{"id":8236,"date":"2026-06-05T00:00:34","date_gmt":"2026-06-05T03:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8236"},"modified":"2026-06-04T08:04:21","modified_gmt":"2026-06-04T11:04:21","slug":"ix-viernes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/ix-viernes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"IX Viernes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8236-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/05-junio-audio-IX-ViernesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/05-junio-audio-IX-ViernesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/05-junio-audio-IX-ViernesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/05-junio-audio-IX-ViernesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas se puso a ense\u00f1ar en el templo y preguntaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo pueden decir los escribas que el Mes\u00edas es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Esp\u00edritu Santo:<\/p>\n<p>&#8220;Dijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies&#8221;.<\/p>\n<p>Si el mismo David lo llama &#8220;Se\u00f1or&#8221;, \u00bfc\u00f3mo puede ser hijo suyo?\u00bb<\/p>\n<p>La multitud escuchaba a Jes\u00fas con agrado.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Escuchar, como dec\u00edamos ayer, no es lo mismo que o\u00edr. Qu\u00e9 bueno que empecemos este d\u00eda intentando escuchar. O\u00edr, sabemos, es la capacidad, digamos \u201chumana\u201d de percibir los sonidos. Oye el que tiene o\u00eddo y sus componentes internos para o\u00edr, y no es algo que decidimos o nos planteamos o lo pensamos, excepto que nos tapemos los o\u00eddos. Se da. Es una capacidad que Dios nos ha dado. O\u00edmos cosas continuamente. Es un acto reflejo, involuntario. Aunque a veces, como dec\u00eda, podemos hacernos los distra\u00eddos para no o\u00edr, como hac\u00edamos de chicos cuando no quer\u00edamos escuchar a un hermano, una hermana, y, tap\u00e1ndonos los o\u00eddos, dec\u00edamos: \u201c\u00a1No te escucho, no te escucho!\u201d Por el o\u00eddo entran a nuestros pensamientos y el coraz\u00f3n gran parte de la realidad que percibimos y que despu\u00e9s procesamos, por decirlo de alguna manera, y afecta a todo lo que somos. Es como un alimento. El o\u00eddo tambi\u00e9n es ese lugar donde entra aquello que nos alimenta, que nos hace muchas veces \u201cser como somos\u201d. Nos va conformando o deformando, o las dos cosas al mismo tiempo. O, en algunos aspectos, nos deformamos y, en otros, nos vamos conformando, o sea, tomando una forma distinta. Nos va \u201cconformando\u201d al coraz\u00f3n de Jes\u00fas cuando escuchamos la palabra de Dios que nos ense\u00f1a que estamos hechos para amar a su Padre y al pr\u00f3jimo, o nos va \u201cdeformando\u201d los pensamientos y el coraz\u00f3n para terminar escuch\u00e1ndonos solo a nosotros y nuestros ego\u00edsmos, o solo a personas que, en el fondo, nos hacen mal. Es as\u00ed. Por eso es bueno que oigamos cosas lindas, que cuidemos nuestros o\u00eddos y el de nuestros hijos, especialmente el de los m\u00e1s peque\u00f1os, porque por ah\u00ed entran palabras y sonidos que nos ayudan, o no, a ser mejores hijos de Dios. Es dif\u00edcil aprender a escuchar a Dios, es bastante dif\u00edcil a Jes\u00fas, si nuestros o\u00eddos est\u00e1n acostumbrados a o\u00edr cualquier cosa, cualquier ruido, cualquier palabra, como si fuera todo lo mismo. \u00bfPensaste en esto alguna vez? \u00bfLo pensamos? \u00bfNo nos damos cuenta que es bueno que tus hijos y nuestros hijos escuchen cosas lindas, que les hagan bien? Si empezamos el d\u00eda y terminamos el d\u00eda con el noticiero, las malas noticias, y\u2026 dif\u00edcilmente a nuestros o\u00eddos puedan agradarle las palabras de Jes\u00fas que intentamos escuchar despu\u00e9s.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, escuchar es algo distinto. Algo distinto a o\u00edr. Cuando escuchamos es como que ponemos tambi\u00e9n el coraz\u00f3n y con el coraz\u00f3n ponemos el cuerpo. Ponemos m\u00e1s en juego de nosotros. Es lindo hablar con esas personas que no solo te oyen, sino que te escuchan. Y qu\u00e9 dif\u00edcil es encontrar esas personas que realmente escuchan y les interesa lo que uno est\u00e1 diciendo. Es lindo cuando al hablar te miran a los ojos, no est\u00e1n movi\u00e9ndose como queriendo irse, no est\u00e1n queriendo interrumpir la conversaci\u00f3n para meter su \u201cbocado\u201d. Por eso escuchar es otra cosa. Por eso el mandamiento de ayer dec\u00eda: \u201c\u00a1Escucha! Pon\u00e9 el coraz\u00f3n\u201d. Escuch\u00e1. Pon\u00e9 el coraz\u00f3n al o\u00edr. No se ama oyendo as\u00ed nom\u00e1s, no se ama diciendo que se ama, sino que se ama con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con las fuerzas, el esp\u00edritu, con todo el ser. Se ama escuchando. Y escuchando cosas lindas, palabras de Dios, el coraz\u00f3n empieza a entrenarse para la escucha que necesitamos realizar entre nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy habla del agrado con el cual escuchaban a Jes\u00fas. \u201cLa multitud escuchaba a Jes\u00fas con agrado\u201d dice. No sabemos si lo comprend\u00edan o no perfectamente, pero, por lo menos, a diferencia de los fariseos, escribas y doctores, esta gente escuchaba con agrado. Ese es el comienzo de la comprensi\u00f3n, escuchar con agrado. Si algo nos desagrada, dif\u00edcilmente escucharemos, por ah\u00ed solo oiremos, o cerraremos la cortina en el coraz\u00f3n. Al que le agrada una realidad, una persona, una situaci\u00f3n, escucha mucho mejor que aquel que oye pensando que el otro termine, para dejar de verlo, para irse. Oye pensando por adentro \u00bfqu\u00e9 me va a ense\u00f1ar este a m\u00ed? Oye con actitud de soberbia o despectiva. Oye mirando a otro lado. \u00bfTe agrada escuchar a Jes\u00fas m\u00e1s all\u00e1 de que alg\u00fan d\u00eda comprendas un poco m\u00e1s o menos? \u00bfC\u00f3mo escuchas la palabra de Dios de cada d\u00eda? \u00bfC\u00f3mo la lees: como queriendo terminar para hacer otra cosa o como queriendo que el tiempo no exista para no medirlo?<\/em><\/p>\n<p><em>Podemos pasarnos a\u00f1os oyendo la palabra de Dios y no escuch\u00e1ndola. Podemos pasarnos a\u00f1os con personas y no haberlas escuchado nunca. \u00a1Qu\u00e9 triste! Podemos haber pasado a\u00f1os yendo a misa y no haber escuchado verdaderamente la palabra de Dios. Podemos habernos pasado a\u00f1os oyendo audios con la Palabra, pero no escuchar nada. Eso es la pena m\u00e1s grande, porque el que vive as\u00ed, solo se escucha as\u00ed mismo, su criterio es solo \u00e9l mismo. No tiene otro par\u00e1metro que sus pensamientos y sentimientos. Y as\u00ed vive, en su mundo, creyendo que su mundo es el \u00fanico y el mejor. \u00a1Qu\u00e9 triste! No es para que nos desanimemos, sino para que nos tomemos en serio esto. Para que no perdamos el tiempo, para volver a poner el centro de nuestros amores en la familia, el trabajo, las comunidades, la escucha sincera, para saber qui\u00e9n es el otro y qu\u00e9 necesita. Sin este camino, el amor entre nosotros se basa en lo que nosotros pensamos que el otro necesita y no en lo que realmente necesita.<\/em><\/p>\n<p><em>Por ah\u00ed nos pasamos a\u00f1os d\u00e1ndole a nuestro marido, a nuestra mujer, a nuestros hijos, hermanos, jefes, empleados, amigos, lo que nosotros \u00fanicamente consideramos necesario para ellos, o lo que me dijeron que el otro necesita. Sin embargo, el amor es \u201cbuscar el bien del otro\u201d y para conocer el bien del otro, necesito que el otro me lo exprese y as\u00ed discernir si puedo o no d\u00e1rselo. Bueno, todo un arte, amar como Dios quiere es un arte que se aprende. Escuchar como \u00e9l quiere es un arte que se aprende. No es una receta que se aplica para todos igual y se obliga. \u00bfY si empezamos al rev\u00e9s? Empecemos por lo menos haciendo el esfuerzo para que nos agrade m\u00e1s escuchar que hablar. Empecemos por lo menos haciendo cada d\u00eda el esfuerzo para no solo o\u00edr el evangelio, sino escucharlo, meditarlo, contemplarlo y vivirlo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se puso a ense\u00f1ar en el templo y preguntaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo pueden decir los escribas que el Mes\u00edas es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Esp\u00edritu Santo: &#8220;Dijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies&#8221;. Si el mismo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8237,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[8],"class_list":["post-8236","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marcos","tag-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8236"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8236\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8240,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8236\/revisions\/8240"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8237"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}