestro barro y nuestra meta. Jes\u00fas nos ayuda a descubrir que podemos amar porque en realidad somos amados por \u00e9l y por el Padre. Esa es la clave. Podemos amar porque somos amados, podemos amar si \u00abpermanecemos\u00bb en esto, si reconocemos esto. No se puede amar bien si no se acepta semejante misterio y regalo.<\/em><\/p>\n<p><em>No se puede vivir este mandamiento que brota desde adentro si no se reconoce tambi\u00e9n desde adentro, que amar y ser amados, entregarse y dejar que los otros nos amen, no es una obligaci\u00f3n, sino que es una necesidad del alma, del coraz\u00f3n. Necesitamos amar, necesitamos un motivo para vivir, necesitamos experimentar amor de Dios por medio de gestos humanos. Necesitamos darnos cuenta de que el amor es cosa seria, que Dios se tom\u00f3 en serio el amor y por eso nos am\u00f3 hasta el extremo para que ese amor nos despierte nuestras ganas de amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando no est\u00e9s pasando buenos momentos en tu vida, porque parece que \u00abel cielo\u00bb est\u00e1 muy lejos, porque la vida parece un \u00abvalle de l\u00e1grimas\u00bb, tenemos otras opciones\u2026 hay que buscarlo por uno mismo. No esperemos que el cielo nos venga a buscar, que nos encuentre, el cielo en realidad est\u00e1 siempre, al alcance de nuestras decisiones, a un paso que a veces parece muy largo, pero posible. El cielo aparece muchas veces cuando nos decidimos a traerles un poco de cielo a los dem\u00e1s con nuestra presencia, con nuestros gestos, con nuestro amor. Me imagino que, si vas comprendiendo lo que es el cielo, vas a tener demasiadas ganas de ir o de por lo menos traerlo a la tierra.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abComo el Padre me am\u00f3, tambi\u00e9n yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecer\u00e1n en mi amor, como yo cumpl\u00ed los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8074,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8073","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8073"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8073\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8077,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8073\/revisions\/8077"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8074"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}