Mt 6, 24-34 – 26 de febrero – VIII Domingo durante el año

 

 

 

Dijo Jesús a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

No se inquieten entonces, diciendo: « ¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.

Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Palabra del Señor

Comentario

La vida de estos tiempos que nos tocan vivir, y esto no es una queja, sino una realidad,  nos ha quitado lentamente, nos ha ido despojando del verdadero sentido del domingo.  ¿Sabías que la palabra domingo viene del latín Dominicus que significa “Día del Señor”? Día del Señor en el que frenamos para recordar y jamás olvidar que Jesús resucitó por nosotros para darnos una nueva vida. No hay recetas únicas para todos, cada uno de nosotros vive realidades diferentes, pero sí hay consejos que no podemos pasar de largo. De alguna manera tenemos que descansar en Dios, tenemos que estar más con nuestra familias, con los que más queremos, de alguna manera tenemos que rezar con más profundidad, escuchar mejor, pensar incluso en los que más necesitan, dejar de correr para todos lados y consumir cosas, de alguna manera hay intentar como dice el salmo de hoy, que nuestra “alma descanse en Dios, porque Él es nuestro refugio” ¡Desahoguemos en Él nuestro corazón! ¡Qué linda expresión! ¡Qué lindo que podamos vivir este domingo, día del Señor de esta manera. Hagamos el intento, porque “solo en Dios descansa nuestra alma, de Él viene nuestra salvación”

Algo del evangelio de hoy, en realidad todas las lecturas de hoy, son una linda invitación del Señor a descansar, a confiar, a soltar, a dejar de “agarrar” la vida como si fuera un logro nuestro, como si fuera que por “agarrarla” durará más y será mejor. ¿Cómo hacer entonces? ¿Cuál es el camino? ¿Qué debemos hacer? Ni presos de un destino fijo y determinado, ni librados a la suerte, al azar. Sino aferrados a la Providencia. Así le llamamos los cristianos a la acción amorosa y continua de nuestro Padre Dios en nuestras vidas. Vivimos amparados, cuidados por un Padre que también ama como una madre, “¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!” Así dice la primera lectura. Es Padre, Dios es Padre, pero también ama como una madre y jamás se olvidará de nosotros.

¿Y nosotros mientras tanto? Planeamos, calculamos, pensamos lo que vendrá, acumulamos, tememos, nos inquietamos, queremos la “bola mágica” para conocer su voluntad, perdemos el tiempo incluso buscando respuestas y tantas cosas más. Sin embargo nada eso nos sirve verdaderamente para nuestra felicidad si no está anclado en el plan de Dios. Y el plan de Dios… ¿cuál es entonces? Que busques el Reino y su santidad, que busques hacer la voluntad del Padre, la que estuviste escuchando en los evangelios de los domingos pasados. ¿Te acordás? Amar como ama Dios Padre. Tan simple y sencillo como eso. Esa es la voluntad de Dios en tu vida y la mía. Acordate, por más que te inquietes, te enojes o patalees no podés agregar ni un segundo a tu vida, la vida no es tuya. Es regalo. Entonces…no te inquietes. Tranquilidad. Paz. Todo pasará, todo se acomodará si está desacomodado. Mientras tanto no podemos servirnos a nosotros mismos, al Dinero o a lo que nos da el dinero, es pérdida de tiempo.

¿Realmente alguna vez te faltó algo para comer o para vestir, a vos o a tus hijos? Decí la verdad. Entonces… ¿Por qué no confías? ¿Por qué seguís tras las cosas, tras lo que te da el dinero? ¿Qué más necesitás? “Confíen siempre en él, abran su corazón delante de él” también dice el salmo, confiemos en la Providencia divina, confiemos en que todo lo que pasa es para nuestro bien, confiemos en que el Padre sabe mucho mejor que nosotros qué es lo que necesitamos.

Todo lo demás es accesorio, vendrá por añadidura, solo busquemos su Reino, solo busquemos hacer su voluntad día a día.

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