{"id":8283,"date":"2026-06-13T00:00:24","date_gmt":"2026-06-13T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/?p=8283"},"modified":"2026-06-12T09:52:14","modified_gmt":"2026-06-12T12:52:14","slug":"memoria-del-inmaculado-corazon-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/memoria-del-inmaculado-corazon-de-maria\/","title":{"rendered":"Memoria del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8283-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/13-junio-audio-MemoriaInmaculadoCorazonMaria-A.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/13-junio-audio-MemoriaInmaculadoCorazonMaria-A.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/13-junio-audio-MemoriaInmaculadoCorazonMaria-A.mp3<\/a><\/audio>\n<p><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/13-junio-audio-MemoriaInmaculadoCorazonMaria-A.zip\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2583\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/descargarMP3-100x100-1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><\/a>Los padres de Jes\u00fas iban todos los a\u00f1os a Jerusal\u00e9n en la fiesta de la Pascua. Cuando el ni\u00f1o cumpli\u00f3 doce a\u00f1os, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, Mar\u00eda y Jos\u00e9 regresaron, pero Jes\u00fas permaneci\u00f3 en Jerusal\u00e9n sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un d\u00eda y despu\u00e9s comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusal\u00e9n en busca de \u00e9l.<\/p>\n<p>Al tercer d\u00eda, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuch\u00e1ndolos y haci\u00e9ndoles preguntas. Y todos los que lo o\u00edan estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.<\/p>\n<p>Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: \u00abHijo m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me buscaban? \u00bfNo sab\u00edan que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?\u00bb. Ellos no entendieron lo que les dec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9l regres\u00f3 con sus padres a Nazaret y viv\u00eda sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>No pod\u00eda ser de otra manera. Al d\u00eda siguiente en el que celebramos al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, la Iglesia como maestra, como pedagoga de nuestra fe nos regala esta memoria, este d\u00eda tan lindo en donde contemplamos el coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda. Ese coraz\u00f3n que no solo acept\u00f3 la voluntad de Dios dici\u00e9ndole que s\u00ed al \u00e1ngel, para comenzar el maravilloso camino de la salvaci\u00f3n que ha llegado hasta nosotros en este d\u00eda, sino que tambi\u00e9n Mar\u00eda desde su coraz\u00f3n podr\u00edamos tambi\u00e9n pensar, imaginar y maravillarnos que le dio su sangre al mismo coraz\u00f3n de Cristo, llev\u00e1ndolo en su vientre. Mar\u00eda no solo lo am\u00f3 desde el instante de su concepci\u00f3n, sino que le dio su propia sangre, su propia carne, para alimentar y hacer del coraz\u00f3n de Jes\u00fas el coraz\u00f3n m\u00e1s grande y m\u00e1s amoroso que haya existido en esta tierra. Por eso, el coraz\u00f3n inmaculado de Mar\u00eda tambi\u00e9n tiene que estar, de alguna manera, presente en nuestras vidas. Ese coraz\u00f3n que no solo aliment\u00f3 a Jes\u00fas en el vientre, sino que tambi\u00e9n lo supo amar desde que lo tuvo ese primer d\u00eda en brazos, cuando tuvo que dar a luz en un lugar pobre y sencillo, tambi\u00e9n cuando decidi\u00f3 emigrar junto con san Jos\u00e9 y escaparse del peligro de Herodes y\u00e9ndose a Egipto; amamant\u00e1ndolo, abraz\u00e1ndolo, bes\u00e1ndolo y cuidando a ese ni\u00f1o que era el Salvador.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>Toda la vida de Mar\u00eda fue un simple y maravilloso acto de amor para cuidar el coraz\u00f3n de Jes\u00fas y que ese coraz\u00f3n termine entreg\u00e1ndose por nosotros en la cruz. Como dec\u00edamos ayer: \u00abAbri\u00e9ndose de par en par para que su sangre y el agua, que derram\u00f3 de su coraz\u00f3n, sean para nosotros los signos de los sacramentos que nos dan vida: el Bautismo y la Eucarist\u00eda\u00bb. Ese coraz\u00f3n de Mar\u00eda que no solo estuvo con Jes\u00fas en los momentos donde \u00e9l disfrutaba y ella tambi\u00e9n, junto a san Jos\u00e9, sino que tambi\u00e9n estuvo siempre atravesado por el dolor. Y por eso Mar\u00eda recibi\u00f3 esa profec\u00eda en la que se le anticipaba que su coraz\u00f3n tambi\u00e9n ser\u00eda atravesado. \u00abUna espada atravesar\u00e1 tu coraz\u00f3n\u00bb, le dijo el profeta Sime\u00f3n a Mar\u00eda, y as\u00ed fue. Durante toda su vida, Mar\u00eda tambi\u00e9n aprendi\u00f3 a sufrir junto a su hijo, al hijo que tambi\u00e9n sufrir\u00eda por nosotros para darnos vida. Y al pie de la cruz, Mar\u00eda se mantuvo con su coraz\u00f3n alerta, amoroso, dejando que Jes\u00fas la mire, para mostrarle que aunque \u00e9l se iba ella quer\u00eda ser madre de todos los hermanos de Jes\u00fas, de vos y de m\u00ed tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso, en Algo del Evangelio de hoy podemos pedirle a Mar\u00eda que nos ayude a aferrarnos a su coraz\u00f3n inmaculado, ese coraz\u00f3n que no solo aprendi\u00f3 a sufrir junto a su hijo, sino que tambi\u00e9n nunca cometi\u00f3 un pecado. Jam\u00e1s decidi\u00f3 hacer algo en contra de la voluntad del Padre y por eso es inmaculado, por eso es un coraz\u00f3n que se abre de par en par hacia nosotros, sus hijos; y ella, como Madre, nos arropa, nos abraza, nos ama constantemente. Y nos da la sangre de Cristo tambi\u00e9n \u2013que corre por nuestras venas\u2013, la sangre de la gracia del Esp\u00edritu Santo, porque ella tambi\u00e9n es esposa del Esp\u00edritu Santo, y busca que continuamente nosotros nos abramos al amor de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Mar\u00eda, que tu coraz\u00f3n inmaculado hoy, junto al de Jes\u00fas, nos abrace una vez m\u00e1s y nos haga sentirnos hijos y amados, nos haga sentirnos hermanos de todos, y que podamos vivir como vos tambi\u00e9n viviste. Mar\u00eda, que tu coraz\u00f3n inmaculado nos llene hoy de gozo y nos colme de paz.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los padres de Jes\u00fas iban todos los a\u00f1os a Jerusal\u00e9n en la fiesta de la Pascua. Cuando el ni\u00f1o cumpli\u00f3 doce a\u00f1os, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, Mar\u00eda y Jos\u00e9 regresaron, pero Jes\u00fas permaneci\u00f3 en Jerusal\u00e9n sin que ellos se dieran cuenta. 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