{"id":8230,"date":"2026-06-04T00:00:23","date_gmt":"2026-06-04T03:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8230"},"modified":"2026-06-03T08:28:26","modified_gmt":"2026-06-03T11:28:26","slug":"ix-jueves-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ix-jueves-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"IX Jueves durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8230-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/04-junio-audio-IX-JuevesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/04-junio-audio-IX-JuevesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/04-junio-audio-IX-JuevesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/04-junio-audio-IX-JuevesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Un escriba que los oy\u00f3 discutir, al ver que les hab\u00eda respondido bien, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento m\u00e1s grande que estos.\u00bb<\/p>\n<p>El escriba le dijo: \u00abMuy bien, Maestro, tienes raz\u00f3n al decir que hay un solo Dios y no hay otro m\u00e1s que \u00e9l, y que amarlo con todo el coraz\u00f3n, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, vale m\u00e1s que todos los holocaustos y todos los sacrificios.\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al ver que hab\u00eda respondido tan acertadamente, le dijo: \u00abT\u00fa no est\u00e1s lejos del Reino de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Y nadie se atrevi\u00f3 a hacerle m\u00e1s preguntas.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No solo hay que leer, sino que hay que leer con atenci\u00f3n. Hay que leer escuchando, de alguna manera. Es verdad que leer los evangelios nos va introduciendo lentamente en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, casi por inercia, digamos. Nos va introduciendo en el misterio de su vida, pero tambi\u00e9n es verdad que no pasa por leer solamente, as\u00ed no m\u00e1s, como quien lee una historia cualquiera, una novela, sino que es un leer distinto. Es un leer creyente, se dice\u2026 es un leer que escucha y saborea d\u00eda a d\u00eda. Es un leer que implica mucho coraz\u00f3n. S\u00e9 que esto que te planteo parece un poco imposible, algo imposible, pero no lo es si empezamos a experimentarlo y a disfrutar de la palabra de Dios y nos empieza a gustar. La empezamos a desear. Alguien me dijo una vez: \u201cPadre, reci\u00e9n ahora, con 4 hijos estoy aprendiendo a ser padre\u201d. Las cosas en la vida son f\u00e1ciles al leerlas, al estudiarlas, sin embargo, no lo son. No son parte de nuestra vida hasta que no las vivimos en carne propia, no hacemos la experiencia y la asimilamos. Puedo saber de memoria el evangelio, citarlo de lado a lado, de memoria, pero puedo no vivirlo. Puedo todav\u00eda no entenderlo, no aceptarlo, en el fondo. El evangelio se vive cuando en todo \u201cveo, huelo, siento, gusto y toco\u201d, de alguna manera, a Jes\u00fas. Cuando todo lo que leo, tanto lo lindo como lo dif\u00edcil, lo veo despu\u00e9s \u201cen la calle\u201d, por decirlo de alguna manera, en la vida concreta. Lo veo y experimento en el mundo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Las palabras de Dios son fuente de vida que ense\u00f1an a vivir bien, a vivir como Dios quiere, \u201ccomo Dios manda\u201d, se dice\u2026 marcan el rumbo de cada acci\u00f3n e iluminan, poco a poco, los pensamientos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Escucha, hija, mira y presta atenci\u00f3n! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, y el rey se prendar\u00e1 de tu hermosura. \u00c9l es tu se\u00f1or: incl\u00ednate ante \u00e9l\u201d, dice el Salmo 45. As\u00ed habla Dios y \u00bfpor qu\u00e9 no adaptarlo en este d\u00eda para nosotros? \u201cEscuch\u00e1 hijo, escuch\u00e1 hija, mir\u00e1, prest\u00e1 atenci\u00f3n, olvid\u00e1 lo que ten\u00e9s que hacer hoy. Olvidate por un rato de tus preocupaciones, olvid\u00e1 tus afectos por un momento, olvid\u00e1 lo que te inquieta, lo que ten\u00e9s que hacer, lo que pens\u00e1s que es importante. El rey, Dios, que es tu Padre, se enamorar\u00e1 de tu hermosura. Est\u00e1 enamorado de tu hermosura una vez m\u00e1s, est\u00e9s como est\u00e9s, de la hermosura de tu coraz\u00f3n, triste puede ser, encerrado, cabizbajo, como no sabiendo para d\u00f3nde ir, pero \u00e9l est\u00e1 enamorado de nuestra hermosura. El coraz\u00f3n que solo \u00e9l conoce y solo \u00e9l puede descubrir. Pero solo nos pide una cosa: tenemos que reconocer que es nuestro Se\u00f1or, inclinarnos ante \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Quise empezar as\u00ed el audio de hoy, porque las palabras de Jes\u00fas en Algo del Evangelio son una invitaci\u00f3n clara a escuchar. En realidad, Jes\u00fas viene respondiendo discusiones y pruebas, y se podr\u00edan decir much\u00edsimas cosas con la respuesta de Jes\u00fas. Pero quer\u00eda centrarme en una que a veces pasa desapercibida a nuestro paladar del coraz\u00f3n, a veces no escuchamos la primera palabra importante del mandamiento m\u00e1s importante. ESCUCHA. En otros evangelios se tendr\u00e1 tiempo de pensar y rezar en la unidad de los dos mandamientos; algo que creo que ya sab\u00e9s, las dos cosas, amar a Dios y amar a los hombres. Amando a los hombres, amamos a Dios. No se puede separar el amor de Dios del amor del pr\u00f3jimo. Amamos m\u00e1s a Dios cuando m\u00e1s amamos a los otros y amamos m\u00e1s a los dem\u00e1s, cuando m\u00e1s amamos a Dios. Pero, de hace cu\u00e1nto que no reflexionamos sobre el hecho de ESCUCHAR. Lo primero que no hacemos y deber\u00edamos hacer, a veces, en el d\u00eda, es escuchar. Es leer, pero escuchando. Me dir\u00e1s: \u201cBueno, pero, padre, yo estoy escuchando el audio, te estoy escuchando\u201d. Pero te dir\u00e9 que ahora est\u00e1s oyendo, porque escuchar es otra cosa, es un paso m\u00e1s. No siempre se oye escuchando, ni se escucha oyendo.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no escuchamos a Jes\u00fas no hay posibilidad de amar a Dios con todas las fuerzas y al pr\u00f3jimo como \u00e9l desea. La escucha diaria, continua, paciente, perseverante, es la que nos pone en el camino del amor. Si escuchamos a Jes\u00fas, amaremos, si no escuchamos, no amaremos. \u00bfVos cre\u00e9s que am\u00e1s y no escuch\u00e1s? \u00bfVos cre\u00e9s que am\u00e1s y nos sos capaz de estar un tiempo sentado, escuchando al que dec\u00eds que am\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Te propongo que hoy pienses en estas palabras de Jes\u00fas, estos mandamientos, no como un mandato impuesto desde afuera, sino como una promesa que \u00e9l mismo nos hace si aprendemos a escuchar. Amar\u00e1s\u2026 Amar\u00e1s. Si escuch\u00e1s vas a poder amar. Si escuch\u00e1s, vas a empezar a encontrar motivos para amar. Si escuch\u00e1s a ese que no quer\u00e9s escuchar, lo vas a empezar a conocer y, conoci\u00e9ndolo, inevitablemente, alg\u00fan d\u00eda lo amar\u00e1s. La escucha sincera conduce al amor. Es imposible escuchar a Dios y no amarlo. Por eso, te habr\u00e1 pasado y te estar\u00e1 pasando que la Palabra de Dios te va enamorando, te va atrapando, te va generando una linda \u201catracci\u00f3n\u201d que te enamora. Si escuch\u00e1s todos los d\u00edas la palabra de Dios, cuando menos te des cuenta lo amar\u00e1s \u201ccon todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, con todo tu esp\u00edritu y con todas tus fuerzas\u201d. Si escuch\u00e1s mejor y de coraz\u00f3n a tu pr\u00f3jimo, tarde o temprano terminar\u00e1s am\u00e1ndolo, porque lo conocer\u00e1s y no se puede no amar algo, que es \u201cimagen y semejanza de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un escriba que los oy\u00f3 discutir, al ver que les hab\u00eda respondido bien, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de los mandamientos?\u00bb Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abEl primero es: Escucha, Israel: el Se\u00f1or nuestro Dios es el \u00fanico Se\u00f1or; y t\u00fa amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8231,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-8230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8230"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8230\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8235,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8230\/revisions\/8235"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}