Lucas 6, 6-11 – XXIII Lunes durante el año

 

 

Un sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos.» El se levantó y permaneció de pie.

Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?» Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió y su mano quedó curada.

Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Palabra del Señor

Comentario

Te propongo en esta semana un versículo del salmo 118 para que escuches y medites dice así: “Tus manos me hicieron y me formaron, instrúyeme para que aprenda tus mandamientos”; que estas palabras las transformemos en petición: “Señor vos me formaste, vos me diste todo, vos me diste esta vida, esta manera de pensar, este corazón, vos me diste esta familia que tengo, vos me diste tantas cosas, vos me formaste, vos me hiciste, instrúyeme; instruime esta semana para que aprenda tus mandamientos, para que los interiorize, para que tus mandamientos no sean para mí una carga, para que descubra que los mandamientos de Dios son en realidad bálsamo para el corazón, son guía, son luz para caminar en la vida”.

Ojalá que eso nos conceda el Señor esta semana, el aprender verdaderamente sus mandamientos, que es todo lo que Él nos enseña.

Y hoy en algo del Evangelio tenemos como estas dos actitudes opuestas; por un lado, vemos a Jesús haciendo el bien y por otro lado, los fariseos enojándose porque Jesús hace el bien; y quieren encontrar algo con lo que puedan acusar a Jesús.

Primero fijemos nuestra mirada en Jesús, contemplemos a Jesús como siempre; Jesús hace el bien sin importarle la opinión ni la oposición ajena.

El bien muchas veces en la vida encuentra oposición, muchas veces incluso ante personas que dicen querer hacer el bien –personas religiosas en este caso–, que dicen amar a Dios; Jesús –como dice la palabra de Dios– se la pasó haciendo el bien, por eso no le importa que algunos estén buscando un motivo para acusarlo.

Jesús hace el bien queriendo enseñar por qué lo hace, y no lo entienden pero lo hace igual; eso es lo lindo del Evangelio de hoy.

Jesús tiene en su corazón el coraje de hacer el bien, ese coraje que necesitamos todos para hacer el bien en lugares donde incluso hacer el bien no alcanza, parece no satisfacer, no conforma y podrás pensar ¿cómo puede pasar esto? ¿Es posible que pase esto? ¿Cómo es posible que a veces ni siquiera hacer el bien alcance a satisfacer a algunas personas? ¿Cómo es posible que el hombre pueda cerrarse tanto a la bondad?

¡Qué tristeza la de Jesús! Qué tristeza debe haber sentido y sigue sintiendo cuando se choca contra un ser humano que muchas veces no se conforma con el bien, ¡no se conforma con nada!

Entonces aprendamos hoy esto de Jesús: la decisión, el coraje para hacer el bien, cuando tenemos claro lo que tenemos que hacer utilizando medios buenos; no dudes en tu trabajo, no dudes en tu casa, no dudes en la calle, en el viaje, en hacer el bien y hacerlo bien, cuando tengas una posibilidad de hacer el bien, hacelo, aunque a tu alrededor se mueran de bronca, de celos, de enojos, aunque los que dicen ser buenos –como los fariseos– se enfurezcan; dejalos que se enfurezcan, vos seguí haciendo el bien y alegrate con eso.

Y lo segundo a considerar es la increíble actitud de los fariseos, ¡es increíble esta actitud! Pero es verdad, ¿es posible tanta cerrazón incluso cuando alguien ve un milagro? Sí, es posible, es posible que haya personas que en vez de disfrutar el bien que ven estén preocupados por algo que no ven y buscan. Hay personas así, es verdad hay personas –incluso religiosos y hasta te diría que sacerdotes–, que cuando ven algo bueno o cuando ven que alguien hace algo bueno, en vez de disfrutarlo, buscan algo que criticar, buscan algo para acusar, buscan la quinta pata al gato; no pueden disfrutar de las cosas buenas de los demás, están siempre encontrando todo lo malo en el mundo, en la Iglesia desde el Papa para abajo, en la Parroquia, en tu sacerdote…

¿Por qué a veces no disfrutamos de las cosas buenas ajenas? ¿Por qué a veces nos da bronca lo bueno? Preguntate si no te pasa eso.

¿Por qué a veces nos creemos que somos los únicos que podemos hacer el bien y lo hacemos mejor que el otro?

Hay mucho fariseísmo a veces dentro de la Iglesia y en todos los que nos creemos que tenemos la medida de las cosas y cómo deben ser.

Jesús, con su coraje nos libre de esta actitud, ¿cómo hacerlo? Hacé hoy y durante la semana el ejercicio de felicitar y alegrarte con el bien que descubras, con las cosas buenas que hicieron los demás. Acordate hay muchas cosas buenas fuera de vos, de tu grupo, de tu parroquia, de tu movimiento, de tu manera de vivir la fe.

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