{"id":8259,"date":"2026-06-09T00:00:17","date_gmt":"2026-06-09T03:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8259"},"modified":"2026-06-08T09:15:43","modified_gmt":"2026-06-08T12:15:43","slug":"x-martes-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/x-martes-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"X Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8259-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/09-junio-audio-X-MartesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/09-junio-audio-X-MartesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/09-junio-audio-X-MartesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/09-junio-audio-X-MartesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, \u00bfcon qu\u00e9 se la volver\u00e1 a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.<\/p>\n<p>Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una monta\u00f1a. Y no se enciende una l\u00e1mpara para meterla debajo de un caj\u00f3n, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que est\u00e1n en la casa.<\/p>\n<p>As\u00ed debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que est\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Las cosas lindas de la vida se consiguen poco a poco, lentamente, paso a paso, dir\u00edamos. No se sube una monta\u00f1a en dos saltos, as\u00ed no m\u00e1s. No es lindo llegar a la cima en helic\u00f3ptero, \u00bfte imagin\u00e1s? Si fuese tan f\u00e1cil, en realidad, no ser\u00eda lindo. Parad\u00f3jicamente, lo dif\u00edcil lo hace lindo. Es lindo andar en helic\u00f3ptero y ver todo desde arriba, pero es m\u00e1s lindo esforzarse y llegar uno mismo a esa cima, a la felicidad. La felicidad es as\u00ed. Es cuesta arriba, pero es linda. Todas las felicidades \u201cf\u00e1ciles\u201d, o propuestas de felicidades \u201cf\u00e1ciles\u201d, r\u00e1pidas, inmediatas, hay que mirarlas de reojo. El esfuerzo y el sacrificio bien vividos tienen un lindo sabor, su buen gustito, no hay que rechazarlos as\u00ed no m\u00e1s. Y el placer, por el placer mismo, el placer ego\u00edsta, sin mirar a los otros, tambi\u00e9n hay que mirarlo de reojo.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed, vamos nosotros tambi\u00e9n, con esto de la palabra de Dios. Lentamente, despu\u00e9s de haber escuchado ayer las Bienaventuranzas, esas promesas de felicidad que vienen de Dios, de lo Alto, del Cielo, iremos poco a poco escuchando el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, en el que nuestro Maestro nos ir\u00e1 desgajando y abriendo su coraz\u00f3n, para ense\u00f1arnos lo que significa ser hijos, c\u00f3mo llegar a ser hijos del Padre. Y eso ir\u00e1 haci\u00e9ndolo, mostr\u00e1ndonos su coraz\u00f3n y mostr\u00e1ndonos nuestro coraz\u00f3n, para que sepamos qui\u00e9nes somos realmente, para que nos veamos reflejados en su coraz\u00f3n. Te aseguro que, durante estas semanas vas a disfrutar mucho de la Palabra de Dios, de estas palabras de Jes\u00fas desde la monta\u00f1a. Estas ense\u00f1anzas bajan de la monta\u00f1a, nos llegan desde arriba, de labios de Jes\u00fas. La monta\u00f1a por eso es signo de que esta sabidur\u00eda, no es sabidur\u00eda humana, sino que es sabidur\u00eda divina, es un saber que viene de lo Alto y viene a iluminar nuestra vida, a darle sentido, a mostrarnos la verdad. Semejantes ense\u00f1anzas solo pueden venir de un coraz\u00f3n divino-humano, del coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfSab\u00edas que muchas veces no podemos ser lo que queremos ser, porque en realidad no sabemos todav\u00eda lo que ya somos? Parece un trabalenguas, pero, pens\u00e1 lo que te estoy diciendo. A veces, vivimos en un eterno \u201cquerer ser alguien en la vida\u201d, porque parece que no lo somos y nos olvidamos que ya somos algo. Muchas veces privilegiamos en nuestra vida el hacer antes que el ser, el llegar a ser y no el ser, el presente. Esto nos pasa mucho. Nos cuesta much\u00edsimo reconocerlo, reconocernos a nosotros mismos y por lo tanto no terminamos de amarnos bien, no terminamos de dar frutos en nuestra vida. Como disc\u00edpulos, como cristianos tambi\u00e9n puede pasarnos esto.<\/em><\/p>\n<p><em>Te hago una pregunta y me la hago: \u00bfVos crees que ser buen cristiano es simplemente \u201chacer cosas buenas\u201d, hacer muchas cosas por los otros, ser \u201cbuenos\u201d? \u00bfQu\u00e9 es para vos ser buen cristiano? Obviamente, que el cristiano debe y hace cosas buenas. Es obvio, es verdad, pero no toda la verdad, o es parte de la verdad. Porque cosas buenas, hacen much\u00edsimas personas que no son cristianos, incluso a veces, hacen mejores que nosotros. Gente de bien hay por todos lados, son muchas las personas buenas en este mundo, que incluso, no creen, que hacen y viven para los dem\u00e1s, gracias a Dios. Seguramente vos y yo hacemos cosas buenas, pero\u2026 \u00bfno ser\u00e1 que las hacemos porque en realidad ya tenemos algo de buenos? Entonces\u2026 \u00bfcu\u00e1l es el distintivo de un cristiano? \u00bfNos distingue algo de los dem\u00e1s, nos deber\u00eda distinguir algo? \u00bfSomos especiales? \u00bfQu\u00e9 es lo que Jes\u00fas dice que debe vivir un disc\u00edpulo de \u00e9l?<\/em><\/p>\n<p><em>El Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a nos ir\u00e1 dando la respuesta poco a poco. Te pido por favor, que est\u00e9s atento, atenta. Te vas a sorprender. Te lo aseguro. Acordate que es el coraz\u00f3n del Evangelio, porque es el coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Voy a insistir mucho en esto durante estos d\u00edas, por ah\u00ed, hasta te voy a aburrir. Pero, hay cosas que hay que repetir y repetir, para que queden grabadas para siempre en el coraz\u00f3n. Recuerdo que conoc\u00ed el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y las Bienaventuranzas cuando entr\u00e9 al seminario, en mi primer retiro espiritual, y para m\u00ed fue todo nuevo. Hab\u00eda ido a misa toda mi vida, pero jam\u00e1s hab\u00eda escuchado estas palabras de Jes\u00fas con atenci\u00f3n, y jam\u00e1s alguien me las hab\u00eda explicado con tanta claridad y luz, como el sacerdote que me dio ese primer retiro en el seminario. \u00a1Cu\u00e1nto agradezco que se haya cruzado en mi camino!<\/em><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio de hoy nos dice: Ustedes son sal. Vos sos sal. Vos sos luz. Nosotros, los que escuchamos a Jes\u00fas, los disc\u00edpulos de \u00e9l ya somos sal y luz. Estas palabras no est\u00e1n dirigidas a todos, sino a los disc\u00edpulos, a los que siguen de cerca a Jes\u00fas. Si te consider\u00e1s disc\u00edpulo, disc\u00edpula, seguidor de Jes\u00fas, ya sos sal, ya sos luz. Jes\u00fas nos dice: ustedes son la sal, ustedes son la luz. No dice: deben serlo, deber\u00edan serlo, tienen que serlo. Ya somos la sal que sala el mundo, ya somos la luz que ilumina el mundo. Tenemos todo para ser luz y sal. \u00bfEstamos salando? \u00bfEstamos iluminando? \u00bfPara qu\u00e9 salamos e iluminamos? Salamos e iluminamos para que los dem\u00e1s den Gloria al Padre, no a nosotros. No hacemos filantrop\u00eda, sino que deber\u00edamos hacer caridad. Amamos para que otros amen al Padre, le den Gloria. Eso es lo que nos debe distinguir. No hacemos cosas buenas por ser buenos y para ser buenos, porque es lindo hacer cosas buenas. Hacemos cosas buenas, porque el Padre nos da esa fuerza y para que los dem\u00e1s descubran tambi\u00e9n, que son hijos, para que descubran que son ni\u00f1os, de alguna manera, que dependen de un Padre creador. Somos sal que sala, pero no se ve, una vez que se mezcla con la comida deja de verse. Somos luz que ilumina, pero que en realidad el generador de luz es Jes\u00fas. Somos hijos de Dios, que descubrimos la maravilla de ser hijos y vivimos en medio de un mundo, que no quiere depender tanto de Dios. Nosotros con nuestra vida, queremos que el mundo descubra que es lindo ser hijos, es lindo ser dependientes de su amor, es lindo tener tantos hermanos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, \u00bfcon qu\u00e9 se la volver\u00e1 a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8260,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-8259","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8259"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8259\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8263,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8259\/revisions\/8263"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}