Lc 6, 36-38 – 13 de marzo – II Lunes de Cuaresma

 

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.»

Palabra del Señor

Comentario

La palabra de Dios es viva y eficaz, hace lo que nadie puede hacer, realiza lo que veces nosotros no podemos hacer por nuestras propias fuerzas. La palabra de Dios es eficaz porque  hace lo que dice, tarde o temprano logra lo que quiere, aunque no lo parezca. La palabra de Dios, un lunes a la mañana, es “resucitadora”, ayuda a levantarnos, a decir: “Hoy me levanto” “Hoy quiero algo distinto” “Hoy puedo, hoy se puede”. Ayer me quedó una frase resonando en el corazón que no la pude comentar y me parece que nos puede ayudar esta semana junto con la imagen de la transfiguración de Jesús, con las manifestaciones de Jesús en nuestras vidas, que no podemos olvidar si queremos seguir firmes en la “cuaresma” de nuestras vidas. Jesús les dijo a los discípulos: «Levántense, no tengan miedo.» ¡Qué lindo! ¡¡No tengamos miedo, levantémonos!! ¿Cuánta gente anda tirada por ahí sin querer levantarse? ¿Cuánta gente, por ahí vos, anda necesitando otros Cristos que se animen a levantarlos, animarlos y  decirles que no deben tener miedo? ¿Cuántos de nosotros nos olvidamos que la vida no es solo prueba y prueba, sino también consuelo que hay que aprender a descubrir y ver en cada detalle? Jesús levantó a sus discípulos del suelo para que no se queden ahí tirados; así como nos levanta a nosotros hoy y nos anima a levantar a otros. ¡No dejemos que nos roben las ganas de vivir! ¡No dejemos que las luchas de esta vida nos quiten el ánimo de levantarnos! ¡No permitamos que un mal trago nos arruine el día! ¡No dejemos que el orgullo nos opaque las ganas de amar! ¡No dejemos que el querer ser servidos nos impida pedir perdón primero! ¡No permitamos que la violencia de otros nos ponga violentos, estamos para otra cosa, estamos para andar animando a otros, para ayudar a que sientan que Jesús está entre nosotros! ¡No dejemos que la calumnia ajena nos quite la paz! ¡No perdamos la calma ante los que nos critican! ¡No dejemos que la falta de misericordia de este mundo nos endurezca el corazón! ¡No permitamos que la condena social y de los que tenemos cercan nos lleven a condenar a otros! ¡No permitamos que la falta de perdón nos atrofie el corazón y lo deje seco y duro como una piedra! Levantate, no tengas miedo, Jesús está siempre y el Padre quiere que lo escuches, cada día, con paciencia y perseverancia. Tomate un tiempo hoy para escuchar. Hacé el esfuerzo. Intentá hoy escuchar la palabra dejando de hacer lo que seguro ahora estás haciendo. ¿No te das cuenta que no se puede hacer bien haciendo todo al mismo tiempo? ¿No te das cuenta que por “aprovechar” el tiempo en realidad lo perdés? Si mientras escuchás esto te das cuenta y tomás conciencia de que estás haciendo o pensando en otra cosa, frená el audio y volvé a empezar, ¿Qué te cuesta? Es mejor. Nadie hace más cosas que el que hace una por vez. Probá.

Algo del evangelio de hoy, tan cortito pero sustancioso, nos anima a levantarnos creo yo. Nos anima a no tener miedo y a poner el corazón donde vale la pena. Porque mientras el mundo avanza, tus proyectos también, lo de tu parroquia, tu grupo, tu trabajo, tu comunidad, mientras todo avanza, no debemos olvidar que lo que más tiene que avanzar es nuestra misericordia, nuestro perdón, nuestro “no juzgar ni condenar”. ¿De qué sirve avanzar en tantas cosas de la vida si no avanzamos en esto, que es lo que alivia y da paz al corazón? ¿De qué sirve tener todo y pedirle a Jesús todo, si no tenemos misericordia ni perdón? ¿De qué sirve si tus hijos tienen todo si no aprendieron de tu boca y corazón a no juzgar y condenar? ¿Te das cuenta que aquí está el corazón del evangelio muchas veces olvidado? ¿Te das cuenta de por qué la cuaresma nos quiere llevar a lo esencial? ¿Te das cuenta cuántas veces hemos destruido personas por nuestra falta de misericordia y de perdón? ¿Te das cuenta que ese que despreciaste y ofendiste, que no perdonaste y juzgaste, es tan hombre y mujer como vos, tan débil y con problemas como vos? Jesús es misericordioso, pero no es tonto, no se hará el tonto cuando nos juzgue. Nos juzgará con misericordia, como solo Él puede, pero en la medida que nosotros vayamos aprendiendo a hacer lo mismo. ¿Cómo nos dará la cara para pedir perdón y misericordia si nosotros hoy somos incapaces de darla? ¡Cuánta necesidad de conversión que tenemos! ¡Qué lindo será hoy pedirla, no tener miedo y levantarnos! ¿Sabés porqué a veces andamos tirados en el piso y con miedo? Porque no somos capaces de perdonar, de misericordear, de callar y no condenar. La falta de perdón y la soberbia nos aplasta. ¡No nos dejemos aplastar! Arriba, hoy podemos volver a levantarnos, hoy podemos resucitar una vez más!

Share
Etiquetas: