Lc 9, 43b-45 – 30 de septiembre – XXV Sábado durante el año

 

 

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.»

Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Palabra del Señor

Resumen

Durante la semana que pasó y ya termina, intentamos desmenuzar el evangelio del domingo pasado, en donde Jesús nos decía claramente con una parábola que: “Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros” Intentamos comprender un poco más esta frase tan enigmática o anti lógica. Espero que hayas podido dar un paso más en este comprender que la lógica de Dios es distinta a la nuestra, y que sus parámetros para medir no son los mismos que los nuestros y que su justicia es mucho más misericordiosa que la nuestra. Por eso es bueno repasar algo del evangelio del domingo, o bien algo de los de la semana.

El lunes nos animábamos a preguntarnos… ¿Por qué al que tiene se le dará? Porque el que tiene será el que supo encontrar esa luz y supo darla, o sea no se guardó nada. A eso se refiere la palabra. Al que Jesús encuentre con más de lo que tenía es porque no se guardó lo que tenía. Fue generoso, lo entregó y volvió multiplicado. En cambio, el que “no tiene” es el que tenía y no se dio cuenta, no supo iluminar, lo escondió por mezquino. A esos, que podemos ser vos y yo, cuando Jesús venga les quitará “hasta lo que creen tener” porque en realidad no tendrán nada, porque sin darse cuenta se habrán guardado todo para sí. Tener algo y no usarlo, es para algo del evangelio no tener nada.

El martes decíamos que amar no es poseer, amar es dar libertad. Así nos ama Dios y así quiere que nos amemos entre nosotros, así quiere que lo amemos a Él, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todo lo demás son desviaciones del amor. Todo lo demás se parece más a amor propio que amor de Dios. El amor posesivo, que no incluye, sino que excluye, el amor celoso, el amor que no acepta a otros como son, en el fondo todavía no es amor, o por lo menos no es reflejo del amor de Dios. Jesús quiere incluir a todos, aunque no todos quieren ser incluidos en Él.

El miércoles veíamos que la fuerza y la eficacia de la obra que nos pide Jesús, es justamente no utilizar ninguna fuerza ajena a la que Él nos dio. La fuerza y la maravilla del Evangelio, pierde fuerza cuando queremos nosotros mismos agregarle “accesorios” que lo único que hacen es opacar la atracción propia que ya tiene. Por eso Jesús los manda casi sin nada, los envía a ellos mismos y la fuerza de su palabra, y les manda que eviten llevar cosas que les pueda hacer pensar que gracias a ellas la Palabra será más eficaz, esa es la gran tentación siempre.

El jueves ante la actitud de Herodes decíamos que no es fácil creer que Dios sea tan normal; no es fácil creer que Dios se haya hecho hombre; no es fácil pensar que lo trascendente se haya hecho parte de nuestra vida; no es fácil pensar que lo inaccesible se hizo accesible; no es fácil pensar que lo divino sea humano. No es fácil creer. Por eso a veces nos pasa a nosotros esto en la vida; nos podemos pasar la vida buscando a un Jesús deslumbrante, maravilloso, buscando a un Dios que se nos manifieste a lo grande, y no nos damos cuenta de que, Dios al hacerse hombre vino justamente a darnos vuelta a ese pensamiento, vino a hacer de lo ordinario algo extraordinario; de lo sencillo algo grande; vino a divinizar lo humano, o sea, hacer de las cosas ordinarias de nuestra vida algo grande, darles un valor infinito.

Y finalmente ayer, viernes, en la fiesta de los Arcángeles, planteábamos que el mundo no es solamente lo que vemos; tu vida no es solamente lo que ves; la vida de los demás no es solamente lo que vos ves; es mucho más grande todavía. Y eso nos hace también pararnos ante la realidad con una actitud también de humildad, hay que ser humildes y reconocer que las cosas no son simplemente como las vemos; que no podemos reducir la realidad a lo que percibimos y vemos con los ojos que Dios nos ha regalado, sino que Dios nos tiene preparado algo mucho más grande todavía.

Los ángeles son estos seres espirituales que están presentes en toda la historia de la salvación, para ayudarnos a llegar al cielo y son parte de esa realidad que no podemos ver todavía.

Hacete un propósito concreto, sencillo, que tiene que brotar de lo que viviste esta semana, ¿pudiste hacerte un tiempo para estar con Jesús? ¿Te lo podés hacer hoy, te lo podés hacer mañana? Vos podés hacerlo, vos podes dedicarle quince minutos para estar a tranquilo con tu Padre. Vos podés y lo necesitás. Todos necesitamos un momento de soledad con Dios para poder reubicarnos, para poder centrar nuestra vida.

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