Mt 16, 13-19 – 22 de febrero – Fiesta de la Cátedra de San Pedro

 

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»

Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»

«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Palabra del Señor

Comentario

El enamorase de las cosas que hacen bien, como la Palabra de Dios, lleva su tiempo, su trabajo, su entrega. Normalmente, por nuestra debilidad, por nuestro vivir volcados hacia lo externo, todo lo que es espiritual, todo lo que no se ve y alimenta el alma, cuesta mucho más de lo que pensamos. Cuesta ser fieles y constantes en la oración, cuesta y es arduo ser fieles en meditar la Palabra de cada día. No se es hombre y mujer de oración de contemplación de un día para el otro, como por arte de magia. Más allá de la vida espiritual y de fe, todo gran hombre, decía San Alberto Hurtado, se forjó en el silencio, se forja en el silencio. No hay grandes hombres en la historia de la humanidad que no se haya fraguado en el silencio.

Y para hacer silencio interior inevitablemente necesitamos tiempo y esfuerzo. No existe la vida espiritual desde un clic o con un clic, como por arte de magia. Es verdad que recibís este audio en un clic, te levantás a la mañana y ya lo tenés, tipo pan caliente, en un abrir y cerrar de ojos, pero la previa no es con un clic, me refiero a que yo no lo preparo en dos minutos para conformar al que lo recibe y por eso te recomiendo a vos y te aclaro, que no te alcanzan 6 minutos para que lo interiorices, para que medites la Palabra de Dios. Lamentablemente son muchos los que quedan en el camino de este ir paso a paso degustando las delicias del mejor alimento que puede recibir el hombre, la Palabra de Dios. Muchísimos empezaron escuchando la Palabra de Dios contentos,  pero los pájaros ya se llevaron las semillas porque cayeron en corazones “asfalto”, otros tantos se entusiasmaron y las recibieron, pero las “malezas” de la vida diaria ya taparon y ahogaron las plantas lindas que habían nacido, y así sucesivamente podríamos seguir. ¿Querés ver frutos en tu vida al escuchar la Palabra de Dios?

Se fiel, se constante, se perseverante, nunca pienses que ya está, nunca te creas completo, nunca digas ya lo escuché, nunca digas “otra vez lo mismo”. Esa es la clave, no creérsela nunca, no agrandarse nunca, no querer ser el “primero en todo”, saber escuchar y reflexionar siempre.

¿Qué podemos rescatar del evangelio de hoy, de esta fiesta que no es tan conocida y no parece tan importante? La Cátedra de Pedro, el lugar del Papa, del papado. Primer esfuerzo que podemos hacer, es no pensar en este o aquel Papa. Es el lugar y el rol que ocupa, no si me gusta más o menos, si me cae mejor o peor, si es más o menos carismático, si es de acá o de allá, si es mejor o peor que el anterior.

¿Desde cuándo un hijo maduro de la Iglesia compara como un niño? Obviamente que es lícito y normal que nos guste más una persona u otra, pero al mismo tiempo es de adultos también aprender a trascender nuestros gusto y preferencias. Hoy celebramos el rol del papado, el porqué Jesús quiso dejar a alguien como cabeza de los doce, como cabeza visible y factor de unidad de los creyentes. Jesús no eligió a Pedro y a sus sucesores porque estaba aburrido y quería darle poder a una persona preferida. Jesús quiso la Iglesia así porque Él sabe más que nosotros, y si no tuviéramos cabeza y alguien que confirme nuestra fe, estaríamos desunidos, mucho más que ahora.  ¿Cuál es la misión del Papa?

Tan sencillo como “decirnos” a todos quién es Jesús. Eso significa confirmarnos en la fe. El Papa debe hacer lo que hizo Pedro ese día al decir: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Todo lo demás, puede ser muy lindo, pero su misión principal es esa. Todo lo demás es añadido, que no hace a su verdadera misión. Así es como Jesús edifica su Iglesia aún en medio de tanta debilidad humana, atando y desatando lo que él considera necesario, por medio de sus elegidos. Y aunque se nos rían, se nos burlen, nos critiquen, nos destruyan con calumnias, nos acusen, nos obstaculicen, nos expongan nuestros pecados, nos dejen sin bienes, aunque nos destruyan los templos, nos quiten todo el “supuesto oro” que acumulamos, jamás podrán quitarnos lo más profundo y esencial, la fe en Jesús, como Hijo de Dios que nos salvó y nos salva cada día.

El papa, no importa quien, es el que cuida y vela lo más preciado, el don de la fe, la fe de creer en Jesús, que lo que dijo y fue transmitido a lo largo de los tiempos es verdad y será verdad siempre. Vuelvo a decir… todo lo demás es accesorio, que ayuda, pero accesorio al fin. Recemos hoy por la Iglesia, recemos hoy por el sucesor de Pedro, por el Papa, recemos por nosotros para que amemos a nuestra Iglesia familia como Jesús quiere, como Jesús la amó.

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