Jn 1, 47-51 – 29 de septiembre – Fiesta de los Santos Arcángeles

 

 

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

«¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Comentario

Hoy más que nada, mi deseo es que aprendamos un poco más sobre esta fiesta de san Miguel, san Gabriel y san Rafael; los arcángeles más importantes en la historia de toda la salvación, en realidad, de los únicos que se conoce su nombre tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

La palabra Arcángel viene de las palabras griegas “Arc” que significa “principal” y “ángel” que es “mensajero de Dios”. Por eso son los principales mensajeros de Dios.

La Biblia solo da el nombre de tres Arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel. Gabriel significa “la fuerza de Dios” En el Antiguo Testamento, San Gabriel Arcángel aparece en el libro de Daniel explicándole al profeta una visión del carnero y el chivo (Dn. 8), y también instruyéndolo en las cosas del futuro (Dn. 9,21-27).  En los Evangelios, San Lucas (1,11-20) lo nombra anunciando a Zacarías el nacimiento de San Juan Bautista y a María (Lc. 1,26-38) que concebiría y daría a luz a Jesús.

Por otro lado, Rafael en hebreo es “Dios te sana” El único libro que habla de San Rafael Arcángel es el de Tobías y figura en varios capítulos. Allí se lee que Dios envía a este Arcángel para que acompañe a Tobías en un viaje, en el que se casó con Sara.

Finalmente, Miguel significa “¿Quién como Dios?” El nombre del Arcángel Miguel viene del hebreo “Mija-El” que significa “¿Quién como Dios?” y que, según la tradición, fue el grito de guerra en defensa de los derechos de Dios cuando Lucifer se opuso a los planes de salvación y de amor de nuestro Padre Dios.

 La Iglesia siempre tuvo una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los malos espíritus.

Pero en algo del evangelio de hoy –más allá del diálogo tan lindo con Natanael–, Jesús dice una cosa muy importante: «Verás cosas más grandes todavía, verán al cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el hijo del Hombre».

Es Jesús quien claramente habla de la presencia de los ángeles; de estos seres espirituales, invisibles que están presentes en nuestra vida pero que por supuesto, no podemos verlos con nuestros ojos.

Nuestra fe nos enseña que hay un mundo invisible que supera todo lo que podemos imaginar: «Verás cosas más grandes todavía…» dice el mismo Jesús. Hay cosas que todavía no vemos y algún día veremos. Como dice el apóstol San Pablo: “Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.” (1 Cor, 2, 9)

¿Y qué nos dice todo esto? Creo que nos da mucha esperanza y, además, una actitud diferente frente a la realidad.

El mundo no es solamente lo que vemos; tu vida no es solamente lo que ves; la vida de los demás no es solamente lo que vos ves; es mucho más grande todavía. Y eso nos hace también pararnos ante la realidad con una actitud también de humildad, hay que ser humildes y reconocer que las cosas no son simplemente como las vemos; que no podemos reducir la realidad a lo que percibimos y vemos con los ojos que Dios nos ha regalado, sino que Dios nos tiene preparado algo mucho más grande todavía.

Los ángeles son estos seres espirituales que están presentes en toda la historia de la salvación, para ayudarnos a llegar al cielo y son parte de esa realidad que no podemos ver todavía.

Dios Padre creó a los ángeles en función de Cristo; son de Cristo, han sido creados por Él y para Él. Y también están al servicio de Él, y como están al servicio de Él; están al servicio de nosotros porque eso es lo que quiere Dios de nosotros: que nos acerquemos a Cristo.

Podemos también especialmente hoy, pedirle a san Miguel, que es el gran arcángel que nos defienda en esta batalla, en esta lucha diaria por alcanzar la salvación, con una parte de esa oración tan importante para la Iglesia que dice así: “San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio”. Es una petición de protección; pidámosle a san Miguel que nos ayude a estar atentos para rechazar la presencia de esos seres espirituales que buscan ir en contra de nuestra salvación, que buscan alejarnos de Dios: “Por favor san Miguel, defendenos en la batalla, defendenos siempre”.

Ojalá que la Fiesta de los santos arcángeles nos ayude a percibir y a pararnos frente a la realidad de una manera más humilde y más confiada, sabiendo que todo está en las manos de Dios y que siempre estamos protegidos por Él y sus mensajeros.

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