Marcos 11, 27-33 – VIII Sábado durante el año

 

 

Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?»

Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?»

Ellos se hacían este razonamiento: «Si contestamos: “Del cielo”, él nos dirá: “¿Por qué no creyeron en él? ¿Diremos entonces: “De los hombres?”» Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: «No sabemos.»

Y él les respondió: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Palabra del Señor

Resumen de la semana

Leí alguna vez algo acerca de la Palabra de Dios de cada día; de esa Palabra que nos ayuda, porque es la que debería acompañarnos como el alimento diario, y no como algo “esporádico”.

Si realmente consideráramos importante a Dios en nuestras vidas, ¿no pensás que la Palabra de cada día, aquello que Dios nos tiene que decir sobre sí mismo y sobre nosotros mismos; no sería eso lo más importante?

Bueno, la finalidad de estos audios, de acercarte la Palabra a tu celular, a tu familia, a tu trabajo, a tus viajes; es precisamente lograr que nos vayamos entusiasmando cada vez más con la idea de alimentarnos de su Palabra.

Lo que quería compartirte que leí acerca de la Palabra; es que la Palabra de cada día, esa que recibimos cada mañana; es, como los ¡Buenos días! de Dios hacia nosotros.

¡Qué lindo! ¿no? Así como nos levantamos y nos saludamos entre nosotros; entre marido y mujer, entre padres e hijos, o cuando nos damos los “buenos días” al llegar al trabajo; de la misma manera, si lo primero que hacemos por la mañana es escuchar lo que Dios nos tiene que decir a través de su Palabra, es como recibir ese “¡Buenos días!”, de Dios hacia nosotros. Es su manera de desearnos que este día sea el mejor y que empecemos de la mano de Él. ¡Buen día!, nos dice Dios, ¡escuchame!, si tenés la capacidad de escucharme, vas a tener un buen día; si no me escuchás, va a ser un día más…

Ojalá que vivamos este día escuchando lo que Dios nos quiere decir.

Como intento hacer todos los sábados, te propongo una breve síntesis de la semana, que en realidad la hemos venido preparando a lo largo de estos días, que tuvimos Evangelios muy lindos y que no sólo cada Evangelio nos dice algo; sino que todo el camino nos dice algo.

Y recordá que es eso; que Jesús nos plantea un camino, así como Él caminó hacia Jerusalén y fue predicando en el camino con sus ejemplos, con sus miradas, con sus silencios y finalmente entregó su vida por nosotros; de la misma manera, nuestra vida de fe, es un “camino”, se debería transformar en un camino.

Cuando pensamos que la vida de fe es algo estático, algo que es siempre igual y no me muestra nada distinto; es cuando nuestra vida de fe se vuelve tediosa, insípida, inolora, incolora como el agua, y es ahí cuando no damos frutos. Y es ahí, cuando parece que la fe, no nos cambia nada.

Por eso, Jesús nos propone un camino, y en ese camino nos puede pasar como a este hombre rico y así como él no nos animemos a “dejar” nada. Nos puede pasar como a los discípulos y así como ellos “irnos peleando”, y Jesús no quiere que peleemos, a Él no le gustan las discusiones. No discutas con nadie.

Fijate si esta semana no perdiste el tiempo discutiendo, peleándote por lugares, por puestos, por situaciones, por lo que tendría que ser y no fue, por lo que vos planteaste y no le dieron importancia. Fijate si te estás pasando el día peleando o discutiendo con los demás.

Eso es lo que nos hace mal; cuando en el camino de la fe, “andamos discutiendo”, porque cuando andamos discutiendo o peleándonos, nos olvidamos que el que va delante es nuestro buen Jesús, y Él es el que nos va “abriendo la brecha” en el camino de nuestra vida.

Y ayer, se planteaba el tema de la fe, Jesús nos invitaba a tener FE, esa fe que es la confianza total en que sus promesas se cumplirán. Finalmente todo lo que dice Jesús, se va a ir cumpliendo en nuestra vida, en cada uno de nosotros.

La Palabra de Dios, va formando nuestra vida, la va conformando, le va dando forma, y no vuelve al cielo sin haber dado su fruto…

Espero que te haya ayudado este camino, esta Palabra de la semana, para que puedas empezar este fin de semana con el ¡Buenos días!, de Dios; viviendo en paz, sin discutir, y caminando detrás de nuestro buen Jesús…

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