{"id":8123,"date":"2026-05-15T00:00:38","date_gmt":"2026-05-15T03:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8123"},"modified":"2026-05-14T08:46:11","modified_gmt":"2026-05-14T11:46:11","slug":"vi-viernes-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vi-viernes-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"VI Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8123-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/15-mayo-audio-VI-ViernesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/15-mayo-audio-VI-ViernesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/15-mayo-audio-VI-ViernesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/15-mayo-audio-VI-ViernesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo.<\/p>\n<p>La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el ni\u00f1o, se olvida de su dolor, por la alegr\u00eda que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ustedes ahora est\u00e1n tristes, pero yo los volver\u00e9 a ver, y tendr\u00e1n una alegr\u00eda que nadie les podr\u00e1 quitar. Aquel d\u00eda no me har\u00e1n m\u00e1s preguntas.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 lindo es escuchar que Jes\u00fas nos puede dar una alegr\u00eda que nadie nos podr\u00e1 quitar! Que nos da una alegr\u00eda que nadie nos puede quitar. \u00a1Qu\u00e9 bien hace escuchar eso! \u00a1Qu\u00e9 lindo que es ir terminando la semana escuchando esta buena noticia!<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Para expresar esto, me parece que no hay imagen m\u00e1s elocuente, m\u00e1s gr\u00e1fica, m\u00e1s \u00abdecidora\u00bb, que la imagen del parto, la imagen del \u00abdar a luz\u00bb que utiliza Jes\u00fas en Algo del Evangelio de hoy, para querer manifestarnos lo que tenemos que vivir en lo cotidiano. Pero no nos olvidemos que no estamos solos, no nos olvidemos de esto que estamos meditando desde el Evangelio del domingo, no estamos solos y nos hace tanto bien recordarlo. Por ah\u00ed vos est\u00e1s solo, por ah\u00ed vos est\u00e1s sola porque no ten\u00e9s familia, porque est\u00e1s enfermo, porque est\u00e1s viviendo una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Por ah\u00ed ten\u00e9s todo, pero incluso te sent\u00eds solo o sola. Bueno, no estamos solos. Jes\u00fas no nos dej\u00f3 hu\u00e9rfanos, Jes\u00fas quiso quedarse entre nosotros y en nosotros, pero para no sentirse solo hay que seguir amando, hay que seguir del encierro. \u00a1Vamos! Vamos que podemos. Tenemos que experimentar que jam\u00e1s estar\u00edamos solos.<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00edamos decir que la vida es esto, retomando la imagen del parto: una gran experiencia de \u00abdar a luz\u00bb, dar a luz continuamente diferentes realidades. Jes\u00fas vino a eso. Vino a pasar por este mundo para finalmente \u00abdar luz\u00bb. Para que, a trav\u00e9s de su vida, su luz, la luz, llegue tambi\u00e9n a nosotros, a tu vida y a la m\u00eda. Pero \u00e9l lo vivi\u00f3 personalmente. \u00c9l supo pasar eso que nosotros a veces no queremos pasar porque tenemos miedo. Parece que no sabemos qu\u00e9 viene despu\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestra vida es un gran parto. A veces lo decimos como connotaci\u00f3n negativa: \u00abEsto fue un parto\u00bb, como expresando el dolor que vivimos, la dificultad experimentada. Pero pens\u00e9moslo positivamente. Veamos el otro lado del parto o el final. En realidad, la vida es \u00abdar a luz\u00bb. Es un conjunto de vivencias, situaciones, en las que damos y se nos da luz continuamente. As\u00ed es nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana, nuestra vida cotidiana. Porque la vida cristiana no est\u00e1 ajena a lo que vivimos. El mensaje de fe no est\u00e1 ajeno a la realidad de nuestras propias vidas, por supuesto, al contrario, debe meterse profundamente en nuestra vida. El que quiere escaparle a esto. El que pretende una vida sin partos, sin dolores, sin traumas, sin crisis. El que quiere buscar otro camino. El que quiere pensar que la vida no es de alguna manera un paso, un continuo ir hacia aquello que no se ve de aquello a lo que se empieza a ver, del dolor hacia algo mejor, del sufrimiento hacia algo m\u00e1s lindo, de la tristeza hacia lo que se puede transformar en gozo, de la muerte a la vida. El que piensa que la vida no es esto, todav\u00eda no entendi\u00f3 la vida, no entendi\u00f3 nada y se le escapa lo mejor de la vida. Porque a esto no se le puede escapar. La vida tiene esto, nos guste o no.<\/em><\/p>\n<p><em>Escuch\u00e9 justo una frase o le\u00ed una frase en estos d\u00edas que dec\u00eda as\u00ed: \u00abDale tiempo a la vida y la vida te explicar\u00e1 lo que no entend\u00e9s\u00bb. Dale tiempo a la vida. A veces, la vida misma, el tiempo, nos da las razones o nos ayuda a entender lo que hoy no entendemos. Pero hay que estar atentos. Jes\u00fas con su Pascua nos quiere ense\u00f1ar eso: la vida es \u00abpasar\u00bb. Hay que pasar y por eso la imagen de \u00abdar a luz\u00bb es algo tan lindo y que nos puede ayudar en este d\u00eda. Hay que \u00abpasar\u00bb por la tristeza para encontrar el gozo que nadie nos podr\u00e1 quitar. Hay que \u00abpasar\u00bb por la soledad, como venimos escuchando estos d\u00edas, para experimentar lo lindo que es estar acompa\u00f1ado. Hay que \u00abpasar\u00bb la soledad para darnos cuenta de que no estamos solos en realidad. Hay que \u00abpasar\u00bb por el pecado muchas veces para saber lo lindo que es la misericordia. Hay que \u00abpasar\u00bb por el dolor para darnos cuenta cuanto amamos a esa persona. Hay que perder un amor para valorarlo verdaderamente. Hay que esforzarse para encontrar la alegr\u00eda de lo buscado. Hay que empezar desde abajo para llegar arriba. Hay que estirar la mano, para dar una mano. Hay que pasar, hay que pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero, para eso, tenemos que aprender a vivir en paciencia. Hay que aprender a soportar y esperar para dar a luz. Eso vive una madre cuando lleva en su vientre a un hijo. Eso vive una madre cuando tiene que dar a luz. Pero miremos otra vez lo positivo: es para dar luz, es para dar un nuevo nacimiento, es para dar vida, para transformar el mundo. Una vida transforma al mundo. La vida de tus hijos transform\u00f3 tu propia familia, transform\u00f3 tantas cosas&#8230; Acord\u00e9monos de la primera vez que tuvimos a un hijo en brazos, a tu hijo en brazos. \u00bfImport\u00f3 algo m\u00e1s? \u00bfImport\u00f3 el dolor? Acordate del olorcito a beb\u00e9 de tus hijos. \u00bfHay algo m\u00e1s lindo que eso? El dolor desaparece cuando se da a luz.<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, en esta vida, este viernes en tu vida concreta de hoy, en la m\u00eda, hay que aprender a vivir partos. Hay que aprender a veces a sufrir para encontrar cosas mucho mejores. Hay que aprender a renunciar, a morir a nuestros caprichos para encontrar el amor. Hay que aprender a morir al pecado para encontrar lo lindo que es la gracia y la vida en Jes\u00fas. Hay que aprender a callar para encontrar lo lindo que es hablar en el momento justo. Hay que aprender a vivir la soledad para disfrutar lo lindo de una buena compa\u00f1\u00eda. Tenemos que aprender tantas cosas y, a veces, solamente se aprende pasando por ciertos momentos para poder \u00abdar a luz\u00bb. Si sos padre, si sos madre, no prives a tus hijos de vivir \u00abpartos\u00bb naturales en sus vidas. No hay que tenerle miedo a los momentos dif\u00edciles, porque a trav\u00e9s de los momentos dif\u00edciles aprendemos la maravilla que es la alegr\u00eda de encontrar luz cuando todo parece oscuro, cuando todo parece dif\u00edcil. De todo lo malo siempre se puede sacar algo bueno, de todo lo que parece muerte siempre podremos rescatar algo de vida. Nunca estamos completamente solos como para pensar que nada nuevo puede venir.<\/em><\/p>\n<p><em>Ojal\u00e1 que tengamos un buen viernes. Ojal\u00e1 que pidamos \u00abdar a luz\u00bb diferentes situaciones. Ojal\u00e1 que encontremos la alegr\u00eda de estar con Jes\u00fas, sabiendo que \u00e9l siempre nos ayuda a sacar resurrecci\u00f3n de aquello que parece que est\u00e1 muerto o perdido.<\/em><\/p>\n<p><em>Que tengamos un buen d\u00eda y que la bendici\u00f3n de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Esp\u00edritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero esa tristeza se convertir\u00e1 en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le lleg\u00f3 la hora; pero cuando nace el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8124,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8123","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8123"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8123\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8127,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8123\/revisions\/8127"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8124"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}