Mc 12, 1-12 – 5 de Junio – IX Lunes durante el año

 

 

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos:

«Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.

De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.

Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: “Respetarán a mi hijo.” Pero los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra.” Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.

¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?»

Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor

Comentario

Buen día, Dios quiera que empieces una linda semana. Acordate que no hay mejor manera de arrancar el día, que empezar escuchando la palabra de Dios. Nunca te olvides de eso, y nunca te canses de hacerlo.

Después de un tiempo largo, casi tres meses, entre cuaresma y la pascua, retomamos lo que llamamos el tiempo ordinario o común, tiempo durante el año. Por eso retomamos la escucha del evangelio de San Marcos. Seguiremos leyéndolo de manera continuada, desde el capítulo 12, y eso nos ayudará a seguir el hilo de lo que este evangelista quiso dejarnos sobre la figura de Jesús, su mirada de fe sobre Él. Cada evangelista nos da su mirada de Jesús según la tradición que recibió de otros. Marcos era discípulo de Pedro, por eso se sabe que su evangelio proviene directamente de los relatos que recibió de él, y que fue el primero en escribirse. Es corto y sencillo, pero no por eso menos profundo. Nos quiere mostrar a un Jesús muy humano, por decirlo así, lleno de gestos de cercanía, pero al mismo tiempo sufriente, y será desde su sufrimiento en la cruz donde se manifestará su divinidad. Seguramente algo extraño a nuestros oídos, pero que nos ayudará a saber bien… ¿Quién es realmente Jesús?

Yendo a algo del evangelio de hoy, podemos decir que el fin de la parábola que Jesús le cuenta a los fariseos, a los escribas; es revelar la arrogancia del hombre cuando se cree el dueño de las cosas que en realidad son de Dios! Con esto los confronta con su propia historia, con la historia del pueblo de Israel que rechazó los enviados de Dios, pero también con la historia del ser humano, con la nuestra muchas veces también.

Dios, que nos ha dado todo, ha plantado una viña, para que podamos vivir y alimentarnos de ella; la ha “cercado” de alguna manera, con las normas que nos quieren conducir a vivir la vida entre nosotros en paz; ha dejado también “una torre de vigilancia”, porque también se ha quedado Él, para poder custodiarnos, como Padre que ama. ¿Y nosotros, qué hacemos? Sin querer; matamos a los enviados de Él que vienen a buscar lo que es suyo, y no nos damos cuenta de que Él se hizo presente en muchísimos momentos de la historia.

Pero, pensemos en nuestra historia; también nosotros a veces sin querer, nos “adueñamos” de las cosas de Dios, de los frutos de esa viña que Él nos ha regalado. No nos damos cuenta y no dejamos que Él venga a cosechar lo que es de Él.  Nada es nuestro; todo es de Él. Nada es de nadie, y todo es de todos. Nadie puede decir que es el dueño de las cosas y de la creación, solamente un corazón soberbio.

Todo esto, que parece tan raro, es así; es el plan original de Dios, que el hombre se ha encargado de destruir lentamente y Jesús vino a reparar. No pensemos que todo lo que nos rodea es “mérito” nuestro. ¿Quién decide que es lo se merece cada uno?, ¿en realidad, no nos merecemos todos lo mismo?  Tenemos que aprender a compartir, y a no pensar que las cosas que alcanzamos a obtener en la vida, son por puro mérito nuestro. ¿Quién puede decir que tiene todo por mérito propio?, ¿Quién puede decir eso? ¡Cuidado con adueñarnos de los regalos de Dios que nos llegan de tantas maneras! ¡Cuidado con adueñarnos de las gracias de Dios! ¡Cuidado con adueñarnos de las cosas del mundo, de la Iglesia, o de un servicio que Él nos ha dado; todo es gracia, todo es don de Dios!

Si no aprendemos a mirar la vida de esa manera; podemos ser como estos hombres, que van matando lentamente a los enviados de Dios, que vienen a buscar a nuestra viña los frutos que le corresponden a Él. Si miráramos la historia de la vida así, si miráramos la historia de nuestra propia vida así; con qué gratuidad viviríamos, con qué gratuidad viviríamos este día…

Que tengas un buen día, y que puedas vivir en la gratuidad, reconociendo todo como gracia, todo como regalo de Dios.

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