Jn 12, 24-26 – 10 de agosto – Fiesta de San Lorenzo

 

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.»

Palabra del Señor

Comentario

Nunca te olvides que al leer la Palabra de Dios o al escucharla, que ella es fruto de la inspiración del Espíritu Santo. Él fue el que hizo que quede escrita para siempre y Él es quien hoy nos ayuda a comprenderla, Él es quien la hace presente y la hace viva en la vida de cada creyente que la escucha con fe. Porque si no, la Palabra sería “letra muerta”, sin la presencia del Espíritu es letra muerta; Él es el artífice y el que obra interiormente para que al escucharla podamos comprenderla, y al comprenderla podamos amarla y vivirla.

Eso es lo que tenemos que lograr: todos, amar la Palabra de Dios, amar lo que Dios nos dice.

Alguien me dijo por estos días: «Padre no sabés la dependencia que me generó la Palabra de Dios» ¡Qué lindo escuchar eso! Qué lindo escuchar cuando nos empezamos a enamorar, nos empieza a atraer, y empezamos a tener ganas de escuchar la Palabra de Dios. ¡Qué lindo que es tener “buenas” dependencias!

Por eso volvé a escucharla si es necesario, para eso tenés el audio; invocá al Espíritu Santo que es lo que te va a ayudar a realmente poder vivirla.

La alegría de un buen hijo es la de escuchar a su padre y a su madre; que le enseña, que le habla, que lo instruye, que lo guía. Por lo menos es la alegría de los primeros años de vida, después nos vamos rebelando. La alegría del que tiene fe es la de desear escuchar lo que su Padre del cielo quiere. Por eso hoy andá caminando al trabajo repitiendo algunas palabras de hoy, empezá el día en tu casa repitiendo esas palabras que elijas, terminá el día también y como síntesis repetí esas palabras; que tu alegría de hoy sea esta: no olvidar las Palabras de Dios que te quiere decir y te dice al corazón.

Y en algo del evangelio de hoy –en este día de San Lorenzo– en primer lugar Jesús utiliza esta imagen tan linda de la semilla, tan sencilla y profunda, por eso hoy no hace falta agregar imágenes, sería absurdo; en primer lugar estas palabras de Jesús se refieren a Él mismo, Jesús está anticipando lo que será su entrega en la Cruz, su muerte y su resurrección: «Si el grano de trigo no muere queda solo». Jesús quedó en la cruz casi solo, pero hoy no está solo.

Si Jesús no se hubiese entregado y no hubiese amado de la manera como nos amó; no hubiese transformado el mundo como lo transformó.

Jesús no quedó solo, esa aparente “derrota” en la Cruz; terminó siendo la victoria más grande de la historia, por su Resurrección que dio mucho fruto. Jesús no tuvo apego a su vida y por eso la entregó, y entregándola le ganó la vida a muchísimos.

Entonces estas palabras que son de Jesús sobre sí mismo, por supuesto que también son para nosotros, nosotros también somos como “un grano de trigo”, tenemos que ser como un grano de trigo; que si no caemos en la tierra y nos transformamos, quedamos solos, no dejamos nada.

Para nosotros los cristianos morir no es algo malo, morir es transformarse. No me refiero a morir en cuanto a la muerte natural, sino al morir de cada día; a esta entrega cotidiana de nuestra vida en cada cosa que hacemos –así  como San Lorenzo entregó su vida por Cristo–; morir para nosotros es transformarnos. Pero incluso la muerte natural para nosotros no será muerte, sino transformación. Mueren los que no tienen fe, lo que ven solo esta vida. Nuestros seres queridos que partieron de este mundo no están “muertos”, porque Dios, es un Dios de vivos. Tu madre, tu padre, tu hijo o tu hija que no están, no podemos decir que “se llamaban”, sino que se llaman, porque están vivos.

Por eso morir en la vida diaria a veces se trasforma en “callar” algo que querés decir y era mejor no decirlo, o decirlo distinto, como alguna crítica que querías hacer, algún mal pensamiento; morir es renunciar a tu egoísmo para servir a alguien; morir es regalarle una mirada a ese pobre con el que te cruzaste y que no tenias ganas de mirarlo; o frenar y darle una limosna; morir es escuchar a tu marido, a tu mujer, servir a tus hijos; morir es dedicarle más de tu tiempo a la oración, en vez de perderlo en tantas otras cosas…

Morir…, tantas maneras de morir tenemos en nuestra vida; pero acordate, no es algo malo, morir es transformarse, morir es dar frutos, si no te quedas solo. Te encerrás en vos mismo y te quedas solo, te encerrás en tus planes o en tus proyectos y te quedas solo; pero cuando te entregás, empezás a ganar cosas, empezás a ganar corazones de otras personas, se te ensancha el corazón, “corrés el alambrado de tu campo”, tenés más horizonte.

Hoy tratá de morir un poco a vos mismo y mejor no matar a nadie; no mates a nadie con tu mirada, con tus pensamientos, con tus prejuicios, no mates a nadie…, mejor transformate un poco vos.

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