Mt 7, 15-20 – 28 de junio – XII Miércoles durante el año

 

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.

Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

Palabra del Señor

Comentario

El miedo es parte de la vida, el temor es casi parte de nuestra existencia, nos guste o no, nos moleste o no. Por eso no hay que tener miedo a preguntarse el porqué de nuestros miedos. Sería una locura y una mentira decir, que seguir a Jesús implica que nos libre de nuestros miedos como por arte de magia, aunque si podemos decir, que estando con Jesús vamos aprendiendo a enfrentarlos y superarlos. Esa es una regla importante. Hay que mirar de frente los problemas, mostrarles el rostro y no escaparle, solo así se solucionan.

¿Alguien alguna vez te dijo que alcanzar una meta es fácil? ¿Qué padre le dice a su hijo cuando empieza una carrera, una profesión, que va a ser todo sin dificultades, sin miedos?  ¿Qué madre le dice a su hija cuando se va a casar y a formar una familia que todo va a ser color de rosas, que no le agarrará un poco de miedo antes de dar el paso? ¿Quién que te dijo alguna vez que subir una montaña es fácil? Estamos subiendo la montaña de la santidad ¿Quién tiene cara para andar diciendo por ahí que la vida es fácil? Es linda, muy linda, pero no es fácil. Si esto que te planteo es medio ridículo en los diferentes ámbitos de la vida, más ridículo y fuera de la realidad cuando hablamos de la fe, del seguimiento de Jesús. Jesús nunca dijo que sería fácil, sin miedos, sin dificultades. Sí nos pide que no tengamos miedo antes cosas ridículas y pasajeras. Sí nos pide que pongamos nuestra confianza en Él, y que eso nos librará de los miedos que nos fabricamos por confiar en nuestras fuerzas. Sí nos enseña que la mayoría de nuestros miedos e inseguridades son por poner la mirada en nosotros y en las cosas y no tanto en Él. El que sabe mirar siempre a Jesús, irá perdiendo los miedos innecesarios.

Después de esto me animo a preguntarte y preguntarme. ¿Quién anda diciendo por ahí que el seguir a Jesús es un “pare de sufrir”? Yo no puedo mentirte. No predico, no grabo estos audios con el evangelio para que me digan “que lindo padre”, por decir cosas lindas. Predico porque lo dijo Jesús y porque nos pidió que lo hagamos en su nombre. Tan simple como eso.

Creo que si en alguna época nos hemos excedido en presentar un Jesús solo desde el sufrimiento, y la renuncia, hoy parece que nos da miedo hablar de las dificultades, de lo que implica seguirlo, del sacrificio, del no, de la renuncia, de la entrega.

¿Quiénes son los falsos profetas entonces de algo del evangelio de hoy? Los que no predican a Jesús tal como es, tanto para un lado como para el otro. Los que se predican así mismos y más que lograr que sigan a Jesús logran que los sigan a ellos y por eso la gente se fanatiza y juzga al sacerdote por su afecto, lo juzga por si le gustó lo que dijo o no  y no por si es fiel o no al evangelio de Jesús ¿Quiénes son los falsos profetas? Los que anuncian cosas falsas, pero que al oído suenan lindas. Tan sencillo como eso.  No es para escandalizarse y asustarse. Los hubo siempre y los habrá. Dentro de nuestra Iglesia y fuera de la Iglesia. Incluso hay falsos profetas llenos de buenas intenciones.

Te cuento que se puede anunciar el evangelio con muy buenas intenciones, pero anunciarlo mal. No pasa por la intención, sino por la fidelidad al mensaje. Puedo ser muy bueno, pero no predicar la verdad. Por supuesto que es bueno tener buenas intenciones, pero nuestro discernimiento no pasa por ahí, la intención del corazón de cada predicador no podemos conocerla. ¿Entones cómo lo conocemos? “Por sus frutos los reconocerán” ¿Cuáles frutos? Frutos de santidad, no de marketing y de número. Hubo y hay muchos hombres malos en la historia que fueron aclamados por miles. No son frutos mundanos, con criterios y lógica del mundo, para eso dejemos a las “agencias de publicidad y a las encuestadoras”, no es democracia, por la mayoría. Nosotros no medimos las cosas por la cantidad, sino por sus frutos de santidad. ¿Entonces quién mide los frutos? Bueno, algo podemos vislumbrar, algo, pero no todo. El que los mide es el Padre que está en los cielos y que ve en lo secreto. Un profeta, un cristiano, es profeta en serio, si su vida es para Gloria del Padre, ¿te acordás de los evangelios pasados? y si logra que los que lo escuchan y vean, den gloria al Padre y no a él mismo. No importa cuánto seguidores tenga, cuantos lo quieran, sino cuantos corazones gracias a su vida, amarán más a Jesús y al Padre. No importa si hace o no lo que le gusta a la gente, aunque jamás debe despreciar a la gente, sino si hace lo que le gusta al Padre. Vos y yo somos profetas. Todo cristiano es profeta, verdadero o falso, eso depende de nosotros. Bueno, “cuidate de los falsos profetas”, “cuidémonos de ser falsos profetas”. Hay muchos. No te fanatices de nadie, no es sano. Los hay dentro y fuera de la Iglesia. Tampoco critiques a nadie, solo Dios juzga. Pero no seas ingenuo, no juzgues por apariencias, sino por los frutos de santidad. Mirá los santos y analizá lo que hicieron. Nuestro único desvelo y sana obsesión de nuestra vida, debe ser solo por  Jesús, por su Palabra, por Él en la Eucaristía, por amar a los más débiles.

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