{"id":87,"date":"2023-06-20T00:00:02","date_gmt":"2023-06-20T03:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/lifeline2.webinane.com\/?p=87"},"modified":"2023-06-23T17:39:28","modified_gmt":"2023-06-23T20:39:28","slug":"xi-martes-durante-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/xi-martes-durante-el-ano\/","title":{"rendered":"XI Martes durante el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-87-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/20junio-audio-XI-MartesAno.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/20junio-audio-XI-MartesAno.mp3\">https:\/\/www.algodelevangelio.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/20junio-audio-XI-MartesAno.mp3<\/a><\/audio>\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>Ustedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as\u00ed ser\u00e1n hijos del Padre que est\u00e1 en el cielo, porque \u00e9l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.<\/p>\n<p>Si ustedes aman solamente a quienes los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, \u00bfqu\u00e9 hacen de extraordinario? \u00bfNo hacen lo mismo los paganos?<\/p>\n<p>Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que est\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p><strong>Palabra del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><em>Algo del Evangelio hoy, que parecen cada vez m\u00e1s dif\u00edciles e imposibles para nuestra pobre mente y nuestro coraz\u00f3n mezquino, que no termina de comprender a Dios como Padre de todos, de buenos y malos. Como Padre que no hace distinci\u00f3n y hace llover sobre todos, sobre justos e injustos y hace salir el sol, como dec\u00eda, sobre buenos y malos.<\/em><\/p>\n<p><em>En la vida todos hemos o\u00eddo muchas cosas. Por ah\u00ed en la vida te ense\u00f1aron muchas cosas sobre lo que es amar. Por ah\u00ed en la vida fuiste adquiriendo muchas formas distintas de amar, seg\u00fan lo que te ense\u00f1aron. Algunas muy buenas, por supuesto, y otras, hay que reconocer que no tanto. Todos fuimos aprendiendo a amar, realmente, como pudimos: seg\u00fan lo que vivimos, seg\u00fan lo que nos ense\u00f1aron, seg\u00fan lo que vimos. Muchas formas las copiamos, las adquirimos sin darnos cuenta. Otras las fuimos construyendo nosotros mismos por decisiones propias. En definitiva, no somos perfectos ni mucho menos. No amamos perfectamente, como quiere el Padre, porque no nos amaron perfectamente. Ni tu familia ni la m\u00eda es perfecta. Sin embargo, a pesar de todo esto, estamos hechos para amar, y para amar como ama Dios. Y es lo \u00fanico que nos dar\u00e1 la verdadera felicidad. Hoy Jes\u00fas nos propone el desaf\u00edo m\u00e1s grande que podamos imaginar, el pico m\u00e1s alto que podamos subir en la vida espiritual, un desaf\u00edo no apto para card\u00edacos, para aquellos que tienen v\u00e9rtigo: \u201cSean perfectos como el Padre que est\u00e1 en el cielo es perfecto\u201d o, como dice otra traducci\u00f3n, \u201cSean misericordiosos como el Padre es misericordioso\u201d Incre\u00edble la propuesta, incre\u00edble invitaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/em><\/p>\n<p><em>Antes que nada, debemos evitar confundir la palabra perfecci\u00f3n con un perfeccionismo moral, o como pretensi\u00f3n de no equivocarse nunca, de no caerse, como un perfeccionismo humano, un moralismo. No, Jes\u00fas se refiere a otra cosa m\u00e1s profunda. Tenemos que ir m\u00e1s all\u00e1 de la justicia de los escribas y fariseos, que incluye el deseo de no equivocarse, por supuesto. En el fondo nos est\u00e1 diciendo (dicho de otro modo): Amen como ama mi Padre, amen como los ama mi Padre, amen a buenos y malos. Tengan misericordia. No discriminen el amor diciendo qui\u00e9n es digno de ser amado. Un hijo de Dios quiere amar como su Dios, como su Padre. Seguimos con el tema de ser hijos. Porque si somos hijos \u00bfc\u00f3mo vamos a odiar a alguien? Si somos hijos de un mismo Padre que ama a todos \u00bfc\u00f3mo es posible que le niegues el saludo a alguien? El odio, el rencor, el enojo, el negar un saludo, el devolver con el mal al mismo mal, son reacciones de los que todav\u00eda son inmaduros, no se sienten hijos de un mismo Padre, del que todav\u00eda no cree verdaderamente, no tiene la fe suficiente, para creer que Dios todo lo puede.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos mand\u00f3 estas cosas no solo por los enemigos en s\u00ed mismos, por aquellos que no nos aman o nos hicieron alg\u00fan mal, sino tambi\u00e9n por amor a nosotros mismos. No solo porque todos son dignos de ser amados, incluso los enemigos, como vos y yo, que tambi\u00e9n a veces nos hemos comportado como enemigos que, a pesar de nuestros errores tambi\u00e9n nos merecemos el amor, sino porque nosotros tampoco somos dignos de odiar a nadie. Nos hace mal.<\/em><\/p>\n<p><em>Ah\u00ed est\u00e1 la ense\u00f1anza profunda de hoy. El odio da\u00f1a al que lo tiene. Te da\u00f1a a vos mismo. Por eso al perdonar a un enemigo te perdonas tambi\u00e9n a vos mismo. Te libras de un peso muy grande. Nos podemos preguntar: \u00bfQui\u00e9nes son tus enemigos? No solo los que alguna vez nos hicieron un mal, sino tambi\u00e9n aquellos que nos cuesta amar por diferentes razones, aquellos que no nos caen bien, aquellos que nuestro coraz\u00f3n rechaza por \u201cuna cuesti\u00f3n de piel\u201d como decimos. \u00bfQu\u00e9 nos pide Jes\u00fas: que seamos amigos, que andemos a los abrazos? No, que por lo menos no le neguemos el saludo, que recemos por ellos, que no lo critiquemos, que no le hagamos mal, que no lo juzguemos, que no les paguemos con la misma moneda.<\/em><\/p>\n<p><em>No nos olvidemos que el mandato de Jes\u00fas es tambi\u00e9n por nosotros mismos. Acord\u00e9monos que no somos dignos de odiar a nadie. Nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 hecho para cosas m\u00e1s grandes. Somos hijos de un mismo Padre que ama a todos y est\u00e1 deseando siempre que sus hijos no se desprecien entre s\u00ed. Lo mismo que vos pretend\u00e9s con tus hijos. Prob\u00e1 hoy saludar al que no te saluda, al que te lo neg\u00f3 alguna vez, prob\u00e1 rezar por el que no te quiere y te critica. Prob\u00e1 mirar de otra manera a aquel que no te cae tan bien. Vas a ver que no nos vamos a arrepentir. Vas a ver que no te vas a arrepentir.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Ustedes han o\u00eddo que se dijo: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; as\u00ed ser\u00e1n hijos del Padre que est\u00e1 en el cielo, porque \u00e9l hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2338,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[24],"class_list":["post-87","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mateo","tag-mateo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2340,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions\/2340"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.algodelevangelio.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}