{"id":8208,"date":"2026-05-31T00:00:01","date_gmt":"2026-05-31T03:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8208"},"modified":"2026-05-30T08:59:39","modified_gmt":"2026-05-30T11:59:39","slug":"solemnidad-de-la-santisima-trinidad-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/solemnidad-de-la-santisima-trinidad-3\/","title":{"rendered":"Solemnidad de la Sant\u00edsima Trinidad"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8208-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/31-mayo-audio-SantisimaTrinidad-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/31-mayo-audio-SantisimaTrinidad-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/31-mayo-audio-SantisimaTrinidad-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/31-mayo-audio-SantisimaTrinidad-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>S\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l.<\/p>\n<p>El que cree en \u00e9l, no es condenado; el que no cree, ya est\u00e1 condenado, porque no ha cre\u00eddo en el nombre del Hijo \u00fanico de Dios.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>La primera gran fiesta despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, despu\u00e9s de celebrar que el Esp\u00edritu Santo se haga presente en la historia, siendo el que le da la vida a la Iglesia, el que le da el alma, y nos da vida a vos y a m\u00ed y nos mantiene ahora con deseos de amar y escuchar, de creer, de tener esperanza, celebramos la fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad. Como para coronar, de alg\u00fan modo, todo lo que venimos celebrando, creyendo y rezando a lo largo de todo este a\u00f1o lit\u00fargico que cada a\u00f1o se repite en la Iglesia, pero que nos ayuda a refrescar y a revivir los misterios de nuestra fe, los misterios de Cristo. Dios, entonces, no es un Dios particionado, no es un Dios que est\u00e1 con distintos compartimentos, en discos r\u00edgidos, sino que, aunque nosotros tengamos que ir comprendiendo su misterio de a poco, Dios, en definitiva, es un Dios cercano, aunque est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Cada vez que hablamos de Dios deber\u00edamos tener en cuenta esto, de que \u00e9l es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Cada vez que hablamos de Dios tendr\u00edamos que decirnos a nosotros mismos: esto que dije de Dios, \u00bfes Dios, o es algo de Dios o es lo que yo pienso de Dios? No es que es un poco Padre, un poco Hijo y un poco o algo de Esp\u00edritu. Aunque despu\u00e9s celebremos una fiesta de Jes\u00fas y otra del Esp\u00edritu para ayudarnos a comprender, eso no deber\u00eda desviarnos de lo esencial, de lo que Jes\u00fas vino a mostrarnos y a ense\u00f1arnos con su vida. Por eso esta fiesta es tan importante. Nuestra fe es un todo, un todo org\u00e1nico, un organismo vivo, donde todo tiene que ver con todo y, al desviarme en una cosa, al negar una, toco sin querer la otra, la disminuyo tambi\u00e9n. Me lleva inevitablemente a desviarme de la otra. Por eso, el cristiano es trinitario. No es solo cristoc\u00e9ntrico, no es solo con Jes\u00fas. No es ni solo Jes\u00fas, ni solo el Padre, ni solo el Esp\u00edritu. C\u00f3mo hacen ruido esas espiritualidades en la Iglesia que afirman solo una cosa: solo Jes\u00fas, solo el Esp\u00edritu, solo el Padre, o a veces ni siquiera el Padre, o solo Mar\u00eda, o haciendo solo hincapi\u00e9 en una parte de nuestra fe. Eso nos deber\u00eda hacer un poco de ruido. Somos de todos y todos son uno. Para eso es esta fiesta, para que no nos olvidemos del misterio m\u00e1s grande de nuestra fe, que no lo conocer\u00edamos si Jes\u00fas no lo hubiese revelado, no lo hubiese ense\u00f1ado, y por eso ya no es un misterio inaccesible, sino que se hizo m\u00e1s cercano a nosotros y aunque jam\u00e1s podremos comprenderlo completamente, s\u00ed podemos acercarnos y dejarnos invadir por \u00e9l. En realidad, el Misterio significa eso: se hizo accesible, pero, al mismo tiempo, permanece siempre, de alg\u00fan modo, distante. No podemos amarrarlo a nuestra manera, hacerlo a nuestra medida.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy dice: \u00abS\u00ed\u00bb. S\u00ed, podr\u00edamos decir tambi\u00e9n nosotros, bien fuerte. \u00abS\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u00bb. Es mucho mejor pensar en lo que Dios ama que en lo que Dios tiene para asustarnos. Por eso es lindo pensar en un Dios que ama tanto al mundo, a vos y a m\u00ed, en particular, y a todo lo que cre\u00f3. Nos ama tanto que no quiso \u00abquedarse encerrado\u00bb, no quiso quedarse acuartelado para siempre, en la eternidad. Quiso salir, quiso venir a buscarnos, quiso abrirnos su coraz\u00f3n para que podamos maravillarnos algo de su gran misterio y podamos enamorarnos de su amor. \u00bfCu\u00e1l es el misterio? \u00bfQu\u00e9 es un misterio? Retomo lo anterior. Para nuestra fe, hablar de misterio no es hablar de cosas misteriosas, en el sentido de que nadie puede conocerlas, absolutamente inaccesibles, ocultas, esot\u00e9ricas, reservada para algunos iluminados, para los que piensan mucho, sino todo lo contrario. Que Dios sea un misterio quiere decir que se revel\u00f3, que se quiso mostrar a nosotros. Quiere decir que lo inaccesible se hizo accesible y por eso podemos conocerlo, que corri\u00f3 el velo, y ahora lo podemos ver. Decir que Dios es un misterio, quiere decir que podemos conocerlo. \u00bfLo sab\u00edas? Seguramente no, porque no es tan com\u00fan pensar esto.<\/em><\/p>\n<p><em>Obviamente nunca se llega a decir todo. Jam\u00e1s podremos decir que podemos conocer a Dios perfectamente. Jam\u00e1s, porque Dios sigue siendo Dios, pero algo se puede decir. \u00bfCu\u00e1l es ese misterio que se nos revel\u00f3? Que Dios es Padre, un Padre que envi\u00f3 a su Hijo al mundo, un Padre que cre\u00f3 todo por su Palabra, que es el Hijo. El Hijo hizo todo por el Padre. Dio su vida por nosotros, obedeciendo al Padre y retorn\u00f3 al Padre para estar sentado a su derecha. Y el Padre tambi\u00e9n, junto con el Hijo, nos envi\u00f3 al Esp\u00edritu, por medio de su Hijo, para santificarnos, para conducirnos a la Verdad que nos har\u00e1 libres. Todos (la Trinidad) se aman y son amados. No pueden vivir el uno sin el otro y todos existen en y por los otros. Dios Uno pero no solitario. Dios Trino, pero uno solo.<\/em><\/p>\n<p><em>Muy lindo, pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 tiene que ver esto con nuestras vidas?, te estar\u00e1s preguntando. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver esto que parece tan extra\u00f1o, y a veces tan dif\u00edcil de explicar? Dice el Evangelio: \u00ab\u2026para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna\u00bb. Todo el que conf\u00eda en esto, el que cree que Dios es as\u00ed, como \u00e9l es y no como nosotros deseamos que sea, ese tiene Vida, una Vida distinta. Hay que contemplar, m\u00e1s que buscar entender, la maravilla de un Dios que no nos deja solos y que quiere que, conoci\u00e9ndolo, podamos vivir de \u00e9l y amar como \u00e9l. Somos creados a su imagen y semejanza, a imagen y semejanza del Hijo; llamados a ir \u00abpareci\u00e9ndonos\u00bb a \u00e9l, viviendo y siendo hijos como \u00e9l, haciendo la voluntad del Padre movidos por el Esp\u00edritu Santo. Eso es lo que tiene que ir pasando en nuestras vidas. De a poco. Amar y ser amados. Ir diviniz\u00e1ndonos, no para ser hombres que se creen dioses, sino para ser hijos que aprenden de la humildad de su Padre. Tenemos que amar tanto como dejar que nos amen. No se puede vivir sin amar y sin ser amados. La Trinidad nos ense\u00f1a y nos quiere hacer participar de ese amor.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo hacemos para vivir esto? Antes que nada, creyendo y confiando que Dios es as\u00ed. Dios no es cualquier cosa que nosotros nos imaginamos, sino que es como \u00e9l se revel\u00f3. El primer paso es aceptar el amor de este Dios tan amoroso. Dejarse amar y no hablar de Dios como se nos antoja, sino como \u00e9l nos ense\u00f1a, creerle a \u00e9l. Un Dios que ama tanto al mundo que env\u00eda a su Hijo a salvarlo y no a condenarlo. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podemos hacer? Adorar a nuestra Trinidad, reconocerla como lo m\u00e1s grande de nuestra vida. Adorarla con nuestra propia vida, con nuestros pensamientos y deseos, queriendo lo mismo que ella quiere: amar y ser amados. Dios no es entonces un ser solitario, tampoco nosotros podemos serlo. Dios no solo quiere ser amado, sino que ama. Esa es la mejor manera de adorarlo. Tambi\u00e9n con nuestra oraci\u00f3n diaria, con cada gesto de coraz\u00f3n que hagamos, principalmente, con nuestra adoraci\u00f3n en esp\u00edritu y en verdad.<\/em><\/p>\n<p>Hoy hagamos una se\u00f1al de la cruz distinta, tomando conciencia de que ese gesto sencillo nos identifica como lo que somos, creyentes en un Dios que es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y que su gloria es que nosotros participemos de su divinidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00ed, Dios am\u00f3 tanto al mundo, que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que cree en \u00e9l no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l. El que cree en \u00e9l, no es condenado; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8209,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[10],"class_list":["post-8208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan","tag-juan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8208"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8212,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8208\/revisions\/8212"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}