Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo. El que niega al Hijo no está unido al Padre; el que reconoce al Hijo también está unido al Padre. En cuanto a ustedes, permanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio: de esa manera, permanecerán también en el Hijo y en el Padre. La promesa que Él nos hizo es esta: la Vida eterna. Esto es lo que quería escribirles acerca de los que intentan engañarlos. Pero la unción que recibieron de Él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Y ya que esa unción los instruye en todo y ella es verdadera y no miente, permanezcan en Él, como ella les ha enseñado. Sí, permanezcan en Él, hijos míos, para que cuando Él se manifieste, tengamos plena confianza, y no sintamos vergüenza ante Él en el Día de su Venida.
Palabra de Dios
Comentario
Buen día, buen comienzo de año en el Señor, en el Señor que nos redimió, que nos salvó, que nos da siempre vida para poder seguir caminando hasta alcanzar la vida eterna, no te olvides de eso, que hemos nacido para la vida eterna.
En estos días vino una mujer la parroquia, una señora ya grande, que quedó viuda hace un tiempo y todavía no lo puede superar, está muy triste, sigue llorando por su marido, no puede lograr sobrepasar ese duelo. También tiene algunos problemas con sus hijos, bueno vino descargarse un poco, desahogarse, como pasa tantas veces la parroquia, hablar con un sacerdote, y cuando una persona está así en duelo, está ahogada, bueno es como que… desembucha, alarga todo, su dolor, su tristeza, a veces no frena, no puede escuchar, no porque no quiere, sino porque está en una situación tan vulnerable que no puede percibir que hay un otro a veces, y recuerdo que habló sin parar, mucho tiempo, habló sin parar mucho tiempo, y no llegaba nada, no llegaba al punto, no terminaba de ser clara en lo que quería decir, bueno, a mí se me cruzó por la cabeza y el corazón preguntarle, con un poco de temor a que se ofenda, pero le pregunté: “Señora, perdón, le pregunto, ¿qué necesita, a dónde quiere llegar?” claro, fue una pregunta fuerte y se quedó un poco dura y me dijo: “Desahogarme padre, desahogarme”.
Bueno, a veces llegamos a fin de año así, veces empezamos el año así, no importa, en definitiva, los tiempos calendarios civiles nos deberían importar tanto a los cristianos, sino en definitiva que encontremos a Jesús en este tiempo. Bueno y le contesté estamos para la vida eterna, señora, tranquila, estamos para la vida eterna, bueno, a veces parecen respuestas muy simplonas, muy simples, muy para sacarse el problema de encima, pero no, en definitiva, qué tenemos que hacer los sacerdotes, qué tenemos que hacer todos, vos y yo, todos, ayudar a que todos descubran para qué estamos, para la vida eterna.
Así comenzamos este año y continuamos en el tiempo de navidad, se llama feria de navidad, así se llaman estos días hasta el día del bautismo del señor, y te habrás dado cuenta que no empecé por el evangelio, empecé por la primera carta de san Juan, antes de año nuevo también la estuvimos meditando, algunos me han escrito pidiéndome el evangelio un poco desesperados, que nos equivocamos, no, nos equivocamos, queríamos cambiar un poco para que también conozcas otros libros de la biblia, en todo caso tenés posibilidades siempre de encontrar el evangelio por otros lados, también no te olvides por nuestros canales de difusión, especialmente por el canal de telegram @algodelevangelio.
Pero bueno, vamos al punto, continuemos, dice san Juan que ¿quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Si Jesús es la verdad, Jesús se nos vino a presentar como el camino, la verdad y la vida, bueno, aquel que en definitiva no lo reconoce, de alguna manera no está en la verdad y de alguna manera es un mentiroso, no porque mienta explícitamente, sino porque está en las tinieblas, como vos y yo hemos estado tantas veces.
Para Juan, para la Sagrada Escritura, en este sentido no hay grises, es o blanco negro o estás en la luz, o estás en las tinieblas, o estamos aceptando a Cristo en nuestro corazón, o en definitiva seguimos andando bajo nuestros caprichos, bajo los caprichos del mundo. Por eso el que niega a Cristo, finalmente niega al Padre, porque Cristo vino mostrarnos el rostro del Padre, el que niega al hijo no está unido al padre, y por eso, cuando reconocemos a Cristo, cuando reconocemos su amor, su verdad, cuando nos dejamos mirar por Él, cuando nos arrodillamos frente a él en la Eucaristía, porque ahí está, verdaderamente, empezamos, a dejarnos iluminar por su luz, por su amor, y esa luz nos hace también ver el rostro del Padre y nos hace empezar a sentirnos hijos y cuando empezamos a sentirnos hijos y permanecemos en ese ser hijos amados del Padre, la vida eterna empieza a crecer en nosotros.
Esa vida eterna que le propuse a esta señora, hace poquito, señora, estamos para la vida eterna, tranquila, déjese amar por Jesús, que vino en esta navidad a darnos todo, a darnos finalmente su vida, a darse Él mismo, y por eso cuando estamos en estas situaciones de tristeza, de duelo, de falta de esperanza, de pesimismo, es porque nos estamos mirando a nosotros y lo que tenemos que hacer es mirar al niño, a ese niño tierno, indefenso, que no da miedo y que con los bracitos, a veces abiertos, desde pesebre nos dice: “Dejate amar por mí, solo dejándote amar por mí vas a encontrar al Padre y vas a sentirte hijo y vas a permanecer siempre en mí.