{"id":8094,"date":"2026-05-10T00:00:15","date_gmt":"2026-05-10T03:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8094"},"modified":"2026-05-08T09:38:13","modified_gmt":"2026-05-08T12:38:13","slug":"vi-domingo-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-domingo-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"VI Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8094-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/10-mayo-audio-VI-DomingoPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/10-mayo-audio-VI-DomingoPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/10-mayo-audio-VI-DomingoPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/10-mayo-audio-VI-DomingoPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abSi ustedes me aman, cumplir\u00e1n mis mandamientos. Y yo rogar\u00e9 al Padre, y \u00e9l les dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 siempre con ustedes: el Esp\u00edritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque \u00e9l permanece con ustedes y estar\u00e1 en ustedes.<\/p>\n<p>No los dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos, volver\u00e9 a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me ver\u00e1, pero ustedes s\u00ed me ver\u00e1n, porque yo vivo y tambi\u00e9n ustedes vivir\u00e1n. Aquel d\u00eda comprender\u00e1n que yo estoy en mi Padre, y que ustedes est\u00e1n en m\u00ed y yo en ustedes.<\/p>\n<p>El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama ser\u00e1 amado por mi Padre, y yo lo amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abEso lo entiende hasta un chico de tres a\u00f1os, padre\u2026\u00bb, me dijo Johnny, nuestro amigo una vez en medio de un serm\u00f3n mientras trataba de explicar que hay diferentes modos de estar presentes en el coraz\u00f3n de los otros. Quise hacer una comparaci\u00f3n o, como se dice, una analog\u00eda entre los diferentes modos de estar presente entre nosotros, y la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas. En realidad, no s\u00e9 si los ni\u00f1os entienden cosas m\u00e1s r\u00e1pido de lo que nosotros entendemos o que lo que expliqu\u00e9 era tan obvio que no necesitaba explicaci\u00f3n. Lo importante finalmente es que, seg\u00fan Johnny, eso era muy entendible. Supuestamente lo entendieron todos. Johnny, mi amigo, estaba particularmente gracioso ese d\u00eda, me acuerdo. Habl\u00f3 bastante, pero lo particular o lo lindo, es que para \u00e9l Jes\u00fas est\u00e1 siempre, no necesita mucha explicaci\u00f3n, para \u00e9l la presencia de Jes\u00fas no necesitaba ser \u00abracionalizada\u00bb, como decimos, muy pensada, no necesita ser \u00abdemostrada\u00bb cient\u00edficamente, sino que Jes\u00fas simplemente est\u00e1, y no hay que darle m\u00e1s vueltas.<\/em><\/p>\n<p><em>Me di cuenta que a los ni\u00f1os hay ciertas cosas que no es necesario explic\u00e1rselas mucho, sino que las viven, as\u00ed simple, a secas, sin mucha \u00abalharaca\u00bb, como se dice. \u00bfY nosotros? Uyy, nosotros los adultos pensamos, pensamos y pensamos tanto que corremos el riesgo de pensar mal, y que se nos mezclen los pensamientos, de usa mal la cabeza, de usarla sin coraz\u00f3n, en definitiva, sin amor, sin fe. La cabeza es un regalo de Dios, pero la cabeza no puede pensar si el coraz\u00f3n no late con amor. La cabeza no puede pensar como si fuese que las ideas son lo \u00fanico que salvar\u00e1 este mundo. Sin embargo, muchas veces lo hacemos; sin embargo, este mundo muchas veces lo manejan \u00abcerebros\u00bb sin coraz\u00f3n. Sin embargo, nuestras decisiones a veces las tomamos demasiado \u00abcerebralmente\u201d. Est\u00e1 m\u00e1s de moda ser un \u00abcerebro\u00bb que ser un buen coraz\u00f3n. Demasiado coraz\u00f3n parece ser signo de debilidad. Pero la debilidad del coraz\u00f3n de Jes\u00fas finalmente fue la que salv\u00f3 a este mundo. La debilidad de un coraz\u00f3n que nos ama es el que nos salva de nuestra \u00ablindas razones\u00bb que nos ponemos para en definitiva no abrirnos al amar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero\u2026 \u00bfSab\u00e9s una cosa? \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que salv\u00f3 al mundo? \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que salva al mundo y lo salvar\u00e1 d\u00eda a d\u00eda? Un coraz\u00f3n que no busc\u00f3 muchas razones para amar, sino que am\u00f3 sin m\u00e1s razones que el amor. El coraz\u00f3n de Jes\u00fas que am\u00f3 aun no encontrando motivos para amar. \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que va a salvar a tu hijo o a tu hija? Que lo ames sin mucha explicaci\u00f3n, sin mucha vuelta, pero que lo ames verdaderamente, no que lo controles, no que lo manipules, que lo ames. \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que va a salvar a tu marido, a tu mujer, a tu matrimonio? Que le des m\u00e1s oportunidades, que le tengas m\u00e1s paciencia, que conf\u00edes en lo bueno que tiene adentro. \u00bfSab\u00e9s qu\u00e9 es lo que nos salva a todos, a vos y a m\u00ed? El amor incondicional de alguien, el amor de Jes\u00fas a trav\u00e9s de ese incondicional. Pensemos en ese amor incondicional que tenemos en nuestras vidas. Pensemos qui\u00e9n es en nuestras vidas ese que \u00abno nos pide condiciones\u00bb, ese que est\u00e1 y estar\u00e1 siempre. Pensemos qui\u00e9n en nuestra vida ser\u00e1 el que estar\u00e1 siempre, pase lo que pase. \u00bfQui\u00e9n es en tu vida concreta esa persona que sab\u00e9s que, aunque hagas lo peor del mundo, aunque caigas en lo m\u00e1s bajo posible, te va a perdonar sin pedirte tantas explicaciones?<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos consuela al saber que jam\u00e1s estamos solos, que el estar solos, es solo una sensaci\u00f3n, nos dice as\u00ed Jes\u00fas: \u00abY yo rogar\u00e9 al Padre, y \u00e9l les dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 siempre con ustedes\u2026\u00bb, \u00abNo los dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u2026\u00bb, \u00ab\u2026el que me ama ser\u00e1 amado por mi Padre, y yo lo amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l\u2026\u00bb. El estar solos en general es una elecci\u00f3n personal, porque incluso las personas que se han quedado solas por no tener familias pueden estar acompa\u00f1adas siempre si aman.<\/em><\/p>\n<p><em>Vivimos en el gran mundo globalizado, donde incluso se ha globalizado la soledad, donde hay miles y miles de corazones que viven rodeados de gente pero que no son amados, que viven buscando compa\u00f1\u00edas virtuales, pero que en el fondo est\u00e1n solos. Vivimos en el mundo en el que millones de personas, incluso nosotros, decimos estar \u00abconectados\u00bb pero la conexi\u00f3n a veces tiene poca se\u00f1al, y la conexi\u00f3n no es por el amor. Jes\u00fas est\u00e1 siempre con nosotros, somos nosotros los que no dejamos que ese amor salga a relucir, somos nosotros los que a veces le tenemos miedo al amor porque pensamos que amar es cumplir y cumplir, y eso no hace bien. Somos nosotros los que no dejamos que el Esp\u00edritu que nos regala Jes\u00fas haga su obra en nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Somos nosotros los que le tenemos miedo al amor, porque a veces pensamos que amar es cumplir y cumplir no hace bien. Se puede cumplir el amor con amor obviamente. Se puede amar al cumplir las cosas. Se puede si tenemos en claro que al cumplir amamos, que al cumplir la palabra de Jes\u00fas estamos saliendo de nosotros mismos, saliendo hacia los dem\u00e1s para hacer lo que \u00e9l hizo con nosotros. Por eso Jes\u00fas hoy nos insiste en que la prueba del amor hac\u00eda \u00e9l es amar como \u00e9l, cumplir su mandamiento, el del amor\u2026 o podr\u00edamos decirlo al rev\u00e9s, solo cumple el mandamiento de Jes\u00fas quien lo ama, quien lo conoce, quien lo busca y desea profundamente vivir de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPens\u00e1s que esto necesita mucha explicaci\u00f3n? Hay que vivirlo para entenderlo, \u00abesto lo entiende hasta un chico de tres a\u00f1os\u2026\u00bb, me contesto ese amigo m\u00edo y amigo de toda la comunidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen domingo y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSi ustedes me aman, cumplir\u00e1n mis mandamientos. Y yo rogar\u00e9 al Padre, y \u00e9l les dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 siempre con ustedes: el Esp\u00edritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8095,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8094","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8094","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8094"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8094\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8099,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8094\/revisions\/8099"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8095"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8094"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8094"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8094"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}