Sábado Santo

Hoy sábado santo, no hay Evangelio, no hay Palabra de Dios para escuchar porque la Palabra se ha callado, la Palabra está muerta, en silencio, está a la espera. Nosotros también deberíamos seguir en silencio. Eso nos propone la Iglesia en este día. Estamos a la espera de la Resurrección, estamos en Vigilia esperando la Pascua.

            Por eso la liturgia de la Iglesia permanece en silencio, para que podamos experimentar el vacío y así volvamos a escuchar con alegría el anuncio de la Resurrección. Todos sabemos y creemos que Jesús hoy está, pero también sabemos y creemos, que es necesario revivir ciertas cosas para no olvidar lo que Él hizo por nosotros. Es por eso que intentamos vivir este sábado santo, hasta la Vigilia Pascual en silencio.

Silencio fecundo, silencio de amor, silencio de los que quieren escuchar. Imaginando a Jesús en el sepulcro; imaginando a María quebrada de dolor por la muerte de su Hijo; reviviendo la angustia de las mujeres que amaban a Jesús y de golpe, se quedaron solas, intentando acompañar a los discípulos de Jesús, sus amigos que escaparon en el momento de dolor y estarían llenos de culpa.

Hay que rebuscársela en este día para que no sea un día más, sino que sea un día fecundo. Mientras muchísimos olvidan lo que pasó hoy, te recuerdo y me recuerdo, el para qué de este día. Podés a ir a un templo, donde verás las cruces tapadas, los altares despojados, las flores ausentes, la Virgen Dolorosa mirando a su Hijo, la Cruz puesta para ser adorada. Podés ir a rezar, a escuchar el silencio, podés volver a rezar un vía crucis, podés hacer muchas cosas para no alejarte del silencio.

            Cuanto más en silencio hagamos, más deseos tendrás que llegue la Pascua, de que llegue la Vigilia Pascual. Si nunca fuiste a una Vigilia Pascual, no te pierdas esta oportunidad, andá a la madre de todas las celebraciones, a la madre de todas las Misas. La Vigilia te ayudará a experimentar lo que significó un mundo sin Jesús y lo que significa un mundo con Jesús. Un mundo en tinieblas que es iluminado por su resplandor, por la luz del Cirio. Un mundo en silencio que empieza a escuchar la mejor música que puede escuchar el hombre, la Palabra de Dios. Un mundo en pecado que es perdonado y redimido. Un mundo dividido que es congregado por Cristo en un solo amor. Ojalá puedas ir, ojalá que puedas ir en familia, y que renueve las promesas bautismales que alguna vez alguien hizo por vos en tu bautismo.

Hoy los católicos del mundo podemos renovar nuestro deseo de vivir como bautizados en cada Vigilia Pascual del mundo entero. Es la oportunidad para volver a ser fieles, para volver a poner nuestra confianza en Aquel que nos dio la vida.

Share
Etiquetas:, , ,

Deja una respuesta