{"id":8198,"date":"2026-05-29T00:00:44","date_gmt":"2026-05-29T03:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8198"},"modified":"2026-05-28T08:18:07","modified_gmt":"2026-05-28T11:18:07","slug":"viii-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/viii-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"VIII Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8198-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/29-mayo-audio-VIII-ViernesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/29-mayo-audio-VIII-ViernesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/29-mayo-audio-VIII-ViernesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/29-mayo-audio-VIII-ViernesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n y fue al Templo; y despu\u00e9s de observarlo todo, como ya era tarde, sali\u00f3 con los Doce hacia Betania.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando salieron de Betania, Jes\u00fas sinti\u00f3 hambre. Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acerc\u00f3 para ver si encontraba alg\u00fan fruto, pero no hab\u00eda m\u00e1s que hojas; porque no era la \u00e9poca de los higos. Dirigi\u00e9ndose a la higuera, le dijo: \u00abQue nadie m\u00e1s coma de tus frutos.\u00bb Y sus disc\u00edpulos lo oyeron.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas entr\u00f3 en el Templo y comenz\u00f3 a echar a los que vend\u00edan y compraban en \u00e9l. Derrib\u00f3 las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibi\u00f3 que transportaran cargas por el Templo. Y les ense\u00f1aba: \u00ab\u00bfAcaso no est\u00e1 escrito: Mi Casa ser\u00e1 llamada Casa de oraci\u00f3n para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le ten\u00edan miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Al caer la tarde, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos salieron de la ciudad. A la ma\u00f1ana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se hab\u00eda secado de ra\u00edz. Pedro, acord\u00e1ndose, dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, la higuera que has maldecido se ha secado.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abTengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta monta\u00f1a: &#8220;Ret\u00edrate de ah\u00ed y arr\u00f3jate al mar&#8221;, sin vacilar en su interior, sino creyendo que suceder\u00e1 lo que dice, lo conseguir\u00e1. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oraci\u00f3n, crean que ya lo tienen y lo conseguir\u00e1n.<\/p>\n<p>Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perd\u00f3nenlo, y el Padre que est\u00e1 en el cielo les perdonar\u00e1 tambi\u00e9n sus faltas.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Nuestra incapacidad de escuchar profundamente todo lo que nuestros o\u00eddos oyen es lo que en definitiva no nos deja crecer en la vida. Si nosotros creci\u00e9ramos en nuestra capacidad de escuchar a los dem\u00e1s cuando nos hablan, sin interrumpir, sin opinar de lo que no sabemos, sin juzgar a nadie, sin criticar, sin pensar que lo sabemos todo; si nosotros aprendi\u00e9ramos a escuchar cada d\u00eda a las personas que tenemos en frente, claramente cuando nos sentamos a rezar, podremos escuchar mejor al Se\u00f1or y tambi\u00e9n al rev\u00e9s. En la medida en que aprendemos a detenernos y a escuchar la Palabra de cada d\u00eda y tratando de desmenuzarla, de encontrarle su sentido, de sacarle fruto, de sacarle el jugo, hasta la \u00faltima gota, es cuando tambi\u00e9n aprendemos a escuchar a los dem\u00e1s, empezamos a mirar distinto a los dem\u00e1s. Por eso tenemos que aprender a seguir creciendo en nuestra capacidad de escucha, que implica siempre el coraz\u00f3n. Sin el coraz\u00f3n no hay verdadera escucha.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Este viernes, ya cercanos al fin de semana, cada uno seguramente con el cansancio a cuestas de la vida que llevamos, creo que nos puede hacer bien contemplar el momento en el que Jes\u00fas llega a Jerusal\u00e9n, cuando \u00abtermina su camino\u00bb \u2013simb\u00f3licamente\u2013 o cuando llega a donde quer\u00eda llegar, a entregar la vida por nosotros. Por otro lado, escuchamos en otros Evangelios que Jes\u00fas les hab\u00eda anticipado a sus disc\u00edpulos que su destino era llegar a Jerusal\u00e9n en donde ser\u00eda maltratado, crucificado, matado y, finalmente, resucitar\u00eda, pero ellos no terminaban de comprenderlo. Su ceguera no se los permiti\u00f3 en ese momento comprender, como nos pasa tambi\u00e9n a nosotros, que seguimos a Jes\u00fas, pero muchas veces no terminamos de comprender que finalmente pasa lo que Jes\u00fas nos dec\u00eda que iba a pasar.<\/em><\/p>\n<p><em>En estos d\u00edas escuchamos c\u00f3mo el Se\u00f1or hab\u00eda emprendido su caminar y en ese camino, hab\u00eda encontrado diferentes situaciones: un hombre rico que no se animaba a seguirlo, los disc\u00edpulos que se peleaban por un puesto y no comprend\u00edan lo m\u00e1s profundo del \u00abser\u00bb de Jes\u00fas y a lo que hab\u00eda venido y, finalmente, el ciego, Bartimeo, que por su fe fue salvado, \u00bfte acord\u00e1s? Que por su fe no solo fue curado de su ceguera f\u00edsica, sino que fue curado de su ceguera espiritual, y comenz\u00f3 a caminar con Jes\u00fas. En definitiva, lo que nos ense\u00f1aron estos relatos es que la fe nos va curando de las cegueras espirituales y nos permite seguir libremente al Se\u00f1or por decisi\u00f3n propia. Y por supuesto, sin fe, no podemos \u00abver m\u00e1s all\u00e1\u00bb; sin fe, nos perdemos de much\u00edsimas cosas en la vida; sin fe, no solo no vivimos como \u00e9l quiere, sino que adem\u00e1s no estamos en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s, no nos abrimos a cosas nuevas, no nos abrimos al amor, vivimos en nuestro peque\u00f1o mundo, mir\u00e1ndonos el ombligo y, adem\u00e1s, somos capaces de cuestionar hasta al mism\u00edsimo Dios. Y por eso, el Maestro, en Algo del Evangelio de hoy, nos propone la fe, nos invita a tener fe; tanta fe que incluso seamos capaces de \u00abmover monta\u00f1as\u00bb. Entendiendo esta frase como un s\u00edmbolo, por supuesto no podemos reducir esta expresi\u00f3n a pensar que, con la fe, con la fuerza de la fe o poder de nuestra mente, confiando, podemos realmente romper las leyes de la naturaleza. Con esta expresi\u00f3n, el Se\u00f1or se refiere a algo \u00abm\u00e1s profundo\u00bb; m\u00e1s bien, se refiere a las \u00abmonta\u00f1as\u00bb que tenemos que mover en nuestras vidas; aquellas que son obst\u00e1culos, que no nos permiten caminar; y a esas \u00abmonta\u00f1as\u00bb que a veces no nos animamos a subir, porque parecen \u00abimposibles\u00bb; a las \u00abmonta\u00f1as\u00bb de los tropezones de la vida, que solo podemos mover con la fe o que nos ayudan a levantarnos y a trav\u00e9s de ella, la fe, nos damos cuenta finalmente que hace todo posible, que es posible dar un paso m\u00e1s, es posible levantarse si uno est\u00e1 al costado del camino; tirar el manto, tirar ese pecado que arrastramos y no nos deja seguir, o superar cualquier situaci\u00f3n de nuestra vida que parezca \u00abimposible\u00bb, por habernos alejado de \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo importante es tener fe, es confiar en Jes\u00fas, fiarse de \u00e9l, rezar como si ya hubi\u00e9ramos obtenido lo que deseamos, dejando todo en manos de \u00e9l, incluso si no pasa lo que nos gustar\u00eda que pase. Eso tambi\u00e9n es tener fe.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy te invito a que nos dispongamos a rezar, pidi\u00e9ndole al Se\u00f1or lo que necesitamos, pidi\u00e9ndole a \u00e9l que nos cure de la ceguera, para que nos animemos a seguirlo, pidi\u00e9ndole tambi\u00e9n una gracia para alguien que vemos que la necesita, para alg\u00fan enfermo, para alguien que sufre. En realidad, la fe \u00abmueve monta\u00f1as\u00bb, porque la fe puede \u00abmover corazones\u00bb y \u00a1las monta\u00f1as m\u00e1s dif\u00edciles de mover, muchas veces, son nuestros corazones!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n y fue al Templo; y despu\u00e9s de observarlo todo, como ya era tarde, sali\u00f3 con los Doce hacia Betania. Al d\u00eda siguiente, cuando salieron de Betania, Jes\u00fas sinti\u00f3 hambre. 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