Mc 16, 15-20 – 25 de abril – Fiesta de San Marcos

 

 

Jesús se apareció a los Once y les dijo:

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.

Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán.»

Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.

Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Palabra del Señor

Comentario

Otra semana junto a la Palabra de Dios que se hizo realidad en una Persona concreta, en alguien que vivió entre nosotros y ahora sigue vivo actuando, transformando corazones, hombres y mujeres que escuchan y se dejan seducir por el amor de Jesús. Pidámosle a Él, por medio de su Espíritu, que todos podamos vivir una semana en su presencia, una semana en la que lo fundamental, sea justamente lo fundamental, lo que da gusto a la vida.

Seguramente que todos tenemos muchas cosas por delante. Algunos con sus proyectos, con sus trabajos, otros con su estudio, otros con su familia, algunos con sus grupos parroquiales y otros más desde su enfermedad, desde su vejez. Todos podemos vivir en la presencia de Dios, si aprendemos a entregar todo lo que hacemos, todo lo que vivimos. No importa lo que sea. Todo vale a los ojos de un Padre que ama a sus hijos. El Padre está en todos lados y sus hijos también.

Hoy levantate, lo digo como imagen, porque por ahí ya estás levantado, ya arrancaste el día o lo estás arrancando. Hoy levantate y decite a vos mismo que hay que levantarse. Que se puede seguir y que se debe seguir, que hay mucho por delante. La Palabra de Dios nos anima a levantarnos, a dejar el cansancio a un costado, a dejar la tristeza, a dejar el aburrimiento y la pesadez. La Palabra de Dios es viva y eficaz y da vida eficazmente al que la escucha, la mastica y la medita.

Hoy es la fiesta de San Marcos, uno de los evangelistas, uno de los que nos dejó por escrito la vida de Jesús, su obra, sus palabras, sus gestos. Gracias él, nosotros hoy podemos conocer a Jesús. Se sabe hoy, que Marcos no fue discípulo directo de Cristo, pero si de alguna manera sigue la tradición de Pedro, discípulo y amigo del Señor. Los Hechos de los apóstoles muestran a Marcos como un compañero de misión de Pablo y luego de Bernabé.

Las palabras que nos regala la Iglesia hoy son la palabras de Jesús antes de ascender a los cielos, podríamos decir que es el legado de Jesús, su deseo final, pero al mismo tiempo eterno. ¿Qué desea Jesús? ¿Cuál fue se deseo antes de ausentarse físicamente de sus discípulos? No puede ser otra cosa, no podríamos esperar otra cosa, que el deseo ardiente de que todos los hombres conozcan la mejor noticia que puede recibir el hombre, hambriento y sediento de amor. ¿Cuál? Que Dios se hizo hombre, murió y resucitó por nosotros para sanarnos y darnos una vida nueva.

Básicamente ese el anuncio que comenzaron a desparramar por el mundo los amigos de Jesús y que llegó a nuestro tiempo, y que sigue llegando y que sigue expandiéndose. Esa es la misión básica y fundamental de la Iglesia. Esa es tu misión y mi misión, si realmente creemos en lo que decimos que creemos. No hay que complicarse mucho la existencia con cosas raras. Hay que andar por el mundo diciendo con la vida y con los labios esta verdad. El que quiera creer que crea y que disfrute, el que no quiera creer que no crea, no debería ser un motivo de enojo para nosotros. Dios juzgará a cada uno según su conciencia y sus decisiones, eso a nosotros no nos corresponde.

¿Vos crees en esto? Si crees, ¿Alguna vez anduviste por la vida anunciando esta verdad que cambió la vida de tantos hombres y mujeres? Si ya lo hiciste alguna vez ¿te cansaste o lo seguís haciendo? Los discípulos fueron a predicar por todas partes, ¿y nosotros?

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