Mateo 9, 14-17 – XIII Sábado durante el año

 

 

Se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: « ¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»

Jesús les respondió: « ¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!»

Palabra del Señor

Resumen de la semana

A veces tenemos que pasar por muchas cosas para descubrir o redescubrir lo esencial de la vida. Leía la otra vez que los enfermos nos enseñan qué es lo esencial. La enfermedad, tanto física como espiritual, no hace experimentar la debilidad de nuestra humanidad al máximo, y la muerte, hasta el extremo, y por eso nos ayudan a darnos cuenta lo que somos, de qué estamos hechos, por decirlo así, de carne y hueso. Mientras todo está bien, mientras todo nos sale bien y además nada nos duele, es difícil descubrir lo esencial, nos olvidamos porque nos perdemos en lo superficial, en lo que consideramos útil según nuestros criterios, en lo que nos da algún redito, y así nos olvidamos de lo esencial, de quienes somos, el para qué estamos. Por eso lo que estuvimos meditando sobre la mujer enferma del evangelio del domingo pasado, creo que nos ayudaba a pensar esto en nuestra propia vida.

Por otro lado, me gustaría que para sacarle “más” el jugo a la palabra de esta semana, hagamos el repaso o resumen que nos ayude a darnos cuenta cuánto amor nos tiene Jesús, y cuánto más podemos darle de nuestra vida, para agradarlo y para encontrar nosotros la felicidad que tanto deseamos.

El lunes decíamos, que Jesús en realidad exige al que quiere, al que se anima más, Él nos invita: ¿Querés? ¿Querés seguirme?: Bueno, si querés seguirme Yo te cuento cómo es, si querés seguirme te cuento que los zorros y las aves tienen sus lugares; pero Yo como Dios vine al mundo y fui rechazado, no me tuvieron en cuenta, no me comprendieron, no tengo un lugar donde cobijarme, hablando humanamente. Esto es como si nos dijera: bueno; si querés seguirme no pienses que seguirme a mí es un lugar de comodidades especiales, tanto afectivas como materiales; seguirme a mí es estar a la intemperie, es estar a veces bajo el sol, bajo la lluvia de las cosas que nos pasan en este mundo y no todo es como nosotros a veces queremos, como deseamos.

En la fiesta de Santo Tomás, el martes, decíamos que: Todos podemos tener dudas, todos podemos desafiar a Jesús como Tomás, pero también todos podemos ser más confiados, todos podemos dejar de cuestionar tanto, “en adelante no seamos incrédulos, sino hombres de fe.» Confiemos en lo que alguna vez ya habíamos confiado. Hagamos como Tomás y en algún sagrario de este mundo, donde esté Jesús hoy digámosle con alegría: « ¡Señor mío y Dios mío!»

El miércoles, decíamos que amar a Jesús es concreto y real. Se juega en las decisiones que tenemos que tomar hoy. En las decisiones que te invitan a ser, antes que nada, justo y después caritativo. Estos endemoniados merecían otro lugar, otro trato, mucho más digno. Hay mucha gente en este mundo que merece otra cosa, y antes que ser buenos con ellos, antes que ser caritativos, tenemos que luchar para que reciban lo justo. Es fácil ser bueno y caritativo con lo que nos sobra y sin lograr justicia. Es fácil para el Estado hacer asistencialismo, o supuesta inclusión con dinero que no es de ellos. Es fácil dar cosas para parecer “solidario” por dar algo. Lo difícil es ser justos.

No se podía entender el milagro que escuchamos el jueves, el perdón y el volver a caminar de ese hombre, si no es por los “camilleros” que llevaban al paralitico. No sabemos si eran amigos o conocidos, pero hicieron lo que él no podía hacer, ir hacia Jesús. Camilleros o paralíticos, a ambas cosas al mismo tiempo. Eso somos. O también podríamos ser de los que no “pueden creer” que Jesús perdone los pecados, que en realidad es el verdadero milagro. Ojalá que no seamos de esos. Pero… ¡Qué lindo es ser camillero” ¡Qué lindo que alguien nos lleve en camilla a Jesús! En definitiva, todos se acercaron a Jesús, unos por llevar y otro por ser llevado.

Y ayer, viernes, terminábamos haciendo esta propuesta: Vayamos, a aprender la lección que nos deja Jesús, es para todos, para vos, para mí, para los sacerdotes, para los laicos, para todos: “Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”

Podríamos también imaginar que al final de la vida Jesús nos preguntará cara a cara: ¿Aprendiste lo que te dije? ¿Entendiste lo que te dije o seguís creyendo que tenés razón? Hoy vamos juntos a aprender esta lección. Vamos juntos a aprender lo que significa la misericordia. Estemos atentos, porque se aprende de muchas maneras.

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2 comentarios

  1. María Inés Jimenez 07/07/2018
  2. Antonio Aversano 07/07/2018