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María, Madre de la Iglesia

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor

Comentario

Después de haber transitado 50 días desde  la resurrección de Jesús hasta Pentecostés, hasta el envío del Espíritu Santo, pasando por la maravillosa fiesta y la solemnidad de la ascensión del Señor a los cielos, comenzamos o mejor dicho retomamos el tiempo durante el año, el tiempo ordinario, el tiempo común en el que retomaremos las lecturas del Evangelio de Marcos para seguir conociendo todo lo que hizo Jesús, sus gestos, sus palabras durante toda su vida pública, sus milagros, sus enseñanzas y  cómo comenzamos. Bueno con esta memoria al otro día de Pentecostés de María como madre de la iglesia. Decimos y la iglesia nos enseña que hemos nacido la iglesia como comunidad de fe, como comunidad de discípulos, hemos nacido en Pentecostés. Fue ahí cuando Jesús soplando el Espíritu Santo sobre sus  apóstoles, llenándolos del fuego del amor del Espíritu Santo que se derramó en sus corazones, ellos transformados totalmente por el fuego del Espíritu salieron a hablar, salieron a predicar, esas lenguas de fuego simbolizaban el fuego que iba a  salir de sus bocas, iban a empezar a transformar la realidad, todo lo que decían, de algún modo transformaba para el seguimiento o para el rechazo y así nació la iglesia gracias al Espíritu Santo y por eso el Espíritu Santo es el alma de la Iglesia, es el que los mantiene, nos mantiene unidos, nos hace católicos, nos hace universales, nos hace unos porque la Iglesia es una, nos hace santos porque la iglesia también es santa a pesar de estar formada por nosotros, nos hace una santa católica y apostólica porque nació de los apóstoles y nació para llevar la palabra de Dios hasta los confines del mundo.

Y por eso no podía  faltar hoy la figura y la imagen, la presencia de María Santísima, ella estuvo  también en Pentecostés, ella también permaneció en vigilia esperando la llegada del Espíritu Santo que daría comienzo a una nueva etapa de la historia,  ese espíritu prometido en el Antiguo Testamento, ese espíritu que también aleteaba sobre las aguas en el Génesis y después que fue también aquel que tocó los corazones de los profetas, aquel que fue obrando misteriosamente a lo largo de la historia, ese mismo espíritu fue derramado sobre los apóstoles y sobre María ese día.

Y paradójicamente hoy se nos presenta el Evangelio de Juan en el  cual María al pie de la cruz junto al discípulo amado que representa también a cada uno de nosotros, a toda la iglesia que permanece al pie de la cruz mirando cómo Jesús entregaba su vida, fue ahí donde el Señor agonizando ya cuando no le quedaba nada por dar porque estaba dándolo todo nos dio  también todo en su madre, nos entregó a su propia madre y por eso traigamos a  nuestro corazón esta imagen maravillosa Jesús en la cruz al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba le dijo mujer, mujer aquí tienes a tu hijo, le dijo a María aquí tienes a tus hijos a partir de ahora vas a ser  madre de generaciones y generaciones vas a ser madre de infinitos hijos hasta el fin de los tiempos que transitarán por este mundo caminarán buscando la  vida eterna y vos siendo aquella que intercederá siempre por cada uno de ellos.

Le encomendó la tarea de seguir engendrando a tantos hijos a lo largo de la historia de seguir llevando en su vientre como madre a tantos que vienen a este mundo para nacer a la vida eterna  por eso María es madre, por eso la iglesia es madre, por eso también nosotros hoy podemos escuchar las palabras de Jesús hacia cada uno de nosotros dijo al discípulo aquí tienes a tu madre, tenemos una madre, tenemos una madre que también fue llena de gracia, una madre inmaculada virgen y santa que fue la puerta que nos trajo a Jesús al mundo, la puerta que se abrió de par en par, porque fue fiel a la voluntad del padre y se dispuso a hacer siempre lo que él quería y por eso hoy sigue siendo nuestra madre, por eso siempre podemos recurrir a ella para que ella nos ayude a llegar a Jesús, para que ella nos traiga la luz a nuestra vida, para que ella también sea como esposa del Espíritu Santo la que nos conceda hoy lo que más necesitamos, comencemos este tiempo durante el año llenos de esperanza de seguir meditando las palabras del Señor en los evangelios, de seguir creciendo nuestra fe, de seguir entregándonos sólo el Espíritu Santo es el que nos renueva, sólo el Espíritu Santo es el que también nos pone de cara a María para que podamos mirarla con ternura como ella nos mira a nosotros.