Lc 10, 1-12 – 5 de octubre – XXVI Jueves durante el año

 

 

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!.” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario.

No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes.” Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca.”

Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.»

Palabra del Señor

Comentario

Hace unos meses alguien me dijo algo divertido con respecto a los audios: “Padre, yo soy distribuidor de los audios, pero al por menor” me lo dijo con mucha humildad, pero con orgullo. Me dio mucha gracia y alegría. ¿Cuántos son los que escuchan la palabra de Dios? No lo sabemos, ni tampoco importa tanto. Lo importante es que lo escuchemos a Jesús y que nos transformemos en distribuidores, dicho en términos comerciales, pero que en definitiva sería ser… evangelizadores, ser discípulos, no ocultar la alegría de poder transmitir las cosas lindas que nos dice Jesús a todos.

Pero hablando de cosas lindas… ¿Cómo es posible que Jesús haya dicho semejantes palabras? «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.» Del evangelio del domingo, me imagino que te las acordarás. La verdad es que suenan fuertes, sobre todo saliendo de su boca. Pero bueno, son esas, no se pueden disimular. Además, dice… “les aseguro” … no dice “puede ser”, sino “les aseguro”. Hay que comprenderlas en su contexto, pero son esas. La soberbia nos cierra el camino al Padre, la humildad y el reconocer nuestras debilidades nos abre las puertas al corazón de Jesús. Por eso, una prostituta arrepentida puede llegar antes que yo al cielo. Por eso la soberbia interior, por más pulcritud exterior que tengamos, puede hacer que nos perdamos para siempre. Que Jesús nos libre de eso, a vos y a mí.

En algo del evangelio de hoy se ve a un Jesús muy necesitado de los hombres. Fue tan hombre que además de serlo en serio, sin dejar de ser Dios; quiso que su salvación nos llegara y nos llegue, a través de otros hombres comunes y corrientes como vos y yo. Esto es lo que nos hace a veces rebelarnos, enojarnos y nos cuesta comprender: ¿Puede lo divino llegar a nosotros a través de lo humano? Hay que responder que sí; con un SÍ grande. Ese es el milagro continuo del día a día que nos cuesta ver, el milagro continuo de los santos en la Iglesia: que a través de personas nos ha llegado a nosotros también la salvación de Dios.

Lo escuchamos hoy en el evangelio: Jesús eligió a 72 y los mandó de dos en dos para que lo precedieran, para hacer lo mismo que Él estaba haciendo.

No hay Iglesia individual, no hay Iglesia narcisista, una Iglesia que cante como “solista”; no hay amor donde no hay más de uno, tiene que haber dos para haber amor y Dios no está donde no hay amor; porque Dios es amor. Muy simple.

Por eso Jesús eligió formar su Iglesia. No hay que complicar las cosas, aunque a veces eso nos sale bastante fácil ¿no?, a veces es tan difícil ser simples y sencillos, es tan difícil a veces ser “normal” en la Iglesia…

Te cuento una anécdota de san Felipe Neri, le preguntó una vez uno de sus discípulos: “¿Porqué es tan difícil vivir el Evangelio? Y san Felipe Neri le contestó: “Porque es simple”. Sí, es verdad; es difícil porque es simple.

Pero me fui un poco de tema; no hay que complicar las cosas, la Iglesia comenzó por un deseo de Jesús para que su amor llegue a nosotros y para eso eligió y elige a hombres para que lo ayuden, a vos y a mí.

Eso es la Iglesia: es un puente o el “transporte”, que nos trae el amor de Dios que está en la otra orilla.

Pero no te olvides lo que dice Jesús: “los trabajadores son pocos…”; es verdad que se refiere especialmente al sacerdocio, pero quiero hoy extenderlo a todos; a vos y a mí, a los sacerdotes, a los consagrados y a los laicos. Vos sos la Iglesia, yo soy la Iglesia. Vos sos un puente, todos somos puente. Vos sos trabajador, también trabajadora; por eso dedicá hoy con sencillez, con simpleza, a ayudar a otros y ser puente. A llevar a otros y que se den cuenta que el Reino de Dios está cerca, entre nosotros; porque donde hay amor ahí está Dios, eso es el Reino de los hijos y hermanos.

Olvidate de los lobos que están en medio de nosotros y aúllan para asustarnos; con Jesús todo es posible, con Jesús podés más, aunque no nos entiendan o hablen mal sin saber. Hoy si podés y te acordás, rezá también para que Jesús envíe más trabajadores, más sacerdotes al Reino de Dios que tanto necesita la Iglesia.

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