Mt 14, 1-12 – 5 de agosto – XVII Sábado durante el año

 

 

La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este esJuan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.»

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

Palabra del Señor

Resumen de la semana

¿Te animás a terminar esta semana intentando que la palabra de Dios sea viva y eficaz en tu vida? Recordemos el texto de la Carta a los Hebreos 4, 12-13. Dice así: «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo, ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, y de las articulaciones y de la médula y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».

Quedate con algunas palabras, las que más te gusten: por ejemplo, que la palabra de Dios es viva; te habla ahora, realmente quiere darte vida, quiere transmitirte algo. Es eficaz, porque produce algo en tu alma; debe producir algo en tu alma, en tu corazón, en tus sentimientos, en tus pensamientos; y por eso también es “cortante” porque quiere entrar, quiere penetrar para discernir, para ayudarte a distinguir aquellas cosas que pensás, aquellas cosas que sentís, para orientarlas según el pensamiento de Dios.

¿Qué es entonces para nosotros la palabra de Dios en nuestra vida? ¿Solo la escritura o una Persona? o mejor dicho… ¿No será una Persona que conocemos por las escrituras? Jesús es la Palabra, Él es la PALABRA con mayúscula; acordate que no es sólo la escritura, la escritura es un modo de transmitirnos la verdad de Dios; su Palabra que es Cristo. Jesús es la Vida y por eso da vida por su palabra, que es viva porque está actuando y actuó seguramente en estos días en tu alma; es eficaz porque va trasformando, también corta, penetra y discierne.

Y para que esa Palabra realmente haya calado hondo en esta semana o que cale hondo en esta semana, tomate un tiempito para repasar lo de esta semana. Yo te voy a decir algunos textos que por ahí han resonado bastante en estos días y si podés, frenate un ratito, volvelos a escuchar, elegí algún audio de la semana que más te haya gustado, que más hayas querido profundizar y no tuviste tiempo de hacerlo… Aprovechá este sábado, aprovechá la mañana o la tarde un ratito.

El lunes decíamos: Hoy el Reino de Dios en tu vida también comienza como un grano de mostaza, tratá de que se extienda como las ramas de este arbusto, tratá de que hoy en tu vida, en tu trabajo, en tu familia, con tus padres, con tus hermanos, con tus hijos; a través de ese SÍ que le des a Dios y logrando que se haga su voluntad, te conviertas en una posibilidad para otros, para que los demás se cobijen, que tengan un lugar donde estar, el Reino de Dios abre las puertas y el corazón a todos.

El martes veíamos como en algo del evangelio se nos enseñaba algo muy lindo. El interés de los discípulos por saber más, por comprender, no se “la creyeron que habían comprendido” ¿Te acordás que el mismo Jesús dice que la mayor dificultad por la cual la palabra de Dios no da fruto en nuestra vida es por la falta de comprensión o sea por la ignorancia? Somos ignorantes en las “cosas de Dios” y por lo tanto en sus palabras.

El miércoles, a modo de síntesis concluíamos: Cuando se elige amar, se vende todo para ganar algo más grande. No se pierde nada, al contrario, todo vuelve multiplicado mil veces más. ¿Entendés? El que elige amar es el que encontró el tesoro más grande y lindo que se pueda imaginar. El que encuentra ese tesoro que es Jesús, no mide lo que pierde, porque en realidad no pierde, es imposible perder con Él.

El jueves, la parábola de la red de alguna manera nos decía: ¡Cuidado!, la red del Reino de Dios quiere salvar a todos, el Señor es el primer gran interesado por salvar a todo hombre, a vos y a mí, en primer lugar, y cuando llegues al final de la historia de tu vida Dios Padre te podrá decir: «Este se merece y quiero que esté conmigo para toda la eternidad». Dios quiere la salvación para vos, empezando desde hoy.

Y finalmente el viernes los “parroquianos” de Jesús, los de su mismo pueblo confían en sus propios criterios y pensamientos y por eso, ese Jesús que veían sus propios ojos, tan pero tan humano, tan pero tan carpintero, tan pero tan normal, no les cabía en sus parámetros de lo que un profeta debía ser. Es imposible que uno de los nuestros sea alguien que hable en nombre de Dios. Eso es ser profeta… escuchar a Dios, escuchar su palabra y hablar a los demás de lo que escuchamos, habiendo discernido nuestros pensamientos y deseos.

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