{"id":8159,"date":"2026-05-22T00:00:17","date_gmt":"2026-05-22T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8159"},"modified":"2026-05-21T08:07:36","modified_gmt":"2026-05-21T11:07:36","slug":"vii-viernes-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-viernes-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"VII Viernes de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8159-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/22-mayo-audio-VII-ViernesPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/22-mayo-audio-VII-ViernesPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/22-mayo-audio-VII-ViernesPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/22-mayo-audio-VII-ViernesPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Habi\u00e9ndose aparecido Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, despu\u00e9s de comer, dijo a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb<\/p>\n<p>El le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb<\/p>\n<p>Le volvi\u00f3 a decir por segunda vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb<\/p>\n<p>\u00c9l le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis ovejas.\u00bb<\/p>\n<p>Le pregunt\u00f3 por tercera vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb<\/p>\n<p>Pedro se entristeci\u00f3 de que por tercera vez le preguntara si lo quer\u00eda, y le dijo: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; sabes que te quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis ovejas. Te aseguro que cuando eras joven t\u00fa mismo te vest\u00edas e ibas a donde quer\u00edas. Pero cuando seas viejo, extender\u00e1s tus brazos, y otro te atar\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras.\u00bb De esta manera, indicaba con qu\u00e9 muerte Pedro deb\u00eda glorificar a Dios. Y despu\u00e9s de hablar as\u00ed, le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfHiciste el intento de meterte en la escena del Evangelio? Es dif\u00edcil hacerlo en medio de la vida diaria. Es dif\u00edcil hacerlo mientras manej\u00e1s, mientras viaj\u00e1s, mientras est\u00e1s haciendo cosas en tu casa, es verdad. No es un reproche, solo es un empuj\u00f3n para que te animes a hacerlo en el silencio. Solo en el silencio nos unificamos, logramos conectarnos con lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, con nosotros mismos y con nuestro Padre\u2026 Algo as\u00ed como lo que hac\u00eda Jes\u00fas, que se iba cada tanto al silencio, a la monta\u00f1a. Por ah\u00ed no pudiste hacerlo en el Evangelio de ayer, por ah\u00ed no pod\u00e9s hacerlo con el de hoy, pero por ah\u00ed s\u00ed pod\u00e9s hacerlo en alg\u00fan momento del fin de semana. Es cuesti\u00f3n de \u00abmeterse en la escena\u00bb. Ver, oler, escuchar, gustar y tocar todo lo que te imagines para preguntarte finalmente qu\u00e9 quiere decirte a vos todo eso que experimentas. Para que se te revele a vos esa palabra escondida, para que se te muestre a vos hoy lo que Jes\u00fas te quiere decir, como ese d\u00eda a Sim\u00f3n, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>La escena de hoy es parte de un relato m\u00e1s largo: Jes\u00fas a la orilla del lago, esperando a los disc\u00edpulos con el fuego prendido, la pesca milagrosa, los disc\u00edpulos maravillados por semejante milagro y despu\u00e9s, este di\u00e1logo maravilloso con Sim\u00f3n. Es emocionante poder imaginar lo que Jes\u00fas ya resucitado logra finalmente en el coraz\u00f3n de Pedro. Es lindo poder imaginar lo que Jes\u00fas quiere lograr en el tuyo y el m\u00edo ahora, mientras escuchamos su palabra.<\/em><\/p>\n<p><em>Nosotros, como Pedro, alguna vez hemos negado al Se\u00f1or\u2026 \u00bfcu\u00e1ntas veces? Mucho m\u00e1s de tres. Con nuestros silencios y cobard\u00edas \u2013mientras otros dan la vida\u2013, con nuestras omisiones \u2013mientras otros dan todo lo que pueden\u2013, con nuestras promesas incumplidas \u2013mientras otros se desviven por cumplirlas\u2013, con nuestros soberbia hacia otros \u2013mientras otros disfrutan la humildad\u2013, con nuestros pecados ocultos \u2013mientras algunos nos creen bastante buenos\u2013, con nuestras incoherencias \u2013mientras otros sufren por ser coherentes\u2013, con nuestra deshonestidad social \u2013mientras otros son fieles hasta derramar su sangre\u2013, y con tantas cosas m\u00e1s, seguro que hemos negado al Se\u00f1or. Pero esa no es la \u00faltima palabra, la negaci\u00f3n no es lo mejor que tenemos para darle a Dios, nuestro Padre. Porque a nosotros tambi\u00e9n como a Pedro se nos puede sentar Jes\u00fas al lado una vez m\u00e1s, prepar\u00e1ndonos un fuego para calentarnos el coraz\u00f3n y nos puede decir esto mismo: \u00bfMe am\u00e1s, me am\u00e1s? \u00bfMe quer\u00e9s? \u00bfA pesar de todo lo que hiciste, me am\u00e1s? \u00bfA pesar de haberme negado tantas veces y haber cre\u00eddo que pod\u00edas solo, me am\u00e1s? \u00bfAunque ahora te mor\u00eds de verg\u00fcenza de mirarme a la cara, me am\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Es una maravilla escuchar que Jes\u00fas no reclama el amor como lo hacemos nosotros. Reclama amando y ense\u00f1ando a amar, no remarcando solamente el error para herir a Pedro. Nosotros a veces reclamamos refregando, o sea, mostrando lo que el otro no hizo y lo que nosotros hubi\u00e9semos hecho. Jes\u00fas reclama amor, amando. Las palabras del Maestro hacia Pedro son en realidad una delicadeza de su coraz\u00f3n para quien ser\u00e1 el primer pastor de toda la Iglesia, lo que nosotros hoy llamamos \u00abpapa\u00bb. Jes\u00fas no le reclama su falta de amor anterior, sino que lo conduce a sincerarse consigo mismo y que se d\u00e9 cuenta que su amor era mucho m\u00e1s chiquito de lo que pensaba por confiar demasiado en \u00e9l mismo. Jes\u00fas lleva a Pedro a confesar lo mejor que pod\u00eda confesar: \u00abT\u00fa lo sabes todo, Se\u00f1or; sabes que te quiero\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo \u00fanico que quiere Jes\u00fas de nosotros es que lo queramos con todas nuestras fuerzas, que lo amemos como podamos, lo dem\u00e1s, lo que nos falte lo har\u00e1 \u00e9l mismo. A Pedro no le pidi\u00f3 nada m\u00e1s para hacerlo pastor, \u00bfqu\u00e9 pens\u00e1s que nos puede pedir a nosotros? No nos pide reconocimientos, t\u00edtulos, mucho estudio, que nos aplaudan, que nos sigan, que nos quieran, que nos salga todo perfecto, que nunca nos equivoquemos, nada de eso. Jes\u00fas nos pide que lo amemos, para reconocer que solo podemos amarlo como \u00e9l quiere, si justamente \u00e9l nos da ese amor que nosotros mismos no podemos alcanzar.<\/em><\/p>\n<p><em>Volvamos a escuchar lo que Jes\u00fas le dijo a Pedro: \u00bfMe am\u00e1s, me am\u00e1s? \u00bfMe quer\u00e9s? \u00bfA pesar de todo lo que hiciste, me am\u00e1s? \u00bfA pesar de haberme negado tantas veces y haber cre\u00eddo que pod\u00edas solo, me am\u00e1s? \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; sabes que te quiero\u00bb. Reconozcamos ahora juntos esto, as\u00ed podemos seguirlo como \u00e9l quiere: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; sabes que te quiero\u00bb.\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Habi\u00e9ndose aparecido Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, despu\u00e9s de comer, dijo a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb El le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb Jes\u00fas le dijo: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb Le volvi\u00f3 a decir por segunda vez: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas?\u00bb \u00c9l le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8160,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8159","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8159"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8163,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159\/revisions\/8163"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8160"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}