Marcos 16, 1-8 – Vigilia Pascual

 

 

Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro.

Y decían entre ellas: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?» Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande.

Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: «No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho.»

Ellas salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Palabra del Señor

Comentario

Estamos a la espera, con ansias de que llegue la noche, para que ésta Vigilia nos lleve inexorablemente a reconocer a Jesús Resucitado en nuestras vidas. ¿Quién de nosotros no lo necesita? Pero mientras tanto, mientras andamos por la vida… ¿Quién de nosotros no enfrentó una situación como la de las mujeres yendo al sepulcro? La duda, la increencia, la desesperanza, la desazón, la tristeza, el miedo. « ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?»  Mujeres que iban en búsqueda de un cadáver se preguntan por algo lógico y necesario. No se imaginan que Dios romperá con toda lógica humana. La Resurrección es posible. No será necesario correr la piedra del sepulcro, el mismo Jesús con la fuerza de su Amor lo hará.

La Vigilia Pascual es una celebración para llenarse de gozo y dar gracias. Gracias por la creación, gracias por el don de la vida, gracias porque Dios hizo grandes obras en la historia del Pueblo de Israel, pero… gracias fundamentalmente porque Jesús ha resucitado. Gracias porque creemos en esto y podemos disfrutarlo. La Resurrección es la obra más grande y maravillosa del Padre en toda la historia de la humanidad, es la mayor manifestación de su amor.

Rescatando a su Hijo de la muerte nos rescata a todos de la muerte eterna y de todo lo que en nuestra vida huele a muerte. Él con su amor infinito, restableció los vínculos que se habían roto por el pecado y el mal en el mundo.

Quien cree en la Resurrección de Jesús sabe que las piedras que tapan nuestros corazones hechos sepulcros, pueden ser corridas. Quien cree en la Resurrección de Jesús ve por todos lados vida, vida que vivifica y da un nuevo sentido a cada cosa. Quien cree que Jesús está bien vivo vive también como Resucitado, dando gracias porque todo puede ser vencido, las enemistades, los odios, las debilidades, la muerte, el dolor. Todo puede ser vencido no porque desaparezca, sino porque se enfrenta y se asume sabiendo que en lo profundo de nuestra alma hay un vínculo que jamás podrá romperse, el ser hijos de Dios.

Que esta nueva Vigilia Pascual nos quite todos los miedos; el miedo a todo lo que no nos deja amar y ser servidores de los demás. El miedo a todo lo que huele a sepulcro y muerte en nuestros corazones. Si Jesús resucitó… ¿De qué tenemos miedo?

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