XIV Sábado durante el año

Sábado 11 de julio - Mateo 10, 24-33 - XIV Sábado durante el año
Cita: Mt 10, 32
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre.
Evangelio según San Mateo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 24-33
Jesús dijo a sus apóstoles:
«El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»
Palabra del Señor
Comentario a: Mateo 10, 24-33
Llegamos a un fin de semana, una vez más a una semana que hemos transitado de la mano de la Palabra de Dios, de la mano de Algo del Evangelio. No te olvides que también podés ser evangelizador, también con un corazón grande podés transformarte en alguien que ayude a transformar los corazones de otros. Todos, vos y yo somos instrumentos de su amor, por eso anímate también a enviarle este audio a alguien que creas que lo necesita. Anímate a que alguien pueda escuchar la Palabra de Dios porque la necesitamos, porque a todos nos hace bien, todos necesitamos escuchar lo que Dios quiere de cada uno de nosotros. Acordate también que si querés recibir el audio directamente, podés entrar en nuestra web: www.algodelevangelio.org y ahí encontrarás todas las maneras de recibirlo, por WhatsApp, por Spotify, por Telegram, por YouTube, por Facebook, por todas las redes sociales. Pero sigamos evangelizando, sigamos ayudando a que otros descubran también la Palabra de Dios.
Como escuchábamos en el Evangelio del domingo, todos sufrimos a veces cansancios y agobios porque en definitiva no hemos aprendido a recurrir a Jesús en los momentos que más lo necesitamos y también nadie nos enseñó a compartir con Jesús nuestras alegrías. En definitiva, Dios que ha enviado a su Hijo Jesús al mundo para salvarnos quiere que experimentemos su presencia siempre, en todos los momentos de la vida, no solo en los difíciles, sino también en los momentos lindos.
Pero vamos a Algo del Evangelio de hoy donde se dicen muchas cosas que nos pueden costar, que nos pueden resultar difíciles porque Jesús les advirtió a sus discípulos que de alguna manera no tenían que temer, porque en definitiva les estaba anticipando que algo les iba a pasar, que si eran fieles a su Palabra algo les iba a pasar, pero lo importante es que Jesús nos invita a vos y a mí a no temer, a no tener miedo de hablar de Él, no tengamos miedo de hablar de Jesús porque, cuando hablamos de Jesús no solo nuestro corazón se inflama de amor, sino que también podemos salvar a otros y aunque nos cueste, aunque nos puedan matar el cuerpo, como dice Él, jamás podrán matarnos el amor en nosotros. No tenemos que temer en este mundo que a veces se nos burla, que a veces puede parecer un poco ridículo los que queremos hacer transmitiendo su Palabra; sin embargo, aquellos que se reconocen discípulos de Jesús, aquellos que nos reconocemos amados por Él, no tenemos miedo y no queremos callar los que hemos visto y oído. «Ay de mí si no evangelizara», decía san Pablo. «Lo que han visto nuestros ojos, lo que han tocado nuestras manos, eso anunciamos», decía también san Juan. Vos y yo tenemos que ser evangelizadores con todo nuestro ser, con todo nuestro corazón, reconocer abiertamente ante los hombres a Jesús para que Él algún día nos reconozca abiertamente ante nuestro Padre del Cielo. Jesús puede renegar de nosotros si nosotros renegamos de Él. Por eso, no tengamos miedo, sigamos hablando, predicando a Jesús. El mundo lo necesita, tantas almas sedientas de Dios lo necesitan. Repitamos en pleno día que Jesús ama a todos, parémonos en las plazas, proclámemelos desde lo alto de las casas, como dice hoy el Evangelio, y animémonos a hablar de lo que Jesús nos habla en el secreto, en el secreto de nuestra oración, en el secreto de nuestro corazón. No hay nada oculto que no deba ser revelado, cómo no vamos a revelar que Jesús nos ha elegido y que nos ama y que quiere también encender fuego en esta tierra, quiere que su palabra queme más corazones, que su palabra llegue a tantos hombres y mujeres necesitados del amor de Dios.
Que tengamos un buen sábado y que la bendición de Dios, que es Padre misericordioso, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nuestros corazones y permanezca para siempre.
padre Rodrigo
