{"id":8164,"date":"2026-05-23T00:00:55","date_gmt":"2026-05-23T03:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8164"},"modified":"2026-05-22T08:56:26","modified_gmt":"2026-05-22T11:56:26","slug":"vii-sabado-de-pascua-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/vii-sabado-de-pascua-3\/","title":{"rendered":"VII S\u00e1bado de Pascua"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8164-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/23-mayo-audio-VII-SabadoPascua-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/23-mayo-audio-VII-SabadoPascua-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/23-mayo-audio-VII-SabadoPascua-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/23-mayo-audio-VII-SabadoPascua-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Pedro, volvi\u00e9ndose, vio que lo segu\u00eda el disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba, el mismo que durante la Cena se hab\u00eda reclinado sobre Jes\u00fas y le hab\u00eda preguntado: \u00abSe\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n es el que te va a entregar?\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Pedro lo vio, pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfy qu\u00e9 ser\u00e1 de este?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abSi yo quiero que \u00e9l quede hasta mi venida, \u00bfqu\u00e9 importa? T\u00fa s\u00edgueme.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces se divulg\u00f3 entre los hermanos el rumor de que aquel disc\u00edpulo no morir\u00eda, pero Jes\u00fas no hab\u00eda dicho a Pedro: \u00abEl no morir\u00e1\u00bb, sino: \u00abSi yo quiero que \u00e9l quede hasta mi venida, \u00bfqu\u00e9 te importa?\u00bb<\/p>\n<p>Este mismo disc\u00edpulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.<\/p>\n<p>Jes\u00fas hizo tambi\u00e9n muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastar\u00eda todo el mundo para contener los libros que se escribir\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Ya estamos a las puertas de la gran Solemnidad de Pentecost\u00e9s, con la cual terminaremos este tiempo Pascual. Este gran tiempo de 50 d\u00edas en el cual hemos intentado, espero que vos tambi\u00e9n \u2013a trav\u00e9s de la Palabra de Dios, de los relatos de las apariciones de Jes\u00fas Resucitado y de la mano del evangelio de san Juan\u2013 experimentar en nosotros y en nuestra vida concreta de fe de cada d\u00eda, la presencia de Jes\u00fas Resucitado; para poder decirnos sin miedo\u2026 s\u00ed es verdad, es verdad lo que leemos, es verdad, es verdad lo que creemos, Jes\u00fas est\u00e1 vivo. Jes\u00fas sigue haci\u00e9ndose presente, en tu vida, en la m\u00eda, en la vida de miles de personas que creen en \u00c9l a lo largo y ancho del mundo. No hacen falta pruebas cient\u00edficas, las pruebas del coraz\u00f3n bastan y sobran para los que creemos, las pruebas de los cambios de vida, de los testimonios de tantas personas que se encuentran con \u00e9l.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que hoy demos gracias, de alguna manera, por estas semanas tan lindas de Pascua que hemos vivido. Demos gracias al Se\u00f1or porque nos eligi\u00f3, demos gracias porque nos da la Fe, demos gracias porque nos da la vida y porque dio la vida por nosotros y pid\u00e1mosle que siga completando en nosotros la obra que \u00c9l comenz\u00f3 y que podamos recibir en esta noche de Pentecost\u00e9s que se acerca, una gracia nueva de poder nacer de lo alto recibiendo el don del Esp\u00edritu Santo, el don y lo que trae ese don, sus dones. Que podamos decir con verdad: \u201cJes\u00fas est\u00e1 vivo y presente en mi vida y esto me llena de alegr\u00eda.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>No desaprovechemos este d\u00eda esta oportunidad de agradecer, porque conocer a Jes\u00fas da todo y no quita nada, porque seguirlo da todo y no quita nada, porque, aunque muchas veces cueste \u201csudor y l\u00e1grimas\u201d, como se dice, siempre es mejor seguir al Se\u00f1or que andar perdido en este mundo que anda en tinieblas o caminar a la deriva pensando que somos nosotros los art\u00edfices de nuestra vida. No se puede seguir igual cuando se experiment\u00f3 realmente la presencia de Jes\u00fas en el coraz\u00f3n. Es imposible\u2026 y si no hubo cambio, es porque en realidad no hubo encuentro real.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, lo lindo en este d\u00eda, adem\u00e1s de agradecer este tiempo de Pascua, es que nos preguntemos si nosotros nos hemos encontrado realmente con Jes\u00fas alguna vez en nuestra vida. No solo si nos decimos cristianos, si estamos o no bautizados, o tenemos una idea de \u00e9l. Si no, si realmente experimentamos un cambio, si deseamos estar con \u00e9l todos los d\u00edas de nuestra vida, si le damos el tiempo que se merece alegr\u00e1ndonos con el bien que nos hace, transmitiendo su alegr\u00eda y su amor. Lo importante es eso. En definitiva, ah\u00ed est\u00e1 el n\u00facleo de nuestra fe. Para eso se escribieron los evangelios, para que vos y yo creamos, para que nos enamoremos de esa Persona que es Jes\u00fas, para que podamos seguirlo y tengamos ganas de que otros lo conozcan, como nosotros, sin importarnos c\u00f3mo van caminando los otros. En el sentido de que no hace falta compararse, sino alegr\u00e1ndonos de que podamos ayudar a otros a caminar. Si no, lo importante es c\u00f3mo estamos tambi\u00e9n caminando nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy creo que nos puede orientar en este sentido, una frase fuerte de Jes\u00fas a Pedro: \u201c\u00bfQu\u00e9 te importa?\u201d Le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 te importa?\u201d ante su pregunta \u201c\u00abSe\u00f1or, \u00bfy qu\u00e9 ser\u00e1 de este?\u00bb\u201d refiri\u00e9ndose al disc\u00edpulo amado. Creo yo que, como diciendo, le dijo Jes\u00fas: \u201cPreoc\u00fapate por tu camino, de los dem\u00e1s me ocupo yo.\u201d Qu\u00e9 lindo y consolador es escuchar eso. \u201cPreoc\u00fapate por tu camino.\u201d En el sentido de que no vale, a veces, mirar c\u00f3mo van los otros, si no estamos bien nosotros. Jes\u00fas le hab\u00eda anticipado a Pedro c\u00f3mo morir\u00eda y se empez\u00f3 a \u201cmeter\u201d en la vida de los otros, seguro que, con muy buena intenci\u00f3n, como siempre la tuvo Pedro. Sin embargo, Jes\u00fas es claro: \u00ab\u201c\u00bfQu\u00e9 te importa?\u00bb\u201d Muchas veces perdemos el tiempo en la fe por meternos en lo que no nos tenemos que meter. Demasiado trabajo tenemos con nosotros mismos como para andar indagando sobre la vida de los dem\u00e1s. Imaginate si invirti\u00e9ramos todo el esfuerzo que muchas veces invertimos en cuestionar, averiguar, preguntar, chusmear, curiosear y tantas otras cosas m\u00e1s. Mir\u00e1 si ocup\u00e1ramos m\u00e1s el tiempo en amar y seguir a Jes\u00fas de todo coraz\u00f3n. \u00a1Nos har\u00eda tanto bien! Es tan dif\u00edcil a veces ocuparse por lo justo y necesario, pero tenemos que aprender. Es triste ver dentro de la Iglesia cuando otros se ocupan de la vida de otros.<\/em><\/p>\n<p><em>El evangelio de Juan termina ense\u00f1\u00e1ndonos esto: que muchas veces no hace falta m\u00e1s, ni pretender m\u00e1s, sino saborear bien lo que hay. Dice que hubo much\u00edsimas cosas m\u00e1s que Jes\u00fas hizo y que no alcanzar\u00edan los libros del mundo para contenerlas. Sin embargo, escribi\u00f3 esas, las suficientes, las necesarias para creer y seguirlo. Dir\u00edamos nosotros: \u201cAlgo del Evangelio.\u201d \u201cAlgo de la vida de Jes\u00fas\u201d \u2026 \u00bfPara qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 nos importa lo otro que no escribieron? Es lindo aprender de la sencillez de Jes\u00fas y del evangelio. Pedro tambi\u00e9n tuvo que aprender a ser sencillo, a conformarse con lo suyo, a no saber tanto de la vida de los otros. \u00bfSer\u00e1 que a nosotros tambi\u00e9n nos hace falta eso?<\/em><\/p>\n<p><em>Terminemos esta semana alegr\u00e1ndonos con tantos dones recibidos y no pretendiendo m\u00e1s de lo que nuestro coraz\u00f3n hoy puede necesitar, solo \u00e9l sabe lo que necesitamos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro, volvi\u00e9ndose, vio que lo segu\u00eda el disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba, el mismo que durante la Cena se hab\u00eda reclinado sobre Jes\u00fas y le hab\u00eda preguntado: \u00abSe\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n es el que te va a entregar?\u00bb Cuando Pedro lo vio, pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00bfy qu\u00e9 ser\u00e1 de este?\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abSi yo quiero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8165,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8164","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8164"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8164\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8169,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8164\/revisions\/8169"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8165"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}