{"id":8265,"date":"2026-06-10T00:00:00","date_gmt":"2026-06-10T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8265"},"modified":"2026-06-09T08:11:58","modified_gmt":"2026-06-09T11:11:58","slug":"x-miercoles-durante-el-ano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/x-miercoles-durante-el-ano-2\/","title":{"rendered":"X Mi\u00e9rcoles durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8265-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/10-junio-audio-X-MiercolesDuranteAno-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/10-junio-audio-X-MiercolesDuranteAno-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/10-junio-audio-X-MiercolesDuranteAno-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/10-junio-audio-X-MiercolesDuranteAno-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.<\/p>\n<p>El que no cumpla el m\u00e1s peque\u00f1o de estos mandamientos, y ense\u00f1e a los otros a hacer lo mismo, ser\u00e1 considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y ense\u00f1e, ser\u00e1 considerado grande en el Reino de los Cielos.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Vivir la pobreza del esp\u00edritu, ser bienaventurado por ser pobre de esp\u00edritu es lo que nos ayuda a pertenecer al Reino de los Cielos, es lo que nos da realmente la certeza de que estamos en el buen camino. As\u00ed Jes\u00fas lo expresa en su primer bienaventuranza, en su primer promesa de felicidad, en donde ya nos plantea el horizonte hacia el cual tenemos que tender todos. \u00bfTe diste cuenta que, cuando miramos el horizonte, el cielo y la tierra se unen all\u00e1 a lo lejos? \u00bfTe diste cuenta que, cuando empez\u00e1s a caminar hacia el horizonte, siempre termina como permaneciendo lejos? O sea que en el fondo el horizonte es una ilusi\u00f3n \u00f3ptica que nos ayuda o nos permite imaginar que el cielo se toca con la tierra, sin embargo, nunca llegamos hacia \u00e9l.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Bueno, podr\u00edamos decir que la santidad, la pobreza espiritual, el ser plenamente felices siendo pobres de esp\u00edritu, porque as\u00ed pertenecemos al Reino de los Cielos, es el horizonte al cual debemos tender y es algo que, en definitiva, en la tierra nunca llegaremos a vivir plenamente. Sin embargo, vamos hacia \u00e9l, podemos seguir caminando. Vos y yo podemos ser pobres de esp\u00edritu, vos y yo podemos aceptar nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad y darnos cuenta que en esa pobreza, en esa fragilidad, se manifiesta siempre el poder de Dios. \u00abPorque, cuando somos d\u00e9biles, somos fuertes\u00bb, dice san Pablo. Cuando aceptamos nuestra carencia, cuando aceptamos convivir tal como somos, buscando siempre mejorar, pero al mismo tiempo aceptando como somos, teni\u00e9ndonos paciencia, aprendiendo a caminar en el silencio, paso a paso, dej\u00e1ndonos que nos conduzca el Esp\u00edritu ah\u00ed es cuando empezamos a vivir en paz, con nosotros mismos y con los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, la otra cara de la pobreza espiritual, por supuesto, es el orgullo y la soberbia. Es la soberbia de la vida que nos pone en un lugar que en realidad no nos pertenece. Es la soberbia que nos hace creer que podemos solos, es la soberbia que nos pone por encima de los dem\u00e1s y nos hace mirar de reojo, de arriba hacia abajo a los otros, olvid\u00e1ndonos que somos todos del mismo barro. Somos todos seres humanos creados y amados por Dios y, en definitiva, somos todos tambi\u00e9n imagen y semejanza de Dios. Por eso sigamos este camino de las Bienaventuranzas pidiendo ser pobres de esp\u00edritu. Se\u00f1or, danos la pobreza espiritual, ay\u00fadanos a vivir humildemente, aceptando la verdad de nuestra vida, acept\u00e1ndonos como somos, queriendo siempre cambiar, siempre ser mejores, pero al ritmo tuyo, al ritmo del Esp\u00edritu Santo, que nos va conduciendo siempre hacia tu coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Hoy, en Algo del Evangelio, Jes\u00fas nos quiere ayudar como intent\u00f3 hacerlo en ese tiempo a los que lo escuchaban, que no siempre hay que oponer para encontrar la soluci\u00f3n, sino que muchas veces es necesario integrar. \u00bfCu\u00e1nto hay de oposici\u00f3n en este mundo, incluso en la Iglesia? Todo parece ser de un color o del otro, de un pensamiento o del otro. Al ense\u00f1ar algo nuevo y, en este caso, la nueva ley, la ley de la gracia, nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n autom\u00e1ticamente intentan desechar lo antiguo, la antigua ley, como queriendo encontrar una soluci\u00f3n a la imposibilidad de poder vivirla. Sin embargo, Jes\u00fas es claro: \u201cNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir. No piensen que por decir algo nuevo, o decirlo de otro modo, quiero desechar lo anterior, como si fuera que no sirve, sino por el contrario, quiero ayudarlos a comprenderla, para que puedan vivirla\u201d. Todos corremos ese riesgo, la Iglesia tambi\u00e9n lo corre y lo corri\u00f3 muchas veces, \u201ctirar lo viejo para traer algo nuevo\u201d, por el solo hecho de que lo nuevo parece mejor. Sin embargo, el esfuerzo debe ponerse en c\u00f3mo vivir lo viejo con coraz\u00f3n nuevo y c\u00f3mo desechar cosas viejas si realmente hay que desecharlas, con una mirada distinta, no de superaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas, de alguna manera, en este pasaje explica qu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre este nuevo modo de vivir de los hijos de Dios y el modo de vivir anterior, bajo la ley del antiguo testamento. \u00bfC\u00f3mo es? \u00bfEste nuevo modo anula el anterior? \u00bfEste nuevo modo excluye lo antiguo? \u00a1No! Al contrario, lo incluye. Este nuevo modo llevar\u00e1 a la plenitud el anterior si aprende a asumir lo antiguo. Jes\u00fas no puede borrar con el codo lo que Padre escribi\u00f3 con su mano, la ley. \u00c9l vino a cumplir los mandamientos, a vivirlos, a ense\u00f1arnos su coraz\u00f3n escondido bajo la letra fr\u00eda de la ley. Pero, adem\u00e1s, algo mucho m\u00e1s grande, vino a hacernos capaces de cumplirlos, de vivirlos. Vino a darnos la fuerza y la gracia para cumplirlos. Esa es la novedad. Vino a ense\u00f1arnos a cumplir los mandamientos, pero no solo por el hecho de cumplirlos, sino a vivirlos como hijos del Padre, con coraz\u00f3n de hijos. Cumplirlos por amor, con amor y desde el amor. Eso nos har\u00e1 grandes y libres. Eso nos hace grandes, justamente lo peque\u00f1o e imperceptible, como la sal. \u00bfQu\u00e9 nos hace grandes? El ser hijos, aunque nadie lo sepa, y el ense\u00f1ar a ser hijos a los dem\u00e1s. \u00c9l invierte todo. Da vuelta todo para que aprendamos a ser hijos en lo sencillo y desconocido por los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecer\u00e1 ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 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